Brazos de tortillera

En la calle siempre me decían “brazos de tortillera”. Pero, ¿qué tiene de malo que una mujer tenga el cuerpo rollizo? Me preguntaba yo en la edad del desarrollo. Me lo sigo preguntando ahora. Nunca fui delgada, al contrario, siempre fui rolliza. Pero cómo no serlo con el trabajo físico de todos los días en la casa y con la hielera de helados. Subir y bajar el bulevar principal de Ciudad Peronia, después su subidona de la calle donde vivíamos y todo esto siempre cargando algo, ya fuera la hielera, los costales de afrecho, los costales de comida que me…

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Mirasoles

Para mediados de julio, los campos, parques y arriates se llenan de flores silvestres. Flores que revientan cuando el verano está sazón, en su tiempo de canícula. Entre estas los mirasoles o los distintos tipos de girasoles silvestres que dan la bienvenida a agosto, el mes de los girasoles. En las afueras de la ciudad, hay fincas donde dedican manzanas y manzanas de terreno a la siembra de girasoles, entonces los campos se tornan amarillos con esas flores hermosas de pétalos deslumbrantes que miran hacia el sol.  Desde mi tiempo en Guatemala me gustan los girasoles, pero aquí me enamoré…

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Rábanos tiernos

Ayer por la mañana coseché los primeros rábanos tiernos. Parecían jocotes tronadores al morderlos. Me tocó sacarlos antes de tiempo porque los animalitos ya se los estaban empezando a comer. El primer año que coseché, no hombre yo bien feliz de la vida viendo crecer aquellas grandes hojotas, para cuando según yo era tiempo de cosecharlos no había nada abajo, no sé cómo se pudieron sostener las hojas y los tallos durante tanto tiempo si los animalitos se habían comido los rábanos, apenas pude cosechar uno, eso sí, galanón. Ese día lloré de la risa con mis hojas y mi…

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El novio, novio, novio

Para cuando llegué a los 18 años ya me había peleado a trompadas con los patojos de medio Ciudad Peronia, como no podía expresarme verbalmente todo lo solucionaba con golpes. Además una furia como un huracán hervía dentro de mí constantemente que a la menor provocación explotaba. Sumándole un carácter del demonio con un temperamento de yegua salvaje. Estaba siempre en alerta, esperando los golpes a la hora que fuera, donde fuera, caminaba con los puños cerrados todo el tiempo, de hecho, eso fue mermando hasta con los años, recién hará unos cinco que dejé de caminar con las manos…

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Todo pasa

Por qué me pegaste tanto, le pregunté un día a mi mamá ahora recién pasado el tiempo. Porque eras rebelde y no sabía cómo controlarte y como así lo criaban a uno así pensé que tenía que criarte a vos. Mi mamá siempre tuvo miedo de que yo le saliera embarazada en la adolescencia, lo tuvo con sus tres  hijas pero la única que recibió palo todos los días desde la infancia fui yo. No sé qué tan terrible habrá sido ese miedo para que me golpeara hasta dejarme casi inconsciente cada vez y que mis tías tuvieran que correr a…

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La calle y el mural

En un día a día donde el odio se reproduce como polvareda, cuando las armas son lo común, encontrarse a personas que eligen crear en lugar de cortar, estancar, arrancar y estorbar es algo maravilloso. Porque crear es sembrar una semilla que germinará es como reforestar.  Quien crea a veces pasa desapercibido como todas las cosas simples de la vida que por hermosas ya se han asimilado como algo habitual. Como el oxigeno que respiramos, ya es algo habitual que no se percibe,  pero si un día nos falta entonces ahí se va a valorar su importancia. Es deslumbrante un atardecer…

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Las vendedoras de la aldea

Siempre vienen a mi mente cuando las flores de las diez comienzan a abrir sus pétalos en las mañanas tibias del verano. Y con la brisa tenue de los días de sol y canícula, aparecen las panadas de agua regando el patio empolvado de aquella casita fue el nido que abrigó la inocencia  de mi niñez. Y  el olor a tierra  mojada llega hasta la ventana de mi habitación, aquí en esta tierra lejana donde hoy planto ajos, semillas de tomates y acomodo las ramas de las parras de hierbabuena que se expanden galantes como enredaderas entre las flores de chiliguas, los tiestos…

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Entre el bullicio y la serenidad

Hay días en los que quiero escribir y no puedo y por más que lo intento no fluye, las palabras se esconden. Las ideas se hacen nudos ciegos en mi cabeza y no las puedo desenredar. Enciendo incienso, humo mi habitación, me preparo un té, realizo algunos ejercicios para estirar los músculos, respiro profunda y lentamente. Lo vuelvo a intentar.  Y pasan los minutos y las tres líneas en la hoja en blanco no avanzan, entonces sé que no es día para escribir. El vaso está vacío, no debo escribir cuando el bullicio no me permite expresarme. Necesito el silencio.  Por…

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Las Insurrectas: Doña Vicky, la primera fotógrafa de Ciudad Peronia

Apareció con su cámara colgada del cuello y comenzó a ofrecer sus fotografías, como quien ofrece queso fresco cuarteado, flores recién cortadas, escobas, limar cuchillos, comprar botellas y papel periódico; así simple en un día cualquiera de arrabal. Fue para la década del noventa cuando en Ciudad Peronia solo existía un fotógrafo que llegaba de la capital los domingos  a retratar y regresaba a las semanas a entregar las fotografías  que dejaba fiadas   y   que le iban pagando por pocos.   Era importante retratar a los niños recién nacidos y al güiralito conforme iba creciendo y si se podía el retrato familiar, las fotografías eran…

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Mis pinturas son mis propios intentos

Esa mañana me senté frente a la canva y me le quedé viendo, parecía una hoja en blanco, inmensa, inmensa, inmensa. Llegué tarde a la pintura, me he dicho muchas veces cuando quiero dibujar algo y no lo logro, o cuando me imagino la pintura de una manera y termino haciéndola de otra, menos vital, menos delicada y al contrario es  tosca y con una técnica pobre, de quien desconoce totalmente los lineamientos del arte de la pintura y por supuesto no los domina.  Pero me gustan sus líneas toscas, los brochazos ásperos y sin sentido, la revoltura de colores, la intensidad…

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