¿Indignación?

Mientras tanto el Federiquín comenta. No jodan, ¿qué es eso muchá?, ¿con qué se come?  Tan extraña palabra y su significado ha de ser aberrante, en Guatemala no queremos palabras  de significados aberrantes así que  fuera la indignación. Aquí que no nos vengan con letreritos ni con pancartas mucho menos que nos vengan a incitar a manifestaciones masivas porque bien que estamos como para meternos a camisa de once varas, ¡que manifiesten los haraganes que no tienen qué hacer!, que yo tengo que trabajar para mantener a mis  hijos. Ataja la Martuca: y yo  para comprarme mis tacones y mis pinturas, para pagar la mensualidad de mi teléfono inteligente. Federiquín: para comprarme mi camisa nueva y  también para darme mis vacaciones de fin de año.
Qué se indignen los que no tienen nada qué hacer que yo, tengo que ir ver el partido de fútbol en la tele.
Martuca: Qué es eso de andar imitando otras culturas, nosotros tenemos la nuestra, hay que cuidar nuestra identidad, qué es eso de andar manifestando masivamente como lo hacen en otros países si aquí ni razones tenemos para hacerlo de todos modos. Bien que estamos para que nos vengan a  incitar a  que denunciemos, ¿denunciar qué? Si en este país no hay nada qué denunciar, tenemos al presidente que escogimos y eso sí con voto claro y limpio.
Federiquín:  ¡ése es nuestro gallo machucador! ¡Ése cabrón representa  a la perfección la hombría guatemalteca!  Miren nada más a cuántas muchachas se  pasó  cuando estuvo de cuque y cuque fino no jodan, já eso hubiera querido yo,  darme una gozada de esas.
Martuca: que nos indignemos dicen, si ese indial que murió en el accidente de bus fue por culpa del piloto borracho así son todos los pilotos borrachos manejan y la gente que también le gusta viajar como gallinas en canasto y encima el presidente  decreta tres día de duelo.  O sea que ahora vamos a andar de duelo durante tres días y ni conocíamos a los mucos que se murieron. Ayer murió mi  perrito Lolo y nadie dijo que decretaran tres días de duelo, ni uno solo y mi perrito Lolo sí era pura raza.
Federiquín: sí, yo recuerdo a tu perrito tan bonito que movía la colita cuando iba a recoger el periódico al patio.
Mientras Federiquìn y la Martuca  pelan, el Casimiro y la Coralia tabalean.
Casimiro: con metralla los agarraron por andar de bolos, yo por eso  ya no voy a chupar en la cantina de don Meme no vaya a ser que se enojen los de la mara del Zapotón y nos agarren descuidados en pleno trago,  aunque el Batimán dice que nos compremos una pistola por si llegan con los esperemos con todo.
Coralia: el chofer iba  haciendo carreritas con el del otro bus, siempre lo hacen, ellos y solo ellos son los culpables del accidente, qué culpa  tiene el dueño del bus, ninguna. Ellos son los culpables por manejar sin responsabilidad como si  ganado llevaran en lugar de personas, que Dios y la Virgen Santísima cuiden a esa pobre gente y los tengan en su Santa Gloria, resignación para los familiares y que refundan en el bote al chofer si es que sobrevivió que eso se merece el desgraciado.
Y mientras tanto una dunda    opina a miles de kilómetros de distancia: en Guatemala tenemos capacidad de todo menos de indignarnos. Tenemos la capacidad de  gastarnos el suelo en una sentada en la cantina, en una visita al centro comercial, en el pago del teléfono celular, tenemos la capacidad de pelar a la vecina que usa falda corta y que tiene celulitis en las piernas, al fodongo de la oficina de enfrente que bien sentado fue a caer casándose con la hija del dueño, ¿qué le vería si tan feo que está?, tenemos la capacidad de shutear en la vida ajena, de sacarle la madre al del carro que no nos da vía. La capacidad de acostarnos con el jefe para que nos  suba el salario, la capacidad de acostarnos con la esposa del amigo de toda la vida, de huevearnos lápices y  grapas de la oficina.
De  hacer jarana en la tienda y de pagar con mordida  una infracción de tránsito.
De preñar patojas y hacerlas abortar sin que nadie se entere,  mucho menos la esposa del preñador. Tenemos la capacidad de prostituir a nuestras hijas con tal de que entre tanta esperma regado se consiga un buen –fornicador-   partido que nos saque de pobres.
Tenemos la capacidad de ser racistas en exclusividad, de apantallar con lo que no tenemos, de jactarnos de ser buenos cristianos con veinticinco mil  golpes de pecho todos los días, tenemos la capacidad de jugar jamás volver a emborracharnos cuando nos  ataca la goma del tercer día. La capacidad de bajarle el novio a la amiga. De pedir a la alumna sexo a cambio de la nota de  bimestre. La capacidad   y la jactancia de llevar la doble moral a lo más alto de la cúspide de la sociedad.
No, si tenemos capacidad muchades, de verdad que sí la tenemos.
La capacidad de trancear, de meter zancadilla. Pero no tenemos la capacidad de indignarnos. Carecemos de esa capacidad, no nos vimos por herencia de sangre azul ni de sangre de indio, tampoco con la revoltura mestiza, ni con el abolengo ladino, no. No tenemos la capacidad de indignación porque carecemos de conciencia, de honestidad, de lealtad. Tenemos la capacidad de lucrar con la miseria ajena, con el dolor ajeno, para eso sí. Pero no de alzar la voz por otra persona que no sea la de nuestro núcleo familiar – y ni  por ellos-.
Décadas -y siglos- en que la oligarquía sigue matando gente inocente y nosotros y nosotras chompipeando viendo para otro lado,  viendo la manera de casarnos con un gringo para que nos saque el país, de sembrarnos a una europea para que nos  lleve con ella al viejo continente, de preñar a una riquilla para casarnos con ella y vivir  en condominio residencial.  Ir a la universidad  no para aprender sino para ver qué hueso se consigue, qué conecte se puede hacer con  la cúpula asalta tierra de cuello blanco.
Pero que masacren personas inocentes no nos indigna y tampoco que un  vuelco de autobús haya matado a más de cuarenta personas, siempre el culpable es el más desprotegido en este caso el piloto. Sabemos que hay irresponsabilidad por  parte de los dueños de los automotores por no hacer la revisiones necesarias y estipuladas por la ley, el piloto es solo eso   un conductor pero quien tiene la obligación de revisar semanalmente si el estado del autobús está en condiciones optimas es el dueño y nunca lo hace, nunca lo hace porque cuando se llega la fecha  paga con mordida al trabajador de gobierno que la acepta gustoso y lo deja pasar con sus once ovejas sin  importar que por esa irresponsabilidad sucedan accidentes como el de ayer.
Cómo no van a ser jarrillas  las que transitan en Guatemala si las llevan de aquí, cuando  en este país ya están catalogadas como basura, totalmente inservible. Entonces urge una ley que exija que cada automotor que entre al país esté en óptimo estado.  Aquí los he visto en las subastas, cargar en contenedores los pedazos que arman en Guatemala y  los revenden sin importar que con eso se asesinen personas.
Irresponsabilidad de las autoridades incompetentes y de los transportistas –que manejan marmajas- sin escrúpulos que se hacen ricos a costillas de la necesidad.
Ayer fueron cuarenta, mañana cuántos, el siguiente mes cuántos, el siguiente año… Hoy tenemos dos razones –ya que el caso de genocidio les vino del norte- poderosas  para indignarnos, cortémonos con la espina de una rosa la yema de un dedo para ver si lo que sale es sangre  o chilate, si es lo segundo hágame la campaña  y  vaya ahorita mismo y se lo tira a los coches que de nada le sirve a usted y  si es lo primero entonces está en su día de suerte y le confirmo  que ha  sido acreedor y acreedora de   una poción de  indignidad, sienta la sangre hervir de pies a cabeza y manifiéstese haga templar a Guatemala de norte a sur, de oriente a occidente, llene las calles con su voz, con su denuncia, paralice el transporte, cierre carreteras, haga quebrar las maquilas, no beba cerveza, no compre en centro comercial, no beba café de Starbucks,   si trabaja en televisión a favor de la desinformación cámbiese de bando, y diga un dos tres chiviricuarta por mí y por mi pueblo, forme entonces una culebra serpentina de dignidad que atraviese todos los valles y laderas, que acapare carreteras, techos, tapiales y que tome por el cuello a gobierno y al CACIF, veremos si no sienten el pulso de un pueblo que respira lucha. No digo tome armas, digo que se indigne y que actúe pacíficamente. Agárrele los huevos  a este gobierno de genocidas y a estos camisas blancas que nos tienen bajo la suela del zapato.
Bueno, el comentario era de una dunda que está a miles de kilómetros de distancia así que no le hagan caso por dunda y por estar lejos. Además qué hueva indignarnos verdá muchades, qué se indignen otros pero  no Guatemala país de la eterna primavera, de las mujeres bellas y de la marimba. ¡Noyjuelagrán!
La dunda.
Sep. 10 de 2013.
En el galillo del diablo.

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