Las iniciativas que causan impacto.

Qué pesada suena la palabra “revolución” en base a la educación sesgada que hemos tenido debido a estos sistemas opresores y capitalistas, hoy en día sin vergüenza alguna se lucen narcotraficantes, estafadores, violadores y genocidas que desfilan en ropas de galas y saludan a la multitud ignorante que les aplaude esperando que con el vitoreo lleguen los beneficios tan esperados. No llegarán mientras la impunidad y la desmemoria sigan vigentes y empecinadas en mantener el pasado sangriento en el olvido. El tráfico de influencias y los empachos causados debido a la cantidad de dinero que circula bajo las mesas hace de esta nuestra realidad un desconsuelo.

Por esa razón es necesario nombrar una y otra vez, para que los nombres no se olviden, para que los logros de un época en la que Guatemala intentó ser soberana no sean devorados por el olvido y la apatía. Y sobre todo para que no solo sea causal de nostalgia pensar en aquella época, sino que nos motive a seguir por una segunda revolución. Una revolución en la que nos involucremos todos, en la que todos aportemos desde nuestros espacios, para que ese 20 de Octubre no sea un asueto para quedarnos en casa viendo películas o irnos de paseo. Para que ese 20 de Octubre sean todos los días de nuestras vidas. Para que no sean los mismos rostros de siempre lo que salen a manifestar, para que los cambios se realicen en todos los espacios, impulsándolos nosotros mismos.

Sí es necesario un cambio de raíz, pero la raíz está en nosotros, no esperamos que los otros hagan para intentar involucrarnos después, es ahora.

Tanto que podemos hacer los ciudadanos de a pie, pero nos sobran los pretextos, la pereza y la comodidad. ¿Conoce a alguna persona analfabeta? ¿Y por qué no le pregunta si desería que usted le enseñe a leer y a escribir? ¿No tiene tiempo? Bueno pero sí lo tiene para ir al cine, quedarse en casa viendo telenovelas, beberse los fines de semana y quitarse la goma el lunes a medio día. Sí lo tiene para estar publicando fotografías en las redes sociales, de cada plato de comida que se come. De granos de arena se conforma la belleza de las playas.

¿Qué tal si un día se va al basurero de la zona tres y le ayuda a recoger desperdicios a alguno de los ancianos que ahí viven? De pronto conversa con ellos y se entera de la existencia de otra realidad ajena a la suya, ¿qué hará cuando se entere? ¿Y si la conversación es con uno de los cargadores de bultos de La Terminal? ¿Y si va al Guarda Viejo y la conversación es con una adolescente mamá? Si se va de “putas” a un bar y en lugar de violar a una paga por conversar y se entera de la realida de la trata de personas con fines de explotación sexual, ¿qué hará cuando lo sepa? ¿Se imaga a una hija, hermana o amiga suya en un lugar de esos?

Simple, le hablo de cosas simples. No le digo que tome un arma y vaya a matar gente. Haga su propia revolución, por lo menos encienda la llama, no se quede de brazos cruzados. ¿Qué tal si un día se une a una de las manifestaciones que realizan los campesinos? Se quita los zapatos de camina como ellos, así siente en carne propia el calor del asfalto en sus pies. ¿Y si en lugar de insultarlos les lleva agua? Es mucho pedir que se una y exija los mismos derechos para todos y que no sea parte del racismo y la discriminación. Pero se puede hacer, esos son los cambios radicales, ¿se imagina una país libre de discriminación y racismo? Y eso tiene que salir de nosotros, de nuestra condición humana, para eso no hay que gestar revoluciones ni manifestaciones.

En lo básico estamos fallando como pueblo, nuestra sociedad está infesta y somos parte de esa pudrición y no hacemos nada por cambiarlo.

No voy a hablar de cosas que desconozco en cuestiones de leyes y códigos, le hablo como pueblo que soy y lo invito a que sea parte del cambio con lo que usted puede aportar que es mucho. Que la pereza no le gane, ni la arrogancia y mucho menos el deseo de ser parte de la alfombra exclusiva, no anda con aires de erudicción y si ha estudiado pues que la educación superior le sirva para crear puentes y no para que su condición de azadón sea premiada.

Vi las fotografías de la conmemoración de la Revolución del 20 de Octubre del 44. Una se ilusiona, aún está el rescoldo y una quisiera que con un viento de los de octubre se convirtiera en una sola llamarada que nos llene de dignidad y que aprendamos a respetar la tierra donde nacimos y a nuestros ancestros y a nuestros mártires y que lucháramos para que no tener que ir a rendirle homenaje a nadie a una esquina de una calle donde lo abatió la violencia constitucional y paramilitar.

Llamó mi atención la propuesta original y loable, ante todo humilde pero directa que realizaron Violeta Cetino y Roberto Orellana, fundadores de Red de Bibliotecas Comunitarias. El día de la conmemoración entre los miles que caminaron en la marcha, también lo hicieron cuatro personajes muy queridos en Guatemala: Jacobo Árbenz Guzmán, Juan José Arévalo, ex presidentes y María Chinchilla, maestra mártir de aquellos años y María Vilanova, ex primera dama.

Y cuando lo simple causa impacto porque no tiene aires de erudicción es cuando uno cree en la capacidad que tiene este pueblo labrador y proletario si se levantara de donde ha estado arodillado todo este tiempo y dejara ver si poder de legión.

Resaltaron en varios medios de comunicación a los cuatro personajes que caminaron en la marcha. Me comuniqué en Violeta Cetino para preguntarle de su iniciativa y esto me compartió:

Contáme de la idea original, ¿cómo nació?

Roberto y yo siempre hemos pensado que lo mismo aburre, pasa desapercibido y no genera mayor impacto. Con el respeto que cada esfuerzo se merece, las marchas no pasan de las mismas pancartas, las pintas de siempre, el mismo discurso… Incluso he llegado a pensar que hasta los periodistas ya saben cómo redactar la nota y la introducción que harán a las tomas de dicha marcha.

Es así como Roberto y yo siempre nos dedicamos a pensar e ingeniar maneras de crear un impacto distinto y dejar un buen mensaje en el imaginario colectivo, algo que llame la atención, pero con una intención clara.

Pensamos, además, que no es necesario apostar mucho dinero para conseguir el cometido, pues debemos echar mano de lo que tenemos y usar los medios informativos a nuestro favor, bueno, a favor de la difusión de nuestro mensaje.

En este caso, buscamos resaltar a los personajes que hicieron posible la Revolución de Octubre. Inicialmente convocamos a más gente, pero como vos sabés, no siempre la gente cree en las cosas nuevas. Solo participamos cuatro personas vestidos y con los rostros, más dos compañeros que nos acompañaban y nos guiaban, porque los rostros no tenían ojitos. Ellos se encargaban de tomar las fotos y de avisar cuando las tomas habían sido hechas.

¿Cómo surgió la idea? Roberto ideó lo del vestuario, vestirnos como las personas se vestían en los años 40. Ya hace ratos me venía compartiendo la idea y yo pensé que era genial, pero que hacía falta algo que le diera el toque definitorio, porque al final la gente podía vernos vestidos pero no siempre se comprende, a veces es necesario ser más explícitos. Fue así como me saltó la idea.

De chava me encantaba un actor negro y a veces salía en el periódico con su esposa, venía yo y recortaba una de mis fotos y pegaba mi foto sobre el rostro de la esposa. Mi papá siempre decía, “lo que es no tener qué hacer”. Pero es puro ingenio, de las mcuriosidades salen buenas ideas, siempre lo he pensado.

Pues me recordé un poco de eso y se me ocurrió que ahora podría venirnos bien. Y sí que nos fue bien: los personajes de la Revolución fueron visibilizados en el recorrido de la marcha y en las publicaciones de los diarios. Finalmente nuestro objetivo se cumplió, los ancianos se emocionaban cuando veían a Roberto personificando a Jacobo Árbenz, le tendían la mano, sonreían y no faltó un “¡Viva Árbenz!”.

Buscamos los rostros para imprimirlos desde una semana antes y una noche antes de la marcha estábamos imprimiéndolos de acuerdo al número de personas que participaríamos. El vestuario lo conseguimos en una paca y lo de los peinados en mi casa.

Con esto solo me resta agregar que no es necesario tomarse fotografías de estudio y retocadas  para lograr que las iniciativas sean de impacto.  No es necesario autoproclamarse artista –de pacotilla- para enviar un mensaje claro y consecuente. No hay que lucir con sombrero ajeno y colgarse de las causas para lograr un beneficio propio y su minuto de fama. Violeta Cetino y Roberto Orellana han venido trabajando durante años en el proyecto de Red de Bibliotecas Comunitarias, no lo andan ajenando, ni buscando aplausos, ni creyéndose las divinas garzas (¡y sí que lo son!). No se etiquetan, ellos demuestran que son parte del cambio y lo llevan a  la acción, con la meritita acción. ¿Y nosotros cuándo? ¿Para cuándo vamos a realizar la segunda revolución? Era para ayer… Y en calienta. Sigamos durmiendo la mona,  y que nos despierten cuando los arrechos hayan puesto el pecho por nosotros y así nos vamos a lucir con sombrero ajeno, típico de los guatemaltecos bien pero bien de pura cepa. Conste que no generalizo aquí al que le quede el guante que busque el par.

 

Ilka Oliva Corado.

Octubre 22 de 2014.

Estados Unidos.

 

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