El desquite.

Me sucede todo el tiempo cuando asisto a reuniones sociales –que les dicen- aunque hace mucho que no acudo a esos eventos –comunitarios que les dicen- tampoco soy de salir a cenar en manada,  o  los cumpleaños a donde llegan docenas de personas,  realmente hay cierta incomodidad en mí cuando comparto con un grupo  de más de cinco macetas, una inquietud, cierta ansiedad cuando las personalidades salen de sus guaridas y los egos hacen de las suyas,  cuando hablan de cosas materiales, cuando la conversación se torna aburrida porque hay competencia  para ver quién tiene el carro de último modelo,…

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Los Tres Mosqueteros.

Para cuando Ciudad Peronia comenzó a poblarse   ya existían los Tres Mosqueteros, Osmín, Hugo y David.  Inseparables. Confesores de penas de hombres y mujeres por igual. Solidarios como ellos solos. Mil oficios: carpinteros, albañiles, sastres, manicuristas, ayudantes de camioneta, monaguillos, vendedores ambulantes, organizadores de bodas, decoradores de interiores, cupidos. El único graduado de universidad era Hugo: siempre con traje sastre, mocasines, corbata y camisa de acuerdo al color del saco. Su portafolios y buenos modales que dejaba desperdigados en los toques de la calle Usumacinta los sábados por la noche, entonces llegada directamente apeado del autobús lanzaba el saco y…

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En hojas de guineo majunche.

Lo vi y en  primera instancia temí acercarme, estaba ahí junto a otros dos escondidos en una bolsa plástica, envueltos en papel aluminio, rodeé la mesa y me alejé instantáneamente. Volví porque mi nostalgia y mi deseo fueron más fuertes que mi temor, que mi sorpresa, que mi melancolía. Los enfrenté. Desempaqué el papel aluminio, desaté la bolsa de plástico y los observé absorta, emocionada, ensimismada, con mis emociones recorriendo como látigo, como río desbordado el baldío que en diáspora es la añoranza. Estaban ahí los tres: con el amarrado inconfundible de nía Juana y de tío Lilo. Los examiné…

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Una mujer llamada Nanoj.

Camino distraída sobre la acera de la avenida principal de un poblado vecino, en el arriate que divide las dos vías los arces comienzan a cambiar de color en los cogollos tiernos se observan las hojas chiltotas y en los más sazones las que lentamente van tornándose color mostaza, pronto serán tonalidad cáscara de zapote y achiote. Fresco de rosa jamaica y atol shuco. Habrá también las amarillo manzanilla, las verdes botella, las musgo montaña, las tierra mojada, las tierra de Salamá y también para finales de octubre las arenilla roja, ocote y corazón de conacaste y madre cacao. Para…

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Sinopsis.

Anoche mientras escribía se formaba dentro del lado oscuro de mi inconsciente  una sinopsis que hasta hoy por la mañana pude descifrar a cabalidad. Como una especie de expresión aritmética entre: números, letras y otros símbolos que eran para mi consciente  indescifrables. El lado oscuro del espejo. Y  pude ver su reflejo cuando escribí la palabra medicina. Medicina y me acosté a dormir mientras mis neuronas mandaban señales de SOS a mi subconsciente. Amaneció y ésta alborada otoñal trajo consigo la llave para abrir la puerta que se mantuvo cerrada durante muchos años.  Qué extraño poder tienen las letras en…

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La última frontera.

Acabo de ver un documental que tiene ese nombre y   que trata sobre el problema de acceso a la educación superior que enfrentan las crías que emigran a este país de forma indocumentada, el setenta por ciento que trabaja en el sector campesino-pisca de frutas y verduras, no termina siquiera los básicos.  Somos la mayoría de las minorías en este país y también la que abandona los estudios sin lograr siquiera una carrera técnica. Será la tarde lluviosa, será porque estoy a punto de cumplir la década fuera de mi terruño amado,  será  porque ando en mis días, será por…

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Mi idilio con la Violeta y la Mercedes.

Quisiera decir que el amor por ambas   nació en mi infancia o en mi adolescencia,  gritar con frenesí  que fue en los corredores de la universidad de Mis Amores donde las conocí, donde enloquecí por ellas pero no puedo porque no es cierto. Ni  en mi infancia, adolescencia o años de universidad yo escuché música de ellas. A mí los amores profundos me han llegado después de emigrar. Recuerdo que crecí con  mi mamá repitiéndome el rosario: “la mesa, la silla, el coche, el  perro”…, siempre ha dicho que es de mala educación tratar a las personas como cosas, “la…

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El orgasmo de la gallina Coquecha.

Iba a vuelta de rueda en una atrancazón del medio día en compañía de los cientos de carros y   el  viento raudal  que soplaba fuerte los primeros avisos de otoño, de octubre y su transición hacia el invierno y sus nevadas. Los arces cambiando de color de verde a chiltoto y el ocre empezando a caer en hojas de encinos.   Pensé: necesito un orgasmo.  Inmediatamente surgió la pregunta, ¿en dónde los venden? Me dio por reír a carcajadas de  mis deseos en tarde de tráfico.  ¿Quién no ha pensado en un orgasmo en horas inusitadas? ¿En lugares impropios? ¿Con personas…

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De mi oficio de heladera.

Tan bien que estaba ayer durmiendo la mona cuando el sonido de unas campanas de carretilla de helados tuvo la osadía de despertarme, me espantaron la modorra y salté de la cama hacia la ventana vi al señor de los helados  caminando hacia la salida de la cuadra, le silbé desesperada y le dije que me esperara, bajé saltando las gradas del edificio y llegué con la lengua de fuera a la esquina en donde me esperaba. Le compré  helados para la semana: de coco con leche,  guayaba, nance, tamarindo y leche con crema. Me atacan las ansias por conversar…

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Nía Patantaca de la Canilla.

Invitada especial al programa radial Tardes de Relatos de Alcantarilla  en Radio Cututuy  nìa Patantaca de la Canilla se acomoda para sentarse frente al micrófono y leer su relato escrito.  Radio Cututuy  trasmite por hondas sonoras hechas de palo de guayabo y se escucha en las alcantarillas, laderas, guindos, arrabales, aldeas,  poblados, cantones y todo lugar donde exista los socones de desinformación. Donde exista la avaricia del opresor,  el descaro del perpetrador, ahí se trasmite Radio Cututuy. Nía Patantaca de la Canilla   ha pensado mucho si debía llegar a la cabina de radio  y dejar que se le fueran vivos…

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