El desierto es cementerio.

I.

Me dijeron morirás

La frontera es cosa seria

No lo lograrás

El desierto es cementerio

 

Ahí se queda la esperanza

La ilusión y la bonanza

Serás un cuerpo más

Quedáte no partás

 

Agarré mis frustraciones

El cansancio y mi miseria

Decidí marchar

Enfrentarme a la frontera

 

Mis hijos se quedaron

Esperándome en la puerta

Les dije volveré

No tardo y estoy de vuelta

 

 

Nunca regresé

Me quedé en la frontera

Se robó mi libertad

Mi vida es tierra suelta.

 

II.

¿Qué quieren que les cuente?

Si la línea divisoria es un averno más

Conversarle a la desgracia

Darle nombre a la fatalidad

 

Son tantos los muertos

Que contarlos está de más

Así dicen los uniformados

Déjenlos ahí regados

 

El desierto los enterrará

Devorará sus huesos

Sin identidad.

 

III.

Me voy cargando mi mortaja

Mis flores y mi cruz

No tengo tumba

 

Avanzo nomás

Por la pura inercia

Cargando mi mortaja

Mis flores y mi cruz

No tengo tumba

Cualquiera es nomás

Nomás avanzo

Por la pura inercia.

 

IV.

Lejos está mi pedacito de teja

El adobe a medio orear

El campo abierto

Mi corvo y mi morral

 

Lejos está el polletón

La masa y la milpa

La tinaja y el frijol

La paila y el zanjón

 

Me vine por el desierto

Delirando es que estoy

Ya soy uno de los muertos

De la migración.

 

 

V.

Veníte me dijeron

A trabajar macizo

Tenés frescos los pulmones

Aquí hay oportunidad

 

Les creí sin preguntar

Agarré una muda y mis dolencias

Por toda pertenencia

Y me fui al norte ingrato

 

Despechado regresé

No esperé a que me deportaran

Agarré mis pertenencias

Una muda y mis dolencias

El norte es la miseria

Es la soledad

 

Me quedo en mi petate

En mi puerto y en mi cerco

Viento el atardecer

Marginado en todas partes

Le canto a la adversidad

En mi terruño duele menos

La milpa floreará.

 

Ilka Oliva Corado.

Septiembre 09 de 2014.

Estados Unidos.

Un pensamiento en “El desierto es cementerio.

  1. La mayoria comienza así, sumando frustaciones, cansancio y miseria; despues el adios, el llanto y la promesa del pronto regreso. La realidad del viaje con sus penas, necesidades e injusticias y al fin la llegada y ver que no todo es como decian. La indeferencia de mucha de nuestra propia gente que supusimos nos debieran de ayudar y no digamos el racismo que sudan por los poros esos que aunque nacieron allí, sus padres y ancestros vienen de otras tierras y en su momento tambien fueron emigrados. Luego de un tiempo de pelear con uno mismo y poner en la balanza, lo rico que es ver la milpa florecer, las guias del guisquil enredarse entre las plantas y descansar tirado en un petate, entonces te llama tu tierra y anhelas oir la lluvia caer sobre las tejas, el cantar de los pijuyes, el olor del café en jarrilla de barro y los pishtones con loroco y queso. Entonces hechas a andar el camino andado y se llena de tu alma nuevamente de esperanza y acordate: En mi terruño duele menos y la milpa floreará. Un abrazo.

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