La fuerza de voluntad

Corría mediados de la década del noventa en Ciudad Peronia cuando llegó a vivir a la cuadra un matrimonio procedente de la Bethania, otro arrabal guatemalteco. Para ese entonces Ciudad Peronia ya estaba poblada, atrás habían quedado los tierreros de terrenos sin medición y los sitios baldíos que circundaban el mercado, la parada de buses,  El Gran Mirador, La Surtidora y  La Cuchilla.  Don Luis y su esposa, llegaron a comprar una casa que antes pertenecía a una familia que se dedicaba a tapizar muebles, era habitual ver esqueletos de amueblados de sala y comedor por doquier. Su casa quedaba al principio…

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El sopor de los jueves sin Margarita Carrera

No  es lo mismo preparar el café, encender la computadora al alba y  no encontrar sus textos puntuales como cada jueves de la última década de mi vida. Doña Margarita Carrera fue una de mis pocas conexiones con Guatemala en los primeros años de mi auto exilio, la descubrí por casualidad cuando obtuve mi primera computadora y buscada desesperadamente un hálito.   A miles de kilómetros de distancia de mi terruño amado y viviendo una nostalgia abrumadora por el destierro, apareció con sus textos con alma que hacían de las mañanas de los jueves un bálsamo quita penas.  Se volvió una necesidad  comenzar los días  jueves leyendo…

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A perderse entre la urbe

Es medio día de un  día de julio de verano infernal, los observo por la ventana que da a la calle mientras subo las escaleras de la casa donde trabajo; sus cuerpos bañados en sudor, con piocha en mano abren una zanja por todo el lateral de la casa para arreglar una tubería. En la mañana había llegado el dueño de la empresa, un polaco de unos 60 años, a hacer acto de presencia solamente. Se subió en su pick up de doble tracción de modelo reciente y se fue.  Sirvo dos vasos de agua con hielo y salgo a dárselos mientras les…

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Tomates apayanados

Reviso y ya llevo la carne, la cebolla, la acelga, los ajos, los tomates, el chile dulce y me falta el culantro. Voy a cocinar tortitas de carne con acelga, a veces también las hago con berro.  Las acompaño con salsa de tomate y  arroz blanco, no me gusta echarle verduras al arroz, me gusta blanco y sin sal. Me dirijo a la estantería donde está el culantro y me encuentro con los muchachos que trabajan ahí, están  bien abrigados todo el año,  colocando las verduras y frutas  frescas a las que les hacen camas de hielo y que cubren con hielo también, los saludo…

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Peras francesas

Llevo prisa, solo compro lo urgente en el supermercado mexicano y me voy a caja, no me sorprende encontrarme  con largas filas  en todas las cajas, es jueves  por la tarde y el fin de semana empieza para muchos. Aunque para el indocumentado mexicano cualquier día es de tacos y cervezas, más cervezas que tacos, es la medicina del pobre.  Noto que el señor que está adelante lleva como única compra una bolsa de tunas, en Guatemala les decimos tunas a los frutos de los nopales y cactus. Lleva como 50, me provoca saludarlo, tiene un no sé qué que me llama la atención,   lo…

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El día que la Niña Heladera participó en la Feria Internacional del Libro de Venezuela 

El sábado 10 de noviembre a las 2 de la tarde hora de Venezuela presenté mi libro Historia de una indocumentada, travesía en el desierto de Sonora-Arizona, en la Feria Internacional del Libro de Venezuela, FILVEN.  Esa mañana me levanté temprano, preparé café de Guatemala que solo tomo en ocasiones especiales y me senté frente a la ventana de mi habitación  y  disfruté el paisaje otoñal de la época del frío en el norte de América.  Ordené mi escritorio, le sacudí el polvo y quemé incienso, me volví a sentar y sorbí lentamente el café de mi pueblo natal mientras mis pensamientos se…

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Privet! Privet!

Es 31 de octubre, Noche de Brujas  y estoy en el trabajo repartiendo dulces a los niños que llegan en manada a tocar la puerta, disfruto tanto los disfraces y la armonía que reparten con sus sonrisas como si fuera picapica de carnaval.  Los observo por la ventana y espero a que toquen la puerta para luego fingir un susto de aquellos y les digo que se me va parar el corazón con tanto fantasma  y monstruo rondando las calles,  pero no solo lo digo, lo dramatizo y me tiro al suelo mientras escucho sus carcajadas disfrutando mi actuación magistral.  ¡Quién pudiera  volver eterna…

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Sopravvissuta alla frontiera

Rassegna del libro Storia di una indocumentata, attraversamento nel deserto di Sonora-Arizona Tradotto da Monica Manicardi Ogni volta che scrivo rassegne per questo libro, cambio di umore perché  mi tocca vivere nuovamente la traversata che ho compiuto dal mio paese d’origine verso gli Stati Uniti, senza documenti, come uno di quei milioni di migranti in transito che attraversano la frontiera della morte.  Ho avuto la fortuna di sopravvivere a questo confine, perciò esiste questo libro. Tuttavia sono dovuti trascorrere una decina d’anni, perché durante  quei dieci anni una depressione profonda, la depressione del dopo frontiera si è insediata in me con notti di ansietà…

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Sobreviviente de frontera

Este texto fue publicado en la Universidad de Jacksonville, Florida, en la sección de literatura latinoamericana. Reseña del libro Historia de una indocumentada, travesía en el desierto de Sonora-Arizona Siempre que escribo reseñas sobre este libro, me cambia el ánimo porque me toca revivir nuevamente la travesía que realicé  desde mi país de origen hacia Estados Unidos, de forma indocumentada, como uno más de esos millones de migrantes en tránsito que cruzan las fronteras de la muerte. Tuve la suerte de sobrevivir esa frontera, por eso existe este libro.  Sin embargo tuvo que pasar una década, porque durante 10 años una…

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El llavero peruano

Recuerdo que cuando salí de la abarrotería mexicana, en la puerta a las afueras estaba un jovencito tal vez de unos 20 años de edad, me salió al encuentro con varios llaveros en la mano, al momento me dijo que pedía un donativo de cinco dólares por cada uno, que él los hacía en Perú. Enseguida me enseñó su carnet de la organización humanitaria a la que pertenecía, dijo que el dinero era para medicamentos para niños en Perú.  Los pequeños tecomates llamaron mi atención de inmediato, son como los cutumbos en los que tomamos agua en mi pueblo natal,…

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Tu voz, tu maravillosa voz

Soñé con vos, bueno, en realidad  fue un medio sueño. Podría decir que un cuarto de sueño a lo  mejor. Un sueño al pedalazo. Uno de esos sueños como cuando uno zampa la carrera persiguiendo un autobús. De esos sueños urgentes, como cuando jugamos un, dos ,tres chiviricuarta por mí y  por mis amigos. O electri, cuando alguien está a punto de tocarnos y dejarnos electrizados sin movilidad, ¡pum!, mejor aún cuando alguien está a punto de salvarnos y podemos correr de nuevo, ¡pum! Un sueño efímero,  como un suspiro, un sueño de esos  que duran unos cuántos segundos, difusos,  antes del amanecer. Un sueño de un pestañeo a…

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