Travesía desierto Sonora-Arizona. Siete.

La luz de luna nos ponía al descubierto ya no podíamos seguir en el camino limpio de zarza y tuvimos que avanzar entre cactus y broza que, nos cundieron la piel de aguijones, yo llevaba el gorro pasamontañas y guantes en mis manos eso ayudó a disminuir la cantidad de púas que entraban en mi piel porque la mayoría quedaba en mi gorro y en los guantes. A los demás ya les comenzaba a escurrir lentamente la sangre de las heridas causadas por los rozones con las espinas grandes de los cactus adultos. Logramos reunirnos a la sombra de un…

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Travesía desierto Sonora-Arizona. Seis.

Junto a las luces y motores encendidos de motocicletas y camionetas de la Patrulla Fronteriza se escuchó una lluvia de improperios en esa mezcla de Spanglish, se notaba que nos estaban esperando con ansias para cazarnos como animales. Ciertamente hubo cambio de guardia en la línea fronteriza pero más adelante y con la experiencia de avezados cazadores otro nutrido grupo de policías esperaba a sus presas. Había escuchado por mis compañeras de travesía que los vehículos en donde trasportaban a los indocumentados tenían forma de perreras y lo pude comprobar, son tipo Pickup que llevan ensamblada en la palangana una…

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Travesía desierto Sonora-Arizona. Cinco.

Cuando saltamos el tercer cerco el coyote a cargo de nuestro grupo comenzó a correr y siguiendo las instrucciones suyas también lo hicimos nosotros, teníamos que alejarnos de la línea divisoria lo más pronto posible porque estaba por iniciar la cacería de la Patrulla Fronteriza. Cuando estábamos en territorio mexicano nos explicó que en una especie de juego como el del gato y el ratón la Patrulla Fronteriza da un lapso de tiempo a los indocumentados para que crucen y corran para luego cazarlos con sus armas de francotiradores, con sus pistolas de goma, con sus pistolas de choques eléctricos…

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Travesía desierto Sonora-Arizona. Cuatro.

No sé cuántos kilómetros de distancia hay entre Agua Prieta y la frontera con Arizona, nosotros no caminamos en línea recta, la ruta fue serpentina, en instantes parecía que el camino era para regresar a Agua Prieta en lugar de dirigirnos a Arizona, sé la cantidad de kilómetros que caminamos porque el coyote llevaba un aparato estilo reloj que también era brújula y llevaba un registro de la distancia caminada. A las doce en punto de la noche dieron la señal para cruzar la línea divisoria y fue cuando un viaje tranquilo se tornó en una pesadilla; los cientos de…

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Travesía desierto Sonora-Arizona. Tres.

Corrimos a escondernos entre los matorrales mientras bajaban todos de los taxis que, en un rechinar se llantas de marchaban del lugar, estábamos en medio de la nada alejados del centro de Agua Prieta metidos en el desierto de Sonora. Yo era la única que cargaba gorro pasamontañas y guantes negros, fueron indicaciones de la coyota no quitármelos ni un segundo cuando me adentrara en el desierto porque de noche los cactus no se ven y las tunas se incrustan en la piel sin ningún tipo de piedad. Debido a mi experiencia de andar en barrancos y escalando montañas y…

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Travesía desierto Sonora-Arizona. Dos.

Subimos a un taxi que durante seis horas nos condujo por autopistas del desierto de Sonora, los taxis que transitan por allá son camionetas Suburban y Hummer en su mayoría, son necesarios los de doble tracción por el tipo de terreno. Siete veces nos el conductor se tuvo que detener en puestos de registro de la policía estatal y las siete veces actué como una total mexicana todo lo que había estudiado respecto al país fue lo que me preguntaron, vi cómo detuvieron a docenas que se confundieron en una pregunta y se delataron de ser centroamericanos y suramericanos, en…

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Travesía desierto Sonora-Arizona. Uno.

Llegando al aeropuerto del Distrito Federal, México pasé al área de migración el plan había sido estudiado con detenimiento y las respuestas que daría también, iba a visitar a una tía que vivía en la ciudad de México. El único dinero que llevaba era un cheque de viajero de doscientos dólares, lo que les despertó curiosidad a los agentes de migración por ser tan poca la cantidad, mi maletín llevaba cinco mudadas de ropa que era todo mi equipaje. No creyeron mi historia y preguntaron si alguien me estaba esperando a la salida del aeropuerto, les dije que sí que…

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El último asoleado.

Está timbrando mi teléfono celular y veo el número es el de la casa de mi tía Aidé, contesto: ¿aló? ¿Aló Chiligua? Sí, tía soy yo, ¿cómo está? Bien, ¿ y vos? Aquí te llamo para decirte ya es difunto el último asoleado que te tenía apartado para casarte. Mi tía Aidé a la que todos los sobrinos llamamos tía “Fita” es hermana de mi mamá, es la más divertida y amorosa de las tías, el destino quiso que la tía Marina hiciera su vida en el exilio vive en Tijuana, México hace más de 20 años. La tía Reyna…

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“Hija del demonio”.

La madrugada del once de noviembre de 2003 cuando llegué a Illinois después de viajar tres días con sus noches desde Arizona en una destartalada camioneta caravan junto a otros 19 inmigrantes indocumentados, llegamos a una gasolinera donde se hizo la entrega, me reencontré nuevamente con mi hermana-mamá y mi tío Jorge y su esposa. Mi tío Jorge es hermano de mi padre, le lleva cuatro años de edad y ha sido el padre y la madre de sus hermanos mayores y menores, es el más cuerdo de la manada que creció durmiendo en las calles debajo de una carreta…

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Surco de algodón.

Y para cuando, entonces Vuelva a florear el algodón Recorrerás sus campos Con tus pies de niña Con tu manos teñidas Dibujarás los surcos Con tu mirada triste Los recordarás Fueron tantos años Que la parcela es tuya Y de la cuadrilla Qué siempre mal comió ¿En dónde está la finca? El jornal sin agua Y el insulto del patrón Las noches difuntas Que nunca agonizaron Porque nunca amaneció Eran polvo oscuro Que la sed bebió Hacia dónde se fueron los años Que se llevaron todo: Tu lozanía de tractorista joven Bañado de ilusión Fueron tantas vidas Los que se…

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