El licor y yo.
Mi relación con el licor comenzó al mismo tiempo en que nació en mí la pasión por el balompié. Decir que en mi vida solo ha estado la pasión y no la adicción es mentir, es traición. Fácil es hablar de los entrenos, de los goles de chilena, de las ovaciones gritando, ¡gol! De las fintas, de las guanacas y de los goles olímpicos. Hablar de la pasión es un encanto, fluye, nutre por eso es llamada pasión a esa fuerza extraordinaria que se apropia de las venas y del corazón. Ni un orgasmo ni multiorgasmos se asemejan siquiera a…


