Cajita de cereal.

La fotografía de un crío que cargaba en su espalda una cajita de cereal que utiliza como bolsón para ir a estudiar, se hizo viral en la redes sociales. Al parecer el niño asiste a una de las tantas escuelas públicas de la nación guatemalteca. De por sí la imagen es una denuncia profunda que no debería despertar comentarios como: “pobrecito el niño pero qué valiente por atreverse a ir a la escuela así y soportar las burlas”. “Ay Dios Santo, Padre Celestial cuídalo, en tus manos lo pongo, protégelo y que salga adelante.” “Esos niños son los que salen…

Continuar leyendo…

Cariñito cututuy.

Algo sucede en el día de San Prense y Santa Enmotelada –porque es de ley- que la mayoría de patojas y las añejadas como el buen vino, andan susceptibles, -uso el lenguaje del patriarcado para que me entiendan mejor- algo así como gallinas recién quedadas. Algunas como si anduvieran en sus días –con eso de la sensibilidad que le dicen- o bien en plena temporada de ovulación. En las vísperas -que ahora es de dos semanas antes- comienzan a anunciar sus gustos en: ropa, calzado, bebida, comida y ya mero la marca del preservativo favorito -los Scudo Oro muy rústicos…

Continuar leyendo…

Ordeñando el folklore.

Recuerdo que cuando nomás llegué a Estados Unidos lo primero que me dijo un muy nutrido grupo de guatemaltecos fue lo siguiente: ¡Bienvenida a Estados Unidos, olvidáte de Guatemala ya estás aquí, estás a salvo! Me lo han dicho con aquella emoción como cuando alguien llega de visita a tu casa y vos le decís: bienvenida pasá adelante, sentíte como en tu casa. La mayoría finge estar a gusto en este país pero quienes vivimos aquí sabemos que la realidad es distinta y no la propia sino la de miles, la de millones. Seguirle el juego a la apariencia y…

Continuar leyendo…

Casa de la Memoria.

Qué es la memoria cuando el olvido está vigente. Qué es la vid cuando la raíz se arrancó. De dónde la sombra si el árbol caído es suelo entumecido donde la sangre corrió. Quién cuenta la historia de tanta traición. Si vendido el soborno infiel se volvió. Qué chicharra canta si el verano se enlutó, la han dejado sin fuerzas, sin alas y sin voz sin embargo es honrada y a morir renunció, su nombre es Memoria y una Casa fundó. En un país como Guatemala donde la impunidad lleva las riendas de las conciencias vendidas y traiciona constantemente la…

Continuar leyendo…

Mientras se mueve el bote.

Cuando salió aquella canción de Oro Sólido de nombre, Una Nalgadita, recuerdo que no importaba el tierrero la polvareda agarraba fuego, se encendía el baile. Todo mundo quería que le dieran y dar la nalgadita porque así lo pedía la canción. Las patojas con caderas prominentes se creían las diosas recién apeadas del Olimpo. La sensualidad era mover las caderas y recibir la nalgadita. Ni qué decir cuando los tiempos de La Tanguita Roja. A la grán qué bailadas y se coreaba y se cantaba la canción, el ritmo despertaba hasta al más moribundo que vegetaba sin bailar, es curioso…

Continuar leyendo…

Se ahuevan con la Fiscal.

Hablando sin tapujos: se ahuevan. Eso es lo que pasa. No hay que darle tantas vueltas al asunto. Lo que sucede es que la Fiscal General Claudia Paz y Paz les está dando en el pocillo, maneados los tiene, acurrucados, hincados, ahí agachaditos, que aun con todo el poder de la impunidad no han podido doblegarla. Muy  millonarios, muy genocidas, muy transgresores, pero no han podido con ella que representa la dignidad de la justicia, la pureza de la ley. Lea bien: pureza de la ley. No, si aquí no estamos hablando de mustias ni de vendidas, hablamos de nada…

Continuar leyendo…

¡Honorables Insurgentes!

Sublevados, insurrectas, rebeldes.  Bochincheros, resentidas sociales. Comunistas, socialistas, terroristas, anarquistas. Cada vez que la impunidad clava la daga por la espalda y   en los costados y busca sacarle los ojos, cortarle la lengua y transgredir  la  justicia, salen a poner el pecho las y los insurgentes.  Honorables: guerrilleros, guerrilleras. No cualquiera es revolucionario, se hacen llamar sí, se guindan sí, se pavonean sí, pero a la hora de rajar ocote  al primer filazo zampan la carrera, mientras los y las de pura cepa arden con la brea. Son tan pocos  un puñito nomás en medio de la vorágine dócil de…

Continuar leyendo…