Un mate y un vino tinto.

Quisiera, cuánto quisiera compartir un vino tinto, un mate y un atardecer, como tantas veces lo dijimos que si lo permitía el destino lo íbamos a hacer. ¿Qué destino es este que de tajo se robó el tiempo? Ingratas circunstancias te despediste tiernamente y me dejaste aquí enamorada de tu voz. De tus ojos de cielos desnudos de verano argentino, de tus manos ajadas que guiaron mi caminar de patoja recién emigrada que condenaba su adversidad. Me dejaste habitada de vos, colmada de tu encanto. Tu ojos que me vieron entre la multitud de la diáspora, tu corazón que escuchó…

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Oficio de mucama.

Cuánto he aprendido lavando baños, sacudiendo muebles, doblando ropa, limpiando cocinas con gabinetes de madera africana, butacas italianas. Cristal alemán. Sábanas francesas. He tenido el privilegio en esta vida de haber nacido y crecido en la miseria económica y he llegado a este país a trabajar en el sector del Estado más exclusivo en donde viven las familias millonarias: dos realidades puestas en mis manos, ambas las he vivido y respirado desde mi invisibilidad. Cuánto se aprende de la vida siendo invisible. La felicidad es tan fugaz que ni siquiera da tiempo de festejarla, no llega ni a un suspiro,…

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Mis silencios.

De metáforas están hechos mis silencios, edificados en esbozos de imágenes que se deshilan, se amoldan, se diluyen, que hilan pequeños concepciones en sedas de telarañas que no se pronuncian en mi voz: colores, aromas, sonidos, cortezas, sabores: de mis multimundos, de las órbitas de una atmosfera que solo habita en el origen de mi respiración. Algunas veces: agitada, impulsiva, apasionada, abrumada, confundida, consciente, tenaz, necia y últimamente serena. Silencios que son incapaces de apoderarse de mis labios y hacerlos hablar. Son silencios que han aprendido a escribirse, para entenderse a sí mismos no para explicarse ante nadie más, a…

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Estación el amatón.

Escucho tu canción y ahí aparecen de pronto tus ojos avellana Mirándome saltar los tapiales corriendo libre entre la arada. Lavando el nixtamal con mis manos de niña. Acariciándote los murushos rubios en un descuido de tu cautela. Mi imaginación te admira en los surcos de algodón Cortando la flor con tus manos de güira, sangrantes las yemas de tus dedos. Te escucha de adolescente llorando de dolor pariendo a tus crías. Se esconde entre las parvas de leña y te mira con tu sombrero de paja Astilladas tus manos, inflamadas tus venas, conversando con las cáscaras de encino. Con…

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Ojos de espejo azul.

Ha salido el sol en La ciudad de los Vientos, después de tres días de gélidas y mortales temperaturas el clima empieza a ser benevolente con nosotros. Se ha conmovido quizás por tanto rostro triste y empañado como vidrio sin limpiar, ojos de miradas muertas y lágrimas que prefieren quedarse en el umbral, para guardar tibias el calor de las tristezas contenidas. La soledad se ha instalado en las puertas de los edificios en donde vive el proletariado de esta enorme urbe. El desempleo se ríe a carcajadas, como diciendo: el infortunio del fallido sueño, como repitiendo: vaya emblema. Como…

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Alias Pelu.

La imagen suya recitando en el patio de la Escuela Para Niñas José María Fuentes, frente a las niñas y las maestras para los lunes de actos cívicos la tengo impregnada en la memoria. Siempre fue la abanderada del salón, excelente oradora y quien recitaba la Jura a la Bandera. Quien representaba a la escuela en eventos culturales para las fiestas patrias, cualquier poema se aprendía con facilidad y los recitaba con sentimiento puro y transparente que dejaba llorando y suspirando a los padres de familia y maestras. La contemplo así con su uniforme azul, blusa blanca, calcetas caladas azules…

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Crónicas de una Inquilina.

Apenas ayer que fui a nadar, me decía una señora: ¡por qué se cortó el cabello si tan lindo que lo tenía! Rezo de prácticamente todos los días de este año. Me lo dicen en la gasolinera, en la panadería, en el supermercado, en la librería, a donde quiera que voy me reclaman como si derecho tuvieran de decidir en mi cuerpo. Para diciembre de 2012 me lo corté prácticamente de raíz. Llevo un año en que las personas creen deducir que algo malo pasa dentro de mi cabeza, que no sé razonar muy bien y que estoy pasando por…

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La rana parda.

Vivía en la selva tropical la Rana Parda que se veía así misma como un renacuajo y que desconcocía que había nacido con la libertad y el derecho de croar. Se deslizaba entre nacimientos de agua y riachuelos, en tomas y quebradas, a donde la corriente la llevara, mientras su camada saltaba entre las piedras y salía de los ríos para disfrutar de la humedad de la selva ella decidía quedarse en la orilla, en silencio ya que no podía comunicarse con las otras, tenía miedo de saltar y salir del hábitat en donde había crecido, le temía a lo…

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El abuelo nunca dijo adiós.

Son  tantos los recuerdos que guardo de él que podría escribir un libro solo de las aventuras vividas a su lado. Nunca supo que tenía una nieta escribana que le heredó el arte de narrar. Todas sus historias se afincaron en mi memoria de cipota de arrabal. Perdurable es el instante aquel en que lo vi esperándome frente a la alcaldía en mi natal Comapa, regresaba por primera vez a su tierra natal la nieta más campesina de todas, yo tenía quince años recién cumplidos e iba a reencontrarme con mi raíces garífunas y xincas, a conocer la casita de…

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