Lo menos de lo más.

Aquí medio mundo habla algunas palabras en español porque hasta el emigrante más pobre venido de Europa, Asia, Oceanía y África tiene empleados latinos en sus casas. Somos ya lo he repetido en cantidad de ocasiones: los parias de los parias.
Generalmente el español que hablan los delata inmediatamente: hola amigo, mi casa es su casa, viva México, cerveza, macho man, aquí, arreglar aquí, limpia aquí, no dinero, no permiso, no problema. Para ellos todos los hombres son Juan y todas las mujeres Marías. Todos y todas somos de México, no importa si decís el nombre de tu país siempre te ven como mexicana, les importa un bledo la geografía del continente y América es Estados Unidos nada más. Y si van más allá de las fronteras buscando el sur nadie los saca de Acapulco y puerto Vallarta. Piensan que esas dos playas son el inicio y el fin.
Si se trata de mujeres la cosa cambia y así es como nos ven a las latinas: rumba, salsa, caliente, caliente, beso en la boca sí, fiesta, vamos bailar, linda, ¿cuánto cobra?, tengo carro y casa, sexo seguro.
Dirá usted que todo depende del lugar y del tipo de gente con el que se converse y efectivamente así es, pero estoy hablando generalidades, lo común, lo que se ve todos los días y en todos lados. Hablo desde mi postura indocumentada sepa usted que no tener documentos es igual a no existir.
Por ejemplo las limpiadoras de casas somos invisibles para cualquier otra cosa pero no para los ojos del patrón que nos desnudan con la mirada, si hay fiesta y se llena la casa de invitados más de un par está murmurando acerca de nuestro trasero, de las tetas, somos sin importar el tipo de trabajo que realicemos, lo exótico que incita a pensar en perversidades sexuales. Todo mundo quiere tener sexo con una latina para salir de la duda, para ver si es cierto que somos un incendio en la cama. Hombre que no ha probado una latina no es hombre. He escuchado decir a tantos. Y entre más bajo sea nuestro estatus social somos mejores en la cama. Es lo que aseguran.
Si de paso tu color de piel es morena, labios gruesos, cabello rizado, nalgas prominentes y tetas zarazas ya estuvo que no te dejaron en paz en la discoteca o en la fiesta en donde estés, lo exótico de lo exótico, son tan acosadas las caribeñas, no las dejan respirar. Todo mundo quiere tenerlas en sus camas, repito: en sus camas, en ningún otro lugar. Para otro lugar están las latinas de piel clara emigradas con documentos en regla y laborando en alguna empresa y profesión, las universitarias de clase alta en sus países de origen, que hablen el inglés sin acento, para otro lugar están las europeas y asiáticas que se sabe que no limpian casas. Abundan los gringos casados con japonesas, filipinas, chinas.
Es normal que una europea recién llegada se case con un gringo, no importa si no tiene documentos, él se los arregla. En cambio con la latina es distinto somos las que despertamos las más bajas pasiones en los hombres pero nada más, es raro el anglosajón que se casa con una latina indocumentada y que esta limpie casas o trabaje en fábricas, costura, cocinera, mesera, nadie quiere tener crías con una paria, en cambio sí quieren hacer realidad sus fantasías sexuales en su cuerpo. Para la perversidad sexual la latina es la ideal, para casa, familia y apariencias cualquiera otra.
A los hombres latinos los tienen etiquetados como los latin lovers no hay gringa que no quiera estar en la cama con un latino, le vale pura estaca que él corte grama, sea albañil, mendigo, jornalero, mesero, ellas quieren que les apaguen los incendios los bomberos emigrados del sur. Ahí están pues acosándolos porque sí es cierto que los acosan, yo lo he visto. A los meseros les dejan un papelito con número de teléfono, los salen a encontrar a la cocina y se los llevan de una vez para los baños, los esperan a la hora de salida, son ellas las que los buscan, los llevan los traen y pagan el hotel. Porque los parias ni para comprar una cerveza tienen, son ellas las que pagan todo y hasta los preservativos.
Y les encantan esos toscos, de manos agrietadas, los campesinos son los más asediados y también los bailadores, hombre que sabe bailar salsa y merengue ya estuvo que se llevó a la mejor gringa de la discoteca. Que no hablen una palabra de inglés no es problema con que sepan hacer muy bien los menesteres del arte del Kama Sutra es todo. Ahí están pues ellas felices con los domadores, arreadores, con los toros de lidia. Pero tristemente es solamente eso, sexo y en la noche porque de día si los ven no los conocen.
Para de día, están los europeos, albañil pero europeo. Se sabe que aunque trabajen de albañiles no hacen el trabajo de los parias que son los latinos. Ellos no se trozan las manos cortando madera, ni se ampollan cargando bloques de cemento, ellos hacen el trabajo menos pesado, el de crear y dirigir en cambio los latinos son los mozos, los cargadores, los recogedores de basura, los que limpian las herramientas después del jornal. Ellos, los europeos nunca se ensucian la muda, los latinos terminan el día con la ropa hecha chirajos.
El de buena pinta el europeo alto, de ojos claros, blanco, que habla inglés mucho mejor que el latino, el que tiene buen gen para procrear.
Saliendo del tema de las discotecas y yendo a la luz del día, si usted va a un museo, una exposición de arte, fotográfica, al teatro, a escuchar ópera o cualquier otra actividad cultural y entabla conversación con alguna o algunas personas las preguntas de ley – y de muy mal gusto- son las siguientes: ¿en qué trabaja? Y ¿cuándo va de vacaciones a su país de origen? Con esto usted define en dos respuestas si estatus migratorio y su invisibilidad. Si usted por seguir las reglas del juego miente y sigue repellando la doble moral dirá que en verano irá a su país y que trabaja en alguna empresa en el centro de la ciudad.
Pero si es honesta dirá que trabaja en oficios y que es una persona indocumentada. Si su respuesta es la segunda opción que acabo de plantear ya estuvo que le contestaron: cool y en la misma se alejaron para no volver nunca más. Quedó expuesto su estatus migratorio y su condición de persona proletaria. De paria, los parias son rastrojos.
¿Quién quiere tener una relación seria con una jornalera e indocumentada? ¿Con un cortador de grama? Raras personas.
La mayoría tiene amantes latinas y latinos, ese es nuestro lugar: la cama y a escondidas y de noche. La luz y en público nos desaparece. Esas son algunas de las razones por las que cuando una latina o latino se casa con una persona europea, asiática o anglosajona siente que ha tocado el cielo con sus manos. Cambian completamente y olvidan de donde vinieron, tratan de olvidar el idioma materno, y se visten con las galas anglosajonas, quieren pertenecer al exclusivo grupo de quienes logran alcanzar lo imposible.
No las sentencie es que es algo tan normal y la gente le teme a lo extraordinario. Aun no saben el valor que tiene en la vida la calidad humana y las raíces de sus pueblos milenarios. Un papel que especifique un estatus legal no lo hace mejor ni peor persona, en todo caso lo único que logra es hacerse visible, que es lo menos de lo más.Y recuerde que es tan solo una de las tantas realidades de la migración indocumentada y todas deben ser contadas.
Ilka Oliva Corado.
Enero 20 de 2014.
En mi tabuco.

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