Hablemos de sexo.
Hablemos de esas cuatro letras que cuando se juntan nos desequilibran, nos cohíben o nos avergüenzan. Hablemos de sexo sin que el morbo nos reprima. Sin ruborizarnos. Hablemos de sexo y rehusemos a que siga siendo un tema tabú. Disfrutemos del sexo sin que el recato nos estorbe. Sexo. Ese erotismo fascinante que nos embelesa. Hablémoslo. Nos perdemos de tanto cuando lo prohibimos, cuando confundimos la decencia con la timidez y con la reclusión. En el sexo no se puede ser decente, ni tímido y mucho menos prisionero, más importante aun; no debe ser forzado. No se puede violentar ni…


