Historias de un silbato: el soborno. X

Como era de imaginarse, en el deporte también existe la corrupción y los sobornos no se dejaron esperar.

El intentar comprar un árbitro no solo se da con dinero, viene el paquete en tantas formas que si uno no está atento cae en la trampa: los halagos desmedidos, esa curiosa admiración que sobrepasa los índices de la normalidad y que se muestra labiosa. Pobre de aquel árbitro que se crea perfecto. Las invitaciones a eventos sociales “importantes”, -hay que cuestionarse qué es importante y valorar las prioridades en la vida, lo que puede ser importante para unos no necesariamente tiene que ser para otros- almuerzos, cenas, obsequios y el infaltable sobre con dinero.

Con el tiempo fui conociendo la capacidad y el profesionalismo de mis compañeros árbitros y también su valor humano, descubrí que pocos le tienen lealtad a la justicia y que el precio les varía dependiendo el juego, el equipo y el lugar donde estén. Fue una de las tantas decepciones que viví en el arbitraje. Ahí también nace la conciencia. Pero la moneda tiene dos caras, también viene la intimidación. Quién no recibe dinero es un apestado a quien tratan de sacar del camino a toda costa compañeros árbitros y equipos. Por esta razón a la Federaciones de Fútbol –en el mundo entero- llegan todos los lunes cantidades de cartas donde los equipos se quejan del pésimo arbitraje de tal árbitro y suplican que no lo vuelven a mandar a dirigirles o que no se hacen responsables de lo que les pueda pasar porque el público es violento. En ningún momento mencionan los errores específicos, porque no existieron.

El protocolo manda a enumerar y darle nombre a los errores arbitrajes basándose en el reglamento de la FIFA y el interno de la competencia, cuando no existen y el enojo es porque el árbitro no se dejó comprar, el drama es otro. Ésta carta es procesada dependiendo cuánto pague el equipo a las autoridades de la Fedefut y del arbitraje. –también se da en la FIFA-. Por supuesto, esto es debajo de la mesa. Es como decir: si no aceptaste dinero en el campo pues te vamos a destruir la profesión. Y sí ha ocurrido, he visto caer a árbitros justos porque no se dejaron comprar.

El mundo del fútbol es una vorágine, la corrupción está metida tan dentro de la sociedad y el sistema que por desgracia uno se la encuentra en todos lados. Hay tentaciones grandes, las sumas de dinero ponen a pensar dos veces a las personas. En liga mayor y a nivel internacional inicia con miles y termina en millones. Ofrecen casas, apartamentos, carros, vacaciones pagadas en otro país. Ascensos, la permanencia aunque la silla nadie la tiene comprada. En este mundo de compra y venta la lealtad a la justicia cada segundo del día está a prueba. La impunidad también abunda en los deportes.

No es de extrañar entonces que se anulen goles legítimos, se sancionen fueras de juego inexistentes y se expulsen jugadores sin haber cometido una falta que lo ameritaba. No es de extrañar que en los repechajes nunca un equipo de Liga Nacional capitalino baje a la Primera División. No es de extrañar que en los clásicos el marcador del juego ya esté arreglado con meses de anterioridad. Que el jugador más habilidoso falle un gol claro. Que con un roce mínimo un jugador se tire sobre la gramilla a realizar el drama de su vida, salga en camilla con pronóstico reservado y al siguiente día ya esté como nuevo y lo llame milagro divino. Todo esto tiene que ver con la corrupción, con las grandes mafias que están metidas en cada rincón de la sociedad y el sistema.

El fútbol televisado es la peor peste que puede existir sobre la tierra. Ya no es deporte, es un medio para adormecer a las masas. Es un medio que utilizan las grandes mafias nacionales e internacionales para la explotación sexual, de niñas, niños, adolescentes y mujeres. El fútbol televisado ni en “la mejor” liga del mundo es un deporte; ha tomado forma de transacción bancaria. Quién no lo entienda así no está en nada. Es un trabajo cuesta arriba tratar de sacar de las justas deportivas a las mafias, la impunidad y la corrupción.

Quién no se deja comprar nunca será un deportista destacado. Quién no soborna tampoco lo será. Esto es de doble juego, das y doy. En este participan medios de comunicación, para muestra los comentaristas deportivos que sin un grado de conocimiento del reglamento y están ahí con el único cometido de echarle a perder la carrera profesional a alguien y de salvársela a otros. Por eso es que los deportistas más arrogantes, mafiosos y violentos son los más queridos por el público, porque a estos los hicieron los medios de comunicación. Las masas son incapaces de pensar por sí mismas: obedecen.

Es tan decepcionante ver esto todos los días, saber que se nada contra la corriente y que está mucho en juego. Que los enemigos son los menos imaginados. Que el más amable es el más ruin. Que el más habilidoso es el más corrupto. Que es una enorme muralla que nos circunda a todos y que pocos intentan derrumbarla. No voy a generalizar porque como todo en la vida siempre existen las excepciones. Lo lamentable es que éstas muchas veces están en la circunferencia porque o se aíslan o las aíslan. Pocos le ponen el pecho sabiendo que tienen todo por perder. Ellos hacen la diferencia, comprueban que no todo está perdido, son la inspiración.

Y los hay jugadores, entrenadores, árbitros, gente del personal de la Federación de Fútbol – y la FIFA- los hay periodistas. Hay gente que cree y lucha por un cambio, por erradicar la corrupción y la impunidad, para que el deporte esté libre de toda porquería y siga siendo el juego limpio su espíritu antes, durante y después de una justa. Porque el juego limpio es en los deportes lo que en la vida misma. Quién no lo entienda así no está en nada.

El soborno es cosas seria, no dejarse sobornar puede significar el fin de la carrera deportiva, no sobornar también puede serlo. ¿Cómo sobrevivir a tanta embestida?¿Se puede salir intacto? No lo creo. El que es justo siempre sale herido porque su lealtad no se compra ni se vende. Todos los días en todas las justas deportivas en el mundo entero, participan corazones inquebrantables, sangrantes pero honestos.

Ilka Oliva Corado. @ilkaolivacorado.

Enero 30 de 2015.

Estados Unidos.

Un pensamiento en “Historias de un silbato: el soborno. X

  1. Que escalofrío! Y como decís, esto es un enorme pulpo metido en todo lo que es corrompible, y que cosa no lo es? Triste nuestra historia!

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