XY

Muy a menudo mi hermana-mamá me dice: “Negra vos estás en todo menos en misa”  lo hace cuando le hablo de la primavera árabe, de las  mujeres del Sahara y del sur… de ese sur de mis nostalgias…
Cuando nos sentamos a ver una  película que sabe que no entenderé el final porque en algún momento de la misma  me extravío en mis propias cavilaciones me  anuncia que soy un ser de otra galaxia.
Cuando me observa agonizante en los días de lluvia, de nubes bajas  y de cielos cerrados sabe que no estoy aquí,  sabe  a la perfección que su Little sister  se ha largado a algún lugar lejano de donde no la puede regresar ni con hipnosis, entonces solamente me observa y espera paciente a que yo misma retorne. Lo hago hasta el día siguiente si es que no es un temporal…
Cuando me da por hablar sola entonces confirma  y reafirma las palabras de mi Tatoj, dice que tiene una hermana loca lista para enviar al Federico Mora. Piensa que hablo con amigos imaginarios agazapados en las paredes del apartamento que rentamos.
Pero realmente no estoy hablando sola, ni mucho menos hablando con las protagonistas de mis relatos, ni con los versos que sueñan con ser poesía de luna llena hablo con mis adentros, con mis ancestras la mayoría de veces.
Hablo con nía Julia la hermosa mujer de ojos azules que pedía limosna en la parada de autobuses de Ciudad Peronia en la década de los noventa y que cuando me veía subir al bus con mi  hielera al hombro para vender helados de sillón en sillón me decía mientras me observada con la limpieza de su mirada: “no se ahueve mi`ja que se le van a vender todos y me echaba la bendición con su bastón haciendo una cruz sobre la hielera”,  ciertamente nunca me “ahuevé” porque si no los vendía ahí los vendía en el mercado,  hasta después de muerta se descubrieron sus pinturas en la  choza abandonada donde vivía, la anciana que caminaba con la ayuda de un bastón  pedía donación para comprar las acuarelas y los lienzos. Aun estoy enamorada de sus ojos.
Hablo con Mamita la abuela de mi Nanoj que cuando me trajo al mundo y me recibió con sus grandes manos morenas mulatas dijo: “esta niña nació con suerte” porque nací a culumbron y con mi cuerpo lleno de grasa, cosa que en Comapa es una festividad  cuando las terneras nacen de la misma manera porque la animalita viene con suerte.
Crecí creyéndomelo y en ningún segundo lo he olvidado.
Hablo con Ana María Pedroni que me llamó escritora desde que leyó el único  relato que me había atrevido a escribir, que me llamó poetisa cuando escuchó hablar a la Martina  con su acento oriental, la argentina de ojos azules que me abrazó en la distancia, sí hablo con ella en voz alta y no es un fantasma agazapado. Es mi mentora.  Cuando desahuciada lloré por la partida de Mercedes Sosa me dijo: “ no te precupès yo pronto la alcanzaré y le daré tus saludos” cuànto peso tendrían aquellas palabras porque pronto se reunió con ella.  Las dos argentinas de mi vida estaban justas y yo las extrañaba a ambas, una por su contacto constante y su forma de alfabetizarme y la otra por su voz acompañándome en los días más agrios de mi destierro.
Así fue como llegó a  mi vida Violeta Parra, fue Mercedes quien me la presentó con Volver a los 17, canción que siento en cada poro de la piel. Violeta es la causante del primer flechazo con Chile, de vehemencia por la trova y las mujeres que escriben y que cantan y que pintan…
Aunque físicamente paso por todo menos por guatemalteca. Si voy al barrio hindú me hablan en Hindi si voy al afro me hablan en idiomas de aquel continente donde naciera Miriam Makeba, caribeña me dicen o brasileña, mi corazón está dividido entre Guatemala y Chile y sí amo ese acento del sur, de la tierra de Neruda, de Gabriela Mistral, de Víctor Jara  de mi Duquesa y de la Violeta Del Carmen Parra Sandoval.
Violeta es la culpable de que la trova sea la música  de mi alma, de  mi vehemencia por la guitarra cuando las cuerdas las acaricia una mujer, quien me llevó de la mano a conocer el folclore chileno y me presentó a Nicanor Parra y a Víctor Jara.  La causante de este sueño loco por conocer Chile, sus laderas, sus parajes, sus nevados y su mar bravío.
También converso muy seguido con Violeta y lo hago en voz alta o a veces cuando leo sus canciones que no son más que la poesía y el sentir de un corazón campirano, salvaje y montuno.
Ha de ser por eso que me atrapa, que me enamora, que me conquista día a día su letra, su música y su legado. Gracias a la vida, solo pudo ser escrita por una mujer y una mujer de alma noble y sencilla con un corazón agradecido por la existencia que agridulce te hace crecer.
Con ella conocí las Coplas, la Cueca…, el contenido de La Carta y el aroma de La Jardinera, y al igual que ella Maldigo del Alto Cielo en esos momentos de negrura emocional.
Run run se fue pal norte, la asocié con mi desdicha de migración aunque no conozco Antofagasta y tampoco me largé  en un carro  viejo sino que en un avión, fue más larga la distancia y el eco del adiós.
Me gustan los estudiantes, me caló profundo en el Campus Central de la universidad de mis Amores, Mercedes la canta estupendamente bien pero los Guaraguao te enchinan la piel, serán muy pocas las personas que sepan que la autora es una mujer y se llama Violeta.
Me gustan las mujeres artesanas, las feministas, las que escriben, las artistas, me gustan las mujeres que fuman porque se ven desafiantes aunque el cigarro mate  asesina masivamente la opresión de una sociedad emborrachada de misoginia. Me atraen las mujeres decididas que viven su propia realidad sin detenerse a contemplaciones de moralidades solapadas.
Amo a Benedetti, recién he perdido la cordura con nía Luz Méndez de la Vega, me ha enloquecido José Alfredo Arango a quien siento mi alma gemela, Alejandra Pizarnik que puso frente a mi espejo mis más oscuras depresiones,  amo profundamente a mi Duquesa que me emancipó de mis propias cadenas, a Atahualpa Yupanqui,  Jorge Cafrune  con ellos hablo y no están agazapados en las paredes de mi apartamento, están en mi alma.
Víctor Heredia que  todos los días me dice que hay una Razón de Vivir.  Leòn Gieco que me dice que todos los seres humanos somos Como la Cigarra.  Alejandro Lerner que en voz de Soledad Bravo afirma que todo en la vida es A Puro Pulmón.
Por ellas y ellos siento un amor profundo, una locura  incurable, una fascinación de luna menguante, seguramente seré sol y luna, cara y escudo, agua dulce y salada,  XY o como dijo una amiga, el abecedario completo.
Lo cierto es que me llamo Ilka Ibonette pero pude haber sido Clodomira, Demetria, Juana, María, Petronila, un clavel rojo bajo la tormenta de agosto  o un girasol floreando en verano en las polvaredas de Ciudad Peronia.
Ilka Ibonette.
05-02-2013.
Tabucolandia

4 comentarios

  1. Vicente Antonio Vásquez Bonilla

    Ilka linda: No te mintio quien te dijo escritora. Escribir es lo tuyo. Besos, Chente.

  2. Ay Ilka, como siempre me dejás muda de la emoción al leerte. Aunque te veo solo en el ciberespacio, con tus palabras te siento siempre a mi lado y al lado de muchas. Cada vez que te leo pienso en decirte lo mucho que me encantan tus textos y lo profundo que me llegan al vivirlos. Como siempre, pasan los minutos, las horas y luego siento pena porque se me fue el tiempo. Pero ahora, decidí hacerlo de una buena vez y decirte que, si bien no siempre te escribo, siempre te leo y disfruto. Gracias por esta maravillosa pieza, gracias por escribir, gracias por ser lo que sos, Ilka Ibonette.

    • Idu, gracias por esas palabras que invitan a seguir escribiendo. No te preocupes mujer sè lo que ocupada que estàs, asì es que en el camino andamos, te agradezco el saludo… besotes.

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