Em dias de chuva, como hoje…

Tradução do Eduardo Vasco, Diário Liberdade Sim, sim, sim, fumo regularmente o meu quarto, como nesta manhã chuvosa de chipi chipi. O cheiro da folha de Sage me lembra o cheiro de poyetones em chamas na pequena cidade de Guatemala. Aqui não há poyetones, nesta enorme cidade industrial existem apenas fábricas que andam no bairro das Empacadoras, embora na outra vez eu tenha visto uma fornalha numa fazenda nos arredores da cidade e senti que perdi o ar e que não conseguia respirar Um forno! Eu gritei e corri do pequeno estábulo onde estavam as cabras e atravessei o pomar…

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Y sobre todo amor

De pronto aparece un nubarrón y lo que es una mañana soleada de primavera se convierte en un típico día de lluvia de invierno, las personas corren despavoridas desde el estacionamiento hacia el supermercado; la precipitación es de tormenta, en segundos el cielo se oscurece y los goterones caen con fuerza como granizo.  Agarro mi carretilla y entro sacudiéndome el agua del suéter,  me dirijo hacia  la estantería donde están los suplementos vitamínicos  buscando el que tengo que comprar; dos carretillas me impiden acercarme lo suficiente para leer los nombres,  un hombre y una mujer hablan sobre vitaminas, parecen ser una pareja, son latinos.  Espero paciente dándoles…

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Nei giorni di pioggia, come oggi…

Tradotto da Monica Manicardi Sì, sì, sì, con regolarità brucio incenso nella mia casa, come in questo giorno di pioggia molto fine. L’aroma della foglia di Sage mi fa ricordare l’odore delle stufe  accese in provincia del  Guatemala. Qui non ci sono stufe, in questa enorme città industriale ci sono solo fabbriche che si allineano nel Barrio de las Empacadoras, anche se l’altra volta ho visto un forno in una fattoria fuori dalla città e ho sentito che perdeva aria e non potevo respirare.  Una forno! ho urlato e sono corsa dal piccolo recinto dove c’erano le capre e ho incrociato un orto…

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En días de lluvia, como hoy…

Sí, sí, sí, con regularidad humo mi habitación, como en esta mañana de lluvia de chipi chipi. El aroma de la hoja de Sage me hace recordar el olor de los poyetones encendidos en la Guatemala pueblerina. Aquí no hay poyetones, en esta enorme urbe industrial solo hay  fábricas que se enfilan  en el Barrio de las Empacadoras, aunque la otra vez vi un horno en una finca a las afueras de la ciudad y sentí que perdía el aire y que no podía respirar, ¡un horno!, grité y corrí desde el pequeño establo donde estaban las cabras y crucé el huerto…

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La fuerza de voluntad

Corría mediados de la década del noventa en Ciudad Peronia cuando llegó a vivir a la cuadra un matrimonio procedente de la Bethania, otro arrabal guatemalteco. Para ese entonces Ciudad Peronia ya estaba poblada, atrás habían quedado los tierreros de terrenos sin medición y los sitios baldíos que circundaban el mercado, la parada de buses,  El Gran Mirador, La Surtidora y  La Cuchilla.  Don Luis y su esposa, llegaron a comprar una casa que antes pertenecía a una familia que se dedicaba a tapizar muebles, era habitual ver esqueletos de amueblados de sala y comedor por doquier. Su casa quedaba al principio…

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El sopor de los jueves sin Margarita Carrera

No  es lo mismo preparar el café, encender la computadora al alba y  no encontrar sus textos puntuales como cada jueves de la última década de mi vida. Doña Margarita Carrera fue una de mis pocas conexiones con Guatemala en los primeros años de mi auto exilio, la descubrí por casualidad cuando obtuve mi primera computadora y buscada desesperadamente un hálito.   A miles de kilómetros de distancia de mi terruño amado y viviendo una nostalgia abrumadora por el destierro, apareció con sus textos con alma que hacían de las mañanas de los jueves un bálsamo quita penas.  Se volvió una necesidad  comenzar los días  jueves leyendo…

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A perderse entre la urbe

Es medio día de un  día de julio de verano infernal, los observo por la ventana que da a la calle mientras subo las escaleras de la casa donde trabajo; sus cuerpos bañados en sudor, con piocha en mano abren una zanja por todo el lateral de la casa para arreglar una tubería. En la mañana había llegado el dueño de la empresa, un polaco de unos 60 años, a hacer acto de presencia solamente. Se subió en su pick up de doble tracción de modelo reciente y se fue.  Sirvo dos vasos de agua con hielo y salgo a dárselos mientras les…

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Tomates apayanados

Reviso y ya llevo la carne, la cebolla, la acelga, los ajos, los tomates, el chile dulce y me falta el culantro. Voy a cocinar tortitas de carne con acelga, a veces también las hago con berro.  Las acompaño con salsa de tomate y  arroz blanco, no me gusta echarle verduras al arroz, me gusta blanco y sin sal. Me dirijo a la estantería donde está el culantro y me encuentro con los muchachos que trabajan ahí, están  bien abrigados todo el año,  colocando las verduras y frutas  frescas a las que les hacen camas de hielo y que cubren con hielo también, los saludo…

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Peras francesas

Llevo prisa, solo compro lo urgente en el supermercado mexicano y me voy a caja, no me sorprende encontrarme  con largas filas  en todas las cajas, es jueves  por la tarde y el fin de semana empieza para muchos. Aunque para el indocumentado mexicano cualquier día es de tacos y cervezas, más cervezas que tacos, es la medicina del pobre.  Noto que el señor que está adelante lleva como única compra una bolsa de tunas, en Guatemala les decimos tunas a los frutos de los nopales y cactus. Lleva como 50, me provoca saludarlo, tiene un no sé qué que me llama la atención,   lo…

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Privet! Privet!

Es 31 de octubre, Noche de Brujas  y estoy en el trabajo repartiendo dulces a los niños que llegan en manada a tocar la puerta, disfruto tanto los disfraces y la armonía que reparten con sus sonrisas como si fuera picapica de carnaval.  Los observo por la ventana y espero a que toquen la puerta para luego fingir un susto de aquellos y les digo que se me va parar el corazón con tanto fantasma  y monstruo rondando las calles,  pero no solo lo digo, lo dramatizo y me tiro al suelo mientras escucho sus carcajadas disfrutando mi actuación magistral.  ¡Quién pudiera  volver eterna…

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Sopravvissuta alla frontiera

Rassegna del libro Storia di una indocumentata, attraversamento nel deserto di Sonora-Arizona Tradotto da Monica Manicardi Ogni volta che scrivo rassegne per questo libro, cambio di umore perché  mi tocca vivere nuovamente la traversata che ho compiuto dal mio paese d’origine verso gli Stati Uniti, senza documenti, come uno di quei milioni di migranti in transito che attraversano la frontiera della morte.  Ho avuto la fortuna di sopravvivere a questo confine, perciò esiste questo libro. Tuttavia sono dovuti trascorrere una decina d’anni, perché durante  quei dieci anni una depressione profonda, la depressione del dopo frontiera si è insediata in me con notti di ansietà…

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