¡Me gustan las y los estudiantes!

-Una pequeña nota para decir gracias, en un mundo en donde todo  parece apestar a agua de alcantarilla reposada de pronto nos  amanece el día con aroma a flores del campo que han sembrado las y los estudiantes de arrabal-.
¡Juepuchis muchá! Se nos vino diciembre encima pronto estaremos cantando “ ya se va diciembre ya es año nuevo…”  aquí en esta cola del diablo en donde me encuentro alquilando estadía ni por donde pasó que escuche una canción de esas, al contrario hay emisoras radiales que tocan música navideña en inglés por supuesto, que te hablan de la blanca navidad y curiosamente sí en donde vivo generalmente la  Noche Buena y la Navidad son blancas el cielo cuando el cielo se sacude del letargo del invierno nos deja caer finos copos de nieve que convierten todo en una escena digna del realismo mágico de los libros de mi amada Allende va pues también de mi Gabo precioso, me transporta constantemente a Nieve de Orhan Pamuk.
Pero como hoy no vine a hablar de Navidades, convivios y nostalgias  tampoco a contar tushtes, casacas  y cuentos, después de mi corto saludo paso a lo siguiente.
Esta no fue una noticia que batiera récord de audiencia en los noticieros locales y mucho menos internacionales. En cambio cuando se acusó vilmente al estudiantado de institutos públicos y escuelas normales de mareros bochincheros las imágenes le dieron la vuelta al mundo, por ahí se descuelga la escena de una Magdalena llorando  digna ganadora de un Oscar acusando a las y los alumnos de haberla secuestrado durante algunas horas.
Revueltas  convertidas en ojos de huracán se dieron cita en las redes sociales donde la gente debatía y solo porque es un espacio imaginario e impalpable me atrevo a decir que  fue lo que nos salvó  que nos llovieran piedras, garrotazos, cáscara de naranja lanzadas con hules y culos de botellas de cerveza en la maceta.
Entonces una vez más nos dimos cuenta en la forma en que nos convertimos en ganado arreado pal establo y pal matadero. De cómo nos dejamos adiestrar y condicionar.  Mientras la plebe discutía en las redes sociales las y los estudiantes defendían su derecho con su cuerpo y con sus vidas,  en pie de lucha constante. Veía las imágenes en la televisión y decía: “¡bellezas que enamoran!” Son criaturas que inspiran, que nos permiten creer que hay esperanza en la juventud, que no todo está perdido y que aun en este mundo puede retoñar el vástago de la primavera entonces, “…Se abrirán las grandes alamedas…” para mientras vamos  bien, vamos abriendo puertas  de  zaguanes.
Hay tantas  luchas diariamente, contra el racismo, homofobia, clasismo, hambruna, analfabetismo, peleando derechos: a la vida, a decidir, a pensar y actuar. Tantas utopías  desconcertadas vagando en acantilados, calles, avenidas, caminos reales, laderas y cornisas con más de alguna no vamos a encontrar en el trayecto y entonces sí nos le prendemos del cuello y no la soltamos.
Eso es lo que hicieron las y los patojos de los arrabales, eso hicieron las y los estudiantes encontraron una utopía enamorada de la juventud y de sus ideales y la invitaron a ser parte la lucha constante lograron el triunfo tan inimaginable y lejano. ¿Para cuándo nos vamos a encontrar con nuestra propia e individual utopía? ¡Válgame cuando eso suceda! Qué tu súper tormenta ni qué ocho cuartos aquello será un diluvio o acaso un eclipse solar que durará un año, lloverá en Comapa y crecerá la milpa y el maicillo más allá de los tejados de las casas, enredaderas de flor de campana se enraizarán en el adobe y bajareque, renacerá la primavera podremos sentir  finalmente nuestro pulso y el corazón palpitar.
En los asentamientos en las llanuras, alturas y barrancos no se colará el frío por las paredes de cartón y nailon,  tampoco la lluvia entrará por la goteras de láminas oxidadas, en las periferias de desoladas calles de talpetate  el juego avioncito podrá surcar las nubes y nuestras crías podrán tocar el cielo con las manos.
Los  trompos cuando se juegue a los calazos se convertirán  en mil partículas de ilusión y encanto. La levantazones de cincos invitarán a hacerlas trueque por un pelota de balompié  donde la chamusca será compartida por niños y niñas, ningún color definirá el sexo ni el género porque  por fin aprenderemos y aceptaremos que somos parte de una raza humana sin divisiones y que respira esquidad.
Si  un mar de utopías nos invita a navegar y no tenemos lanchas ni botes entonces extendamos nuestros brazos y nademos más allá de la reventazón perderemos el miedo a la profundidad y a las olas,  más de algún delfín cantará y los tiburones nos harán vallas contra las minerías, contras las empresas explotadoras, contra nuestros miedos  y nos escoltarán hasta la orilla nuevamente donde ya en tierra firme nos percataremos que no hay utopía inalcanzable entonces recordaremos la  hazaña y cantaremos la que escribiera mi amora Violeta Parra, ¡Me gustan los estudiantes!
Diría Horacio Quiroga que no hay que escribir  bajo el imperio de la emoción, pero hoy me encuentro en un éxtasis total así como cuando estás ovulando  o  cuando acabás de perderte durante horas en un viaje de encuentros de alcoba, cómo no emocionarme si pertenezco a una escuela normal, si soy de arrabal y soy estudiante que reprueba materias que el pensum dicta   con   ego y  abaricia con opresión e injusticia.
Llegó diciembre hay que celebrarlo y no porque se acerca la fecha donde  como marionetas somos guiadas   con los hilos del consumismo  hay que celebrarlo no por las fechas de entibiar las noches  con bebidas espirituosas,  hay que celebrarlo no por el olor a musgo y a aserrín coloreado,   hay que celebrarlo porque los y las estudiantes hay triunfado.
Porque existen docentes   con esa conciencia social que se nos está escurriendo de las manos, porque a pesar de los pesares en Guatemala se respira lucha y conquistan sueños que parecían alucinaciones de noche de borrachera.
¡Me gustan las y los estudiantes!
Ilka Oliva.
Diciembre 01  de 2012
Estados Unidos.

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