Fijáte vos.

Dicen que estaba trepada en la rama más alta del chacté cuando se cayó, dundeando andaba la ingrata por allá  de  los poralles, a dos manos la  crinuda  atipujàndose los mangos tiernos del palo del terreno de don Crisantemo Linderos,  va empacharse puede de tanto fruto y no se harta tortilla, solo la leche pura se empina  y allí anda comprando semitas en  la tiendona de la Macaria Arrocha,  la entenada de la Josefa de don Tibe, viste que enviudò no le aguantó el marido, pobre Fidencio todo lo que trabajò el pasmado se lo disfruta ahora el cahspeàn de esa  desvergonzada, ahí a su casa lo mete.
Lo soloquea de caldo de gallina criolla y le compra sus  octavos,  el bandido no solo le cumple a ella dicen que tiene mujer en Caparrosa y cuatro  hijos le pegò, ella sabe pero el desaseyo descarado prefiere tener quién le caliente el colchón aunque el chilío no sea suyo.
Va si salió de pisuyas lijeras de mujer esa.
Pa´cuando floreya el chipilín dice que todos los días le hace sus canshules y  hasta la ropa le va a lavar a la quebrada allì la miran en las tardes en la laja grande enjabonando los pantoles tiesos de sucios del hombre ese.
En cambio yo no dejo a mi Silverio allì anda dicen picando panales pero nunca falta a la casa con su tercio de leña para que le haga la cena, me acarrea el agua de la pilona y se lleva a aguar las bestias en las noches se salta a mi cama seguido. Con que no me deje me conformo allì que vea èl què hace cuando no está en la casa, los varones son varones no puede una ponerles rienda que hagan sus cochinadas afuera con esas del bar que para eso son perdidas.
La cipota esa una  buena cuereada quiere para  no andarse trepando en los palos los va a argeñar, uy qué  mujer esa es blanca como la leche recién ordeñada oís,  a ver si no se trozó con el corvo cuando cayó, sòlo en el sitio pasa cortando nances,  metiéndose los matasanos y no deja que los chaparrones maduren asì sarazos se los soloquea.
Le encanta la miel de talnete con tortilla recién hecha  dice la  Macaria, también compra  media de quesadilla para sopearla con el café.
Dicen que solo volando banca pasa con un su lapicero y un su cuarderno. No habla la muda parece montañera ni el saludo de los buenos días da, salvo cuando vos le hablás te contesta.
Aquí en el pueblo pensaron  que era capitalina, como viste allì llegó a la finca de don Ambrosio dicen que es hija de una prima, pero saber sólo ellos saben cómo tienen amarrado su tamal.
Pero dicen que no es de Guatemala tiene un su cantadito mero raro para hablar,  hasta cómo se viste.
Dicen que creció en un puerto y extraña el mar por eso la  blancuzca esa  nadie la saca de la quebrada sólo habla con la Josefa , allì pasan horas las dos tabaleando.
Cuando se cayó  la llevaron al dispensario pero dicen que la Josefa ya le había puesto hojas de apasote amarradas en la canilla, qué bueno que se dio en el pocillo para que deje de andar arjeñando los palos, dónde se ha visto que una mujer se abra la gaceta encaramada en los árboles frutales, eso es para los hombres nada más y la desvergonzada a pelo sube las bestias.
Anda con el hijo del alcande con el mayor el de ojitos zarcos, já sentada vino a caer mamita esa raza nada en pisto oís. Si bruta no es.
Va puè oh me voy ya me entró la tarde y tengo que cruzar por el cementerio porque están componiendo la calle de adoquín y no hay paso.
Ilka Oliva.
Enero 5 de 2012.
Estados Unidos.

5 comentarios

  1. Vicente Antonio Vásquez Bonilla

    Estimada Ilka: Como siempre, magistral. Como dijo Julio: Tá retechulo. Nunca dejés de escribir. Aloíste. Chitos, Chente.

  2. Tá Retechulo, bien bonito aseoye el cuento de las chismorreras y las envidias con el clásico sello de costumbrismo. ¡No, la Endivia nada qué ver, si ella vive en la otra cuadra! (Who?)

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