¡Logré mi cinturón negro en Taekwondo!

 

Con el Grand Master Kim el día de la ceremonia de entrega del cinturón negro.

Mis amores,  hace unos meses les compartía  que estaba estudiando Taekwondo gracias a una beca que me  otorgó el Grand Master Kim, en su academia. Yo llevaba a clases al  niño que cuido en mi trabajo de niñera, y el Grand Master una tarde cuando lo saludé en coreano  cuando entró a la sala de espera, se asombró de la reverencia que le hice siendo yo de otro  país y no  de Corea y tampoco siendo alumna de su academia.

Esa reverencia en coreano la aprendí en el primer trabajo que tuve cuando llegué a Estados Unidos, trabajaba de niñera de 3 niños de una familia coreana, con esa familia aprendí mucho de la cultura de ese país (que me encanta dicho sea de paso) y es reverencia que hago a toda persona coreana que me encuentro en el camino, sin distinción. Me encanta ver sus rostros de asombro y felicidad  y ellos también me devuelven esa reverencia con mucha alegría y respeto, son instantes en los que las almas se saludan. Es un saludo maravilloso que me encanta, como  el Namasté de la cultura hindú.

EL Grand Master  Kim, cuando supo que yo era la niñera y no la mamá de ese niño, cuando supo que era indocumentada, me ofreció la beca para estudiar en su academia, me dijo que se notaba que yo amaba los deportes y que aprendería mucho en el Taekwondo, no solo como actividad física  también para la vida misma. Su propuesta me dejó sin aliento, ¡una beca! Jamás, jamás, con mi sueldo de indocumentada podría pagarme un lujo así en la mejor academia de Illinois y de Estados Unidos.

Jamás imaginé que esa reverencia coreana me abriría las puertas al mundo del Taekwondo, las artes marciales no estaban ni es mis sueños más remotos. Desde niña mi Tatoj quería que las estudiara pero nunca tuvimos dinero para semejante lujo.

¡Mi cinturón negro con mi nombre!

Durante tres años estudié lo básico del Taekwondo y descubrí el mundo maravilloso de las artes milenarias, acostumbrada a las peleas callejeras, a las trompadas a puñetazo limpio, acostumbrada al fútbol, un deporte explosivo, me costó aprender a canalizar mi energía para hacerla efectiva en cada movimiento del Taekwondo. Ya no era explosión, se trataba de dirigir la energía y colocarla en el momento preciso con el golpe preciso. Con el Taekwondo se trabaja mucho la paciencia, la tranquilidad y inteligencia, me ayudó mucho con el estrés y la ansiedad. También canalizar esa energía me está ayudando en mi mundo fuera del Taekwondo.

Los deportes son mi pasión, son mi vida, y con el Taekwondo nació un afecto más, una reverencia más a lo que tanta alegría le ha dado a mi vida. El sábado 13 de mayo tuve mi examen para cinturón negro, logré obtenerlo. Pero esto no termina aquí, como muchos imaginamos cuando desconocemos acerca de las artes marciales, el cinturón negro solo significa que he aprendido lo básico del Taekwondo, esto es solo el inicio, no me convierte en experta de nada, el cinturón negro es tan solo la primera grada de una escalera que se estudia toda la vida, es decir, uno muere y no se ha aprendido lo suficiente del Taekwondo.

El Grand Master Kim, me ofreció continuar dándome la beca para que me siga preparando.

Mamita (mi bisabuela materna) dijo el día que yo nací (una tarde de agosto, de lluvias torrenciales)  cuando me tomó en sus manos y me vio llena de grasa blanca, que era una niña con suerte,  y cada día de mi vida compruebo que ella tenía razón, lo soy.

Les comparto esta nueva experiencia en mi vida. Quiero agradecer al Gran Master Kim por la oportunidad que ha brindado con esa beca,  solo quienes conocemos el mundo del deporte sabemos la inmensidad que es en las vidas de quienes lo practican. El deporte es vida, es la  vida misma.

Dedico este cinturón negro a los parias, a los vendedores de mercado y a los inmigrantes indocumentados del mundo entero. A mi natal Comapa y a mi gran amor, Ciudad Peronia. Mi reverencia y agradecimiento eterno a la niña heladera.

Ilka Oliva Corado. 15 de mayo de 2017, Estados Unidos.

12 pensamientos en “¡Logré mi cinturón negro en Taekwondo!

  1. Qué alegría por tus pasos. Por cada paso. Qué admiración por tu persistencia de cada día, de cada año, de toda tu vida. Qué orgullo por tu fuerza, tu coraje y tu forma de creer en vos.

    Va el abrazo sostenido

    Carolina

    Enviado desde mi iPhone

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  2. Hola Ilka, tanto tiempo sin saber, sin leer tus escritos, pensé que me habías eliminado de tus contactos, pero hoy, me sorprendes convertida en una gran maestra de artes marciales. Enhorabuena!! para muchos lectoras eres inspiración, coraje, perseverancia. Aliento de superación- Felicidades..muchas felicidades.

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