¡Mi reverencia a Cheili González!


Me encontré con la mente en blanco cuando quise sentarme a escribir el artículo de esta semana. ¿Sobre qué escribir? Me pregunté. Acto seguido me levanté de mi silla, y fui por un vaso de agua fría al refrigerador, fue suficiente abrir la puerta para saber de qué escribiría. Me encontré con una papa: fuente de potasio y vital en la alimentación de una/un atleta de alto rendimiento –como en cualquier persona-.

Un huracán de ideas me azotó de pronto, temas  para escribir hay muchos, pero no logro aterrizar con ninguno. Tengo indignación porque  Guatemala sigue siendo gobernada por la desigualdad de género –entre otro tipo de desigualdad- un ejemplo muy claro son los Juegos Panamericanos que se están realizando en Guadalajara, México. En algún momento comenté que no sería Cheili González quien portaría  nuestra Bandera Nacional, no sería ella la atleta destacada de la delegación. Y no por falta de méritos, pero sí por su condición de mujer  es decir; un Ser de segunda categoría para nuestros directivos machistas.

En su lugar fue un patojo, que hondeó la bandera luciendo sombrero ajeno, porque por pulso, sudor, entrega y lucha le correspondía esa distinción a Cheili González.  ¿La conocés? ¿La has visto? Una patoja de mirada sumisa y sonrisa escondida, de estatura baja pero con un corazón y una entrega en el tatami, dignos de una campeona Panamericana. No es casualidad que las únicas dos melladas de oro logradas en los últimos  ocho años por atletas guatemaltecos hayan recaído en dos mujeres.

Con Cheili se han realizado infinidad de injusticias como por ejemplo: el enviarla a competir a eventos internacionales, sin un entrenador. ¡Y sin entrenador nos trajo medalla de oro! Los  recursos que le ofrece la Federación de Karate son muy pocos, y el Comité Olímpico Guatemalteco, dudo que sepa de la existencia de esta humilde guerrera. Sí, es una inspiración para  la infancia, para las y los púberos/ras  que en este momento sueñan con participar en deportes de élite, pero los recursos económicos  no lo permiten, ahí está Cheili un vivo ejemplo de que con tesón se logran escaldar los peldaños  de la vida. 
No hay barrera que no se pueda derrumbar cuando podés todo tu empeño en lograrlo.

Se elige al ó la atleta que nos representará en los distintos eventos es decir: quien porte el Pabellón Nacional, nuestra bandera, por su calidad de rendimiento durante el año y los distintos ciclos olímpicos. Es de sobra sabido que ese espacio en esta edición de los Juegos Panamericanos Guadalajara 2011 tiene nombre propio, impreso con la sutil entrega de nuestro género: Cheili González. Una injusticia total por medio de La Federación de Karate que no supo apoyar a su atleta, Confederación Deportiva  Autónoma de Guatemala por lavarse las manos, y el Comité Olímpico Guatemalteco por dirigir las distintas disciplinas deportivas abanicando la diferencia de género y solapando actitudes machistas y patriarcales de sus miembros.

No sólo en Guatemala por supuesto, está el vivo ejemplo de quien encendiera el pebetero que mantendrá encendida la llama de los juegos durante quince días, me refiero a la clavadista Jalisciense Paola Espinoza. Quien fue escogida a última hora, dado que en primera instancia  se había escogido –al cleto- al futbolista que nada tiene que ver con competencias de la élite deportiva como los son las que conforman el ciclo olímpico y me refiero a un mentado Chicharito. De haber podido viajar él desde Europa la encendida del pebetero hubiese estado a cargo de feromonas de un macho ALFA. 

 Mucha más honra para la clavadista por trayectoria y rendimiento en ciclo olímpico pero por su calidad de mujer, fue dejada en la banca de espera y recayó en ella tal responsabilidad y honor lamentablemente por la arrogancia de un fulano que se negó a viajar para portar la antorcha. No está demás decir que la patoja se lució, brilló con luz propia. Esta reciente edición de Los Juegos Panamericanos no cabe duda que están impregnados de la esencia femenina, basta con contar la cantidad de atletas de este género que están representando a los distintos países y llevan sobre sus hombros la mayor cantidad de medallas ganadas en el ciclo olímpico, más que los hombres.

Volviendo al pedacito de tierra que me vio nacer, basta con darse cuenta de la cobertura que realizan los medios de comunicación deportivos para percatarse que con letras grandes escriben los nombres de los atletas varones, y allá por alguna esquina de la página arrumados leés el de las atletas hembras. La desigualdad está en todos lados. Y si buscamos la diferencia de clases en las distintas disciplinas verás que a natación la van representando atletas de clubs privados, quienes han entrenado en la piscina olímpica han quedado relegadas/dos a un segundo plano aunque hayan logrado clasificar con esfuerzo propio, en aquellas alturas de las clases sociales, siempre sale ganando la niña de ojos verdes y pelo canche hija de papi y mami, esa que la van  a dejar y a traer al club en carro blindado y con guardaespaldas. La que estudia en colegio privado de calidad burguesa. El nadador que asiste a universidad privada. Porque quien nada en las aguas frías de la piscina de la Universidad de San Carlos de Guatemala, es inexistente para optar por una posible oportunidad a formar parte de las eliminatorias para Juegos Nacionales, con eso te digo todo.

En dónde  dejás vos la disciplina de vela, la de volibol –balón bolea- la de gimnasia, la de beisbol en esas sólo están quienes tengan el suficiente recurso económico para comprarse el material para entrenar. Mucha habilidad,
destreza, fuerza, equilibrio y entrega podés tener pero si pertenecés a una clase social baja, olvidáte de participar en un ciclo olímpico. Y hay los y las  atletas que han logrado superar la barrera de las clases sociales y han sido estos quienes le han dado gloria al país –no voy a contar el alpinismo porque es un pasa tiempo de ricos y ricas, me pelan los dientes los cerros, montes, lomas que hayan “conquistado”- Don Teodoro Palacios Flores, (Baloncesto y Atletismo)  don Doroteo Guamuch Flores, (Fondista, Maratonista)  Heidy Juárez (Tae Kwon Do) Cheili González (Karate) ¿Alguien que me diga el nombre de algún/alguna hijo/hija de papi y mami que nos haya traído una medalla que valiera la pena? Busquen con lupa porque no hay nadie. No señoras y señores, las medallas las traen quienes  han crecido con pies descalzos y canillas cenizas, quienes entrenan  siete horas diarias en suelo de talpetate, sin los recursos necesarios para una excelencia en el rendimiento. Pero con todo y todo salen avantes, ¿saben  por qué? ¡Por qué les ha costado y lo que se lucha con tesón y entrega tiene su recompensa!

Desde aquí mi ovación y mi aplauso es para Cheili González digna representante de la clase obrera, campesina y proletaria, digna representante de los arrabales. Los Juegos Panamericanos Guadalajara 2011 llevan impreso en letras de oro el nombre de la karateca Cheili González aunque sólo lo sepamos reconocer quienes conocemos las entrañas de  las  injusticias de género y  de las clases sociales en la flamante Ciudad Olímpica de nuestro país.

A propósito en varias ocasiones me han preguntado si es algún tipo de resentimiento el que me mueve a hablar de las clases sociales y pienso  que si en no estar de acuerdo con la desigualdad, la injusticia y la opresión me convierten en resentida social mi respuesta en sí, ¡soy una resentida!

Nota: si alguien la conoce –y sé que sí porque leen mi bitácora directivos sholones de  la CDAG y del Comité Olímpico Guatemalteco- por favor háganle llegar en un abrazo estas letras plasmadas desde mi corazón deportista y arrabalero.

Ilka Ibonette Oliva Corado.
Octubre 16 de 2011.
Estados Unidos.

2 comentarios

  1. A proposito de resentida social; esto es algo que encontre en un foro Yahoo en Español.

    “Màs de una vez he recibido la acusaciòn de que soy una resentida social. Trato de entender lo que quieren decirme con eso: una persona resentida social es alguien que ha pasado hambre y penurias, es alguien que ve con envidia la riqueza ajena; un resentido social es alguien que tiene un sentido mercantil de la existencia: todo lo que hay en el mundo, personas y cosas, son perfectamente reductibles e intercambiables por dinero, es decir, hasta los seres humanos son mercancías.
    Definitivamente no. Esa imagen no se corresponde conmigo, es sólo un insulto dirigido para debilitarme moralmente, cosa que por cierto no logran. ¿ pero cuáles han sido las circunstancias para que me llamen de esa manera? El debate político. Ocurre que en mi país defender un ideal de justicia e inclusión social es suficiente para que te reduzcan a la categoría de resentido social. Hace poco discutía en un grupo acerca de la Revolución Mexicana y tambièn hablabamos del Profiriato y ante la contundencia de argumentos no les quedó más que llamarme resentida social y marginal. Yo me quedaría tranquila sabiendo que esas palabras vienen de gente claramente ignorante, pero mi preocupaciòn viene de que gente preparada intelectualmente también utilice las mismas expresiones, es decir practican una forma de fascismo, la discriminación, el racismo social. En lo que a mí se refiere, no es una pose ni un cliché decir que la vida es más que el dinero, por muchas cuestiones no soy resentida social, si la vida para mí se redujera a mercancías con valor de uso y valor de cambio entonces no existirían en mi universo personal ni la sabiduría oriental, ni Henry Miller, ni el jazz, ni el más mínimo interés por el Sufismo, ni la mùsica clàsica, la literaturam, la pintura, el arte en si y sobretodo el enorme respeto que me inspiran las personas que siempre actúan de buena fe. Es un hecho que yo no me intimido ni me admiro ante las demostraciones de riqueza; soy una obsesionada de descrubrir la esencia en las personas, la forma que tienen de pensar y sentir el mundo, es decir la cosmovisión personal. Cosa bien distinta es el desprecio natural que me inspira el poder. Cuando los poderosos usan sus recursos en contra del débil es inevitable sentir rabia: te hablo del poder político, económico, mediático, militar e incluso de género ( hombre contra mujer) cuando el fuerte se aprovecha del débil es inevitable la repugnancia. He notado que quienes sienten una seducción casi ciega por los poderosos y desprecio por los débiles ( mendigos, locos, enfermos, lisiados, los que más sufren) realmente abrigan tendencias fascistas en el alma; en este sentido es cierta la tesis del Feudomarxista que Erich Fromm explica en El miedo a la libertad.”

  2. me puse a ver los videos de Cheili en youtube.

    Me emocione, se me pusieron los ojos llorosos

    mi respetos para ella…!

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