El tayuyo del migrante; la otra cara de la choca.

El tayuyo del migrante; la otra cara de la choca. Urbe, moda e industria; poder ego y crisis económica bañan los horas de éste claustrofóbico país en el que perecen los sueños y realidades propias del emigrante.El último bostezo del somnoliento invierno se lo ha llevado a rastras el ya tísico Domingo de Resurrección. (Ya era hora). Saludos nos dejó y una altanera consigna de regresar en un soplo para blanquear nuevamente en diciembre las penas que transan a ésta ciudad. Como si no fuera ya suficiente que las cáscaras emocionales nos hamaquean la existencia… Y es que; el invierno…

Continuar leyendo…

Easter en Semana Santa.

Hoy como en años anteriores me despertó el llanto de las campanas de la Merced, Santo Domingo, y las de la iglesia de mi pueblo Comapa que venía envuelto en el eco sonoro del rugir del viento. Gozosa oliendo a corozo y perfumada con el morado pálido de las jacarandas, me levanté y para mi sorpresa el ambiente en mi casa estaba impregnado con ese mezcla de olores propios de ésta temporada, del incienso de mi juventud y pensé:¡es Domingo de Ramos! Mientras los árboles se desperezaban del invierno agonizante , la primavera nos empezó a coquetear haciendo de las…

Continuar leyendo…

"La ventana de la Habitación del Sótano"

“La alarma del reloj despertador la hizo levantarse de un salto, mientras; se desperezaba y sacudía de sus hombros el cansancio habitual provocado por incontables noches de desvelo, Josefina Pioch Caal (su nombre en Guatemala) se acercó a la ventana decorativa (con la intención de que fuera real) de la habitación en donde dormía en el sótano de la mansión de una familia de tercera generación de emigrantes búlgaros. Eran las cinco y veinte de la mañana. Un nuevo día en gringolandia amanecía. Chefi como la llamaban sus patrones, era una emigrante originaria de Cubulco, Baja Verapaz, lugar que ni…

Continuar leyendo…

Dos veranos: el anglosajón y el indocumentado. ¿De cuál querés?

“El viento sigue soplando con su autoritaria fuerza en ésta ciudad. (Raro sería que no fuera irreverente). Es un día típico de verano, treinta y cuatro grados centígrados, la humedad te hace sudar, te desespera por instantes, pero es tan mínimo el tiempo de calor que la gente trata de aprovechar al máximo los pocos días de éste clima, mirás desfilar entre el tráfico de las calles infinidad de carros descapotables, los deportivos con sus conductores coquetos, de cabello cano, los aventureros vestidos de color negro, (la mayoría) en sus lujosas motos Harley-Davidson. Los pantalones capri (o capris), las pantalonetas…

Continuar leyendo…