Un mate y un vino tinto.

Quisiera, cuánto quisiera compartir un vino tinto, un mate y un atardecer, como tantas veces lo dijimos que si lo permitía el destino lo íbamos a hacer. ¿Qué destino es este que de tajo se robó el tiempo? Ingratas circunstancias te despediste tiernamente y me dejaste aquí enamorada de tu voz. De tus ojos de cielos desnudos de verano argentino, de tus manos ajadas que guiaron mi caminar de patoja recién emigrada que condenaba su adversidad. Me dejaste habitada de vos, colmada de tu encanto. Tu ojos que me vieron entre la multitud de la diáspora, tu corazón que escuchó…

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Oficio de mucama.

Cuánto he aprendido lavando baños, sacudiendo muebles, doblando ropa, limpiando cocinas con gabinetes de madera africana, butacas italianas. Cristal alemán. Sábanas francesas. He tenido el privilegio en esta vida de haber nacido y crecido en la miseria económica y he llegado a este país a trabajar en el sector del Estado más exclusivo en donde viven las familias millonarias: dos realidades puestas en mis manos, ambas las he vivido y respirado desde mi invisibilidad. Cuánto se aprende de la vida siendo invisible. La felicidad es tan fugaz que ni siquiera da tiempo de festejarla, no llega ni a un suspiro,…

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Ellas son.

Las mutantes vidas cortadas El recuerdo lejano La voz que se fue La melancólica separación El retorno postergado El desconsuelo quedado, El abrazo guardado Son las que se encaminan En noches y en neblinas Con un equipaje de desolación Atado al nudo en la garganta Al dolor en la espalda Son las que abordan Sin pasaje en mano En un desvarío de circunstancias Que las obliga Son las vulnerables Y violentadas Las almas perturbadas Las heridas sin cerrar Son los pies que avanzan En suelos extraños Las manos que edifican Los ojos cansados de llorar El sueño que nunca duerme…

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Amanece.

Lerdo amanece el día El invierno es de nostalgias De sosiego e introspección Las ventanas miran hacia dentro Cautelosas y alertas a cualquier revelación Vientos fuertes sacuden las cimientos de prejuicios infestados Hasta el alma más insensible se doblega a la soledad Álgidos los días avanzan con desgano El invierno pareciera un tirano que desarma la ciudad La mirada más iluminada se torna macilenta En las grises tardes de insatisfacción Ningún color las puebla, sus horizontes siempre son cenizos Imprecisos y de retraída evocación Ningún botón florece, los días acontecen sin alarma Aquí hay un invierno que me habla Y…

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Ciudad Peronia.

Te quedaste vos en eterno rojo atardecer Detenida en el tiempo, trepada en la tapia Esperándome, al otro lado de la frontera En los traviesos años de mi infancia Con tu bulevar empinado viendo hacia la aldea Bajo la sombra del pinito y del pinón Con tu estación de buses, tugurio de nía Julia Con el mercado en mi corazón Con los recuerdos y tanto amor Me fui alejando, vacía. Y postergando el reencuentro En los confines me volví imperceptible He anhelado tus madrugadas y he andado en otros bulevares Ajenos a tus huellas en mis pies He conocido las…

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Brutos, brutos no somos.

Así que se diga ¡qué brutos!, pero, qué brutas!, no somos. Yo imagino que usted la tarde de ayer también disfrutó de la genialidad guatemalteca. Las bromas, las fotografías, los audios y todo tipo de material que surgió después del incidente que para mí ya se petateó anoche mismo, vuelta de hoja. Algo así como dirían en mi natal Jutiapa : le eché cal. Mi tema de hoy es otro que no deja de tener conexión con lo que inició esta fiesta. Aquello fue una llamarada de tuza, se propagó en instantes y entonces el adormecido e invisible pueblo despertó,…

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Ilimitada.

Ilimitada. Para vos Cote Avello: hermana de poesía y de corazón. He leído tu poesía, ardientemente honesta He caminado entre tus versos certeros He visto a través del umbral donde tus ojos asoman Hacia la penumbra de tu soledad silente Y halago el erotismo de una mujer frenéticamente soberana De su palabra, de sus letras danzantes De su corazón expuesto frente al viento austero Bajo la lluvia tenue de la devastación Fumo de tu cigarro y te comparto de mi cerveza Ambas catástrofe, ambas indoblegables Adictas al desencanto y al manifiesto Sorbo de tu alegría y admiro tu rostro íntegro…

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Hoy sí, ¡le echaron cal!

¡Aguas con los harinazos que caen del aire! Érase una vez una bolsa de harina, ¿o de coca? ¿heroína? ¿gelatina en polvo? ¿Gamexane? ¿Racumin ?, ¿sal inglesa? ¿bicarbonato? ¿de cal con sal ? ¿era una, o eran dos o tres? Como los elefantes que se columpiaban sobre la tela de una araña. ¿Cuántos eran los aquellos muchá? Hoy me recordé de las bolsas de orines que pasaban reviradas en las gradas del estadio, ¡abajo todo mundo o refrescados! Pero tengo la duda, ¿se estaba polveando o le echaron el polvo? Porque qué clavera de echarse el polvo en público pues.…

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Día de las Mujeres Migrantes.

El 10 de enero del año 2001 Marcelina Meneses una mujer bolivariana emigrada hacia Argentina y su hijo Joshua Torres de diez meses de edad fueron lanzados desde el interior de un tren en movimiento, hacia las ferrovías donde murieron instantáneamente. El único testigo que se presentó a declarar dijo que fue un hombre argentino quien los lanzó. Ese fatídico día Marcelina se dirigía hacia el hospital Fiorito de la localidad de Avellaneda y viajaba de pie pues el vagón iba llena de pasajeros, al percatarse que estaba cerca de la estación donde tenía que bajar acomodó al bebé en…

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Niña, tierna niña.

Lunes, la gente madruga a trabajar Y vos muriendo en la oscuridad De la casa donde habitan las putas Las mal llamadas putas de la sociedad La gente va de prisa a abordar el autobús Los transeúntes pasan frente a la ventana Del sótano en donde te tienen Atada de pies y manos Gritás, no te escuchan No te quieren escuchar En automóvil viaja tu abusador Que de lino y mocasines se disfraza Y que a tu alma acoraza Niña, tierna niña Son las aves de rapiña que a tu piel devoran A todas horas e invaden tu oquedad Con…

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Marta.

Marta de 18 años de edad. Viuda, madre de dos hijos . Salvadoreña. Su pareja fue asesinada en un ajuste de cuentas entre maras. Fue forzada a tener relaciones con el jefe de la mara de su colonia cuando tenía catorce años y dada como regalo al segundo al mando quien la tomó como pareja, Marta no pertenecía a la mara y nunca estuvo involucrada en ninguna. Sucedió con ella lo que generalmente pasa con las adolescentes que viven en territorios marcados por estas pandillas. Donde ninguna ley se respeta. Su familia fue amenazada de muerte si no dejaban que…

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