Mi sentir.


“¿Qué la empujó a escribir?” es un cuestionamiento constante  que me formulan las personas cuando se encuentran  por primera vez con  mi bitácora.
Y yo sigo respondiendo  lo mismo: el dolor.

Otras dirán seguramente: “esa chava está loca mirá que ventilar su vida así tan sin pena y dejarla pegada en Internet para que cualquiera la lea” “para que cualquiera la juzgue y señale y sentencie”.

Y digo yo, ¿qué es la vida? ¿Qué nos llevamos cuando nos morimos? ¿Acaso las secuelas de vivencias tormentosas? ¿Los recuerdos de gratas experiencias? No, no nos llevamos nada ni  siquiera los primeros dientes de leche, tampoco los enojos, las lágrimas derramadas ni los instantes de amor. Todo se queda y se diluye si no se escribe porque la mente es tan traicionera que en un momento de capricho se olvida de todo y nos deja con el cerebro en blanco, sin pasado y sin cordura.

Por eso escribo yo con mi alma vagabunda y montuna. Porque después de enfrentarme al autoexilio me vi obligada a sobrellevarlo por decisión propia claro está, aquí nadie me tiene a la fuerza. Enfrentarme a ese   nuevo suelo y suerte de circunstancias me dejó sin fuerza, sin aliento y  con un nubarrón cenizo como presente que en instantes se convirtió en huracán.

Nació el deseo de escribir no por placer sino como canalización, como auto terapia, como catarsis es por eso que se encuentra en mi bitácora el archivo de muchos altibajos emocionales, lágrimas secas que en algún momento mojaron mi rostro cuando tecleaba mi sentir.

Porque la catarsis y el desahogo no funcionan como terapia  para canalizar momentos de alegría y placer al contrario es herramienta para dejar salir el malestar emocional, para apagar el fuego que te está quemando el alma,  es un ungüento que te ayuda para cicatrizar las heridas.

Eso ha sido ésta bitácora para mí y quien sepa entenderlo le encontrará la raíz a mis letras que no son más que mi voz y mi sentir. Es por eso que tienen fecha de publicación, es por eso que el archivo las guarda por horarios, días, meses y años. Porque todo aquello ha sido un avance en mi auto terapia.

Gracias a las letras yo he logrado enfrentarme a mis más oscuros tormentos, he podido ver de frente a los miedos que me han atemorizado a lo largo de mi existencia, he visto nacer a los fantasmas de mi autoexilio y también en ese proceso estoy de preguntarles si acaso no piensan dejarme en paz un día.

Es por esa razón de las opiniones, los contrastes los altibajos en mis letras porque mi bitácora no es un curso de literatura, no es un puñado de relatos de ficción, éste espacio cibernético es mi diario y en el están mis emociones, mis sentimientos, mis ansiedades, mis miedos y mis frustraciones. Quien  no lo comprenda así no entenderá el por qué de los modismos, de los guatemaltequismos, de las palabras altisonantes, de los arrebatos de mis párrafos.

Porque todo lo que está en mi blog es mi sentir.
Yo no escribo para que me califiquen la gramática, la ortografía, el vocabulario y la poesía. Yo no escribo para que señalen mi forma de pensar ni de sentir, mi forma de ver la vida y vivir el autoexilio.
Sea negativo o positivo, sea objetivo o subjetivo el criterio de quien me lee  no es de mi incumbencia,  porque cada letra, cada punto y coma de los escritos de mi bitácora llevan impregnados momentos, instantes y recuerdos de mi existir todos y cada uno de ellos tienen un significado en mi vida y en éste proceso de auto terapia que me inventé cuando los demás intentos fracasaron.

Porque migrar  representa en tu vida un antes y un después, el principio y el final de etapas. Nuevos soles, suelos ajenos, idiomas extraños, dolores nuevos. Circunstancias y vivencias nuevas a las que te vas a tener que enfrentar sola, sin el ejército de amistades, sin la familia, sin el calor del nido.

Porque migrar es arar en tierra nueva,  es desherbar el suelo ajeno y beber agua en traste prestado. En el proceso de migrar  me trocé las alas y las heridas no me han permitido durante todos estos años alzar el vuelo. La cura han sido mis letras, con ésta
s:  he abierto,  ventilado y  dejado que el aire del suelo foráneo las ayude a secar. Ha sido todo un proceso. De pronto las letras han servido de aliciente, de hilo con el que he zurcido el lugar en donde  hoy solo queda el vestigio de una cicatriz que sin lugar a dudas me acompañará toda la vida.
Migrar… es de esas heridas  que nunca terminan de secar, de sanar y que la huella que te ha dejado ese cambio de vida no se borra ni con noches enteras de licor, de baile en discotecas de lujo, de cenas en compañías hipócritas, no se borra con sonrisas ajenas, no se disuelve al refugiarte en abrazos que te acarician en noches de ocasión y labios  que te besen deseosos de placer.

No la borra el reflejo de los rascacielos, ni el café caro, mucho menos la loción de marca. De pronto amaina el sentimiento cuando te encontrás con que somos miles de millones  de almas las que dormimos cubiertas con un cielo ajeno soñando con el que dejamos y con las vivencias que recuerdos son,  te tranquiliza saber que son millones de pies que caminan en suelo distinto en el que dieron sus primeros pasos y que siguen firmes en la búsqueda de la realización personal.

 No solo sos vos quien extraña, la que añora y la que se enfrenta cada día a las circunstancias propias de la migración. Escampa el cielo emponchado saber que has venido a aprender de las circunstancias y de  las vicisitudes, que la migración te ha fortalecido   y asombra  percatarte que no te quedaste pudriéndote en el fondo del abismo en el que caíste al surcar otro horizonte. Que la migración también tiene sus cosas buenas, conociste vidas, circunstancias, culturas e historias. Que te has encontrado en el camino con gente de lugares recónditos del planeta que anda como vos  de nómadas  itinerantes aprendiendo del día a día.
 Sin embargo aun con el morral lleno de experiencias la cicatriz que  deja la migración  es tan profunda que aun cubriéndola con forros de dólares no te calienta el alma que se te enfrió al cruzar la frontera.

Es mi propio mundo, mi visión del cosmos y del aire que respiro. Esta bitácora despeltrada, mal escrita y hasta arrebatada sigue siendo la más fiel de mis formas de expresión. Estoy y eso es ganancia.

Sigue siendo mi catarsis.

Ilka Ibonette Oliva Corado.
12 de febrero de 2012.
Estados Unidos.

3 comentarios

  1. SEÑOR BONILLA, ESCRIBIR EN EL BLOGSPOT DE ILKA ES UN GRAN ACIERTO DE SU PARTE, PERO ESPERO QUE NO SEA SIMPLE RETÓRICA Y QUE DE VERDAD CUMPLA CON ESA RESPONSABILIDAD ANTE LOS MIGRANTES, PUES EN MUCHOS CASOS, SON TOMADOS COMO SIMPLES NÚMEROS FRÍOS, INVISIBLES PARA LA SOCIEDAD.
    ÉXITOS EN SU NUEVA LABOR Y QUE DIOS LE ILUMINE EN SU QUE HACER BUROCRÁTICO

    ILKA: SIEMPRE HACIA ADELANTE, PARA ATRÁS NI PARA TOMAR IMPULSO. BENDICIONES
    GIOVANNI PIVARAL

  2. El ultimo párrafo me gusta

    “Es mi propio mundo, mi visión del cosmos y del aire que respiro. Esta bitácora despeltrada, mal escrita y hasta arrebatada sigue siendo la más fiel de mis formas de expresión. Estoy y eso es ganancia.”

    Comprender entre el ser y el estar, es propio de los Latinos. Un Abrazo Fraternal… desde Guatemala…

  3. Cada vez me acerco más y vos ya no me parás coco. Esta semana asumí como Director de Relaciones Migratorias Internacionales de la Dir. de Migración en Guatemala y mi responsabilidad es velar por los migrantes, los refugiados, los que van huyendo, los que se pierden en la ruta al norte y ver por ellos. Hoy cuando los atiendo pienso en ti, en tu día a día y me pregunto si tendrán la fuerza de carácter y el valor que tu tienes para superar el dolor de la distancia y me vuelvo empático.

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