Estación el amatón.
Escucho tu canción y ahí aparecen de pronto tus ojos avellana Mirándome saltar los tapiales corriendo libre entre la arada. Lavando el nixtamal con mis manos de niña. Acariciándote los murushos rubios en un descuido de tu cautela. Mi imaginación te admira en los surcos de algodón Cortando la flor con tus manos de güira, sangrantes las yemas de tus dedos. Te escucha de adolescente llorando de dolor pariendo a tus crías. Se esconde entre las parvas de leña y te mira con tu sombrero de paja Astilladas tus manos, inflamadas tus venas, conversando con las cáscaras de encino. Con…


