La patria

Hay momentos en los que la patria es la sonrisa de una cría descalza, la sombra de un follaje, un atajo hacia un volcán. En los que es la cordillera de un libro de Ciencias Sociales de primaria. Una tiza y un pizarrón. Hay momentos en los que la patria es un suspiro, una emoción. Una flor silvestre, un caminón.

Un cuarterón de requesón, una casita de bajareque, un fogón. Un tercio de leña, un candil, una ilusión. La lozanía de las mocedades, la suma y la resta por aprender. La tabla del siete, el deseo de desaparecer. Un honda herida, el Agua Florida, una oración. La letra de una canción.

En los que la patria es un feminicidio de caso cerrado, un candado, la avaricia de la impunidad. En los que es el asfalto en la ciudad. Una nube baja, una niña que llora, un abuelo desolado, exclusión . Un botón de flor de pito, una ramita de cafetal. Los deseos de jugar. Las inmensas ganas de llorar.

Hay momentos en los que la patria es la lluvia que anuncia la época de la siembra. Los instantes de confusión. El abrazo hermano, un paisaje lejano, una traición. Los años que pasan. El adiós. Hay momentos en los que la patria es tan solo un puñado de letras del abecedario. En los que es poesía, sucesión. Inconsistencia.

Hay momentos en los que la patria es pobreza extrema, hambruna, infidelidad, una deidad. Es los que es una ladera preñada de flores de mayo, un río drenado, un montaña deforestada, imposición.

En los que es un voto traicionero, un silencio solapador. En los que es clasismo, vapor. En los que es las espaldas de las mujeres maquiladoras. Las manos de un panadero. La creatividad artesanal. La inmensidad de la niebla. La muchedumbre destructora. En los que es el prejuicio, el estereotipo, la hipocresía. En los que es una letanía de doble moral.

Hay momentos en los que la patria es un recuerdo lejano, un hilar de melancolía. Un semilla. Un grieta, una astilla. En los que es el desaliento, la solidaridad. El cordón umbilical. El abrazo que se añora. Un suspiro contenido, el nido, el amor. Irrealización.

Hay momentos en los que la patria es la fría ausencia. Evocación. Idealización. Una prisión. Una flor marchita. En los que es el anhelo que a pesar del desconsuelo desafía los absurdos y lucha por su autonomía.

Hay momentos en los que la patria es una utopía que no se enlista en la razón, es una rebelión que libera a los desquiciados, los fieles enamorados, adeptos a su esplendor. Hay momentos en los que la patria es un corredor, una teja, es la esperanza inagotable.

En los que patria es la ternura del corazón que confía. La roja sangre embravecida que busca su emancipación. El grito de la revuelta, las vidas que no cuentan. Hay momentos en los que la patria es eso, tan solo fugaces momentos.

Ilka Oliva Corado. @ilkaolivacorado contacto@cronicasdeunainquilina.com

Noviembre 30 de 2015.

Estados Unidos.

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