¡Todas las voces todas!

¡Qué el pueblo se levante! ¡Qué despierte la conciencia! ¡La primavera está floreciendo en enero! ¿En dónde está la voz rugiente de la memoria colectiva?
¡Los vítores! ¡Hoy es día de celebrar! ¡De tirarle el chilate a los coches y de enjuiciar a los genocidas!
Por los ríos de sangre, por la tierra arrasada, por las y los torturados, por las y los desaparecidos, por las fosas clandestinas que son las voces rugientes de los silenciados de la historia, por las almas de poetas, por los campesinos, por los labradores, las estudiantes, ¡tantos nombres, tantas vidas entregadas a la lucha!
¡La euforia nos inunda y nos sobrepasa! Se ha saltado los cercos, ha cruzado desiertos y el charco de agua, se ha pasado las fronteras y ha borrado la historia de la verdad contada a medias para contar y reescribir la real, la que llevamos en la conciencia.
¡Gracias a las y los poetas y no a los militares! La emoción nos inunda y pensamos en aquellas almas que no pudieron ver la luz de este día y celebrar con nosotros y nosotras.
Unas porque murieron en el intento de hacer de Guatemala un mejor país y otras porque siguen desaparecidas abonando en las fosas clandestinas la tierra que arrasaron los genocidas.
Pero existimos estamos las semillas y las almas de quienes se negaron a dejar de luchar , a las que se negaron a caer en la amnesia colectiva y a quienes se encargaron de mantener viva la memoria para honrar las vidas y las luchas de miles.
¡Què el pueblo se levante, que se escuchen los vítores, la justicia ha visto a la cara a dos de los genocidas y los envía a juicio!
Comienza a derrumbarse el cerro de la impunidad y enterrará en un alud a los orejas, asesinos, violadores, chafarotes de mierda, genocidas de saco fino y corbata algodonada, a los de uniforme y a los que desde el extranjero están comenzando a cavar sus propias tumbas. Muèrdanse sus miserias y tiemblen de miedo porque hoy les llegó el turno de broncearse en el brasero.
¡ Por la dignidad, por la justicia, por la honestidad, por la tierra y por la vida!
Por las tumbas de los asesinados y por las lapidas sin colocar. Por las almas que desde el corazón mismo de la tierra hoy cantan y celebran.
Hoy celebran los volcanes y montañas, los guindos y praderas, los ríos y los cerros que soñaron primaveras.
Por las viudas y viudos, por los huérfanos, por las madres que aún buscan a sus hijas.
Un paso, un paso a la vez. Comienza la tembladera de tabas y se comienzan a llenar las alcantarillas, corran cobardes corran que no habrá lugar donde la justicia no los alcance.
¡Todas las voces todas Guatemala Nunca Más!
¡ Sí hubo genocidio!
Ilka.
28-01-2013.
Jampona en mi tabuco.

3 comentarios

  1. pues ojalá que de verdad juzguen a este animal de rios mont y a todos los chafas que cortaron la vida de tantos inocentes…. desde Petén donde fue la masacre de las 2r un saludo combativo

  2. !Claro que hubo genocidio!
    Justicia ahora y aquí, la terrenal, porque los crímenes se cometieron en un tiempo
    y espacio terrenal por hombres, guiados por otros hombres que arrasaron y desparecieron de la faz de la tierra las vidas de miles que pecaron por querer vivir con dignidad, como seres humanos.
    Para los criminales, para los asesisinos y violadores que el infierno se materialice aquí, que los devore, que los calcine aquí.
    “La literatura y la imaginación literaria son subversivas”, escribe Martha
    Nussbaum, en Justicia poética, sin la experiencia de la novela—, los jueces no pueden ser buenos jueces, los legisladores buenos legisladores…
    Poesia como antídoto para curar los males del alma y la memoria.

  3. Ábrese el camino hacia la justicia y ojalá no lo entuerte la venganza. Ánimo.

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