¡El complot!


¡No puede ser! Pensé mientras escuchaba las voces atacándome, ¡es un complot! –Trama, intriga, conspiración y confabulación-

Me levanto después de apagar la alarma del reloj despertador, salgo de  mi cuchitril directo a la cocina a preparar el café de la mañana y  por poco me da un infarto al verla ai aplastada a sus anchas, jampona y comodona en el sofá de la sala, tiene mi taza de café en su mano la extienda y me la alcanza; perpleja por la visión de la aparente aparecida más que temblando a punto de hacerme pipi en mi pijama le extiendo la mía y me acerco la taza de café  un escalofrío seguido de un sudor helado recorrió mi cuerpo, ¡nía Yoyis! Le grito con una voz que no alcanza a salir de mi garganta.

“¡Sí, soy yo incachable puñetera!” me contesta. Viniendo de nía Yoyita sé que esa forma de hablar no ofende si se habla entre dos jutiapanecas.

─ ¿Y usté qué hace aquí?

─ ¿Qué te parece a vos que estoy haciendo? ¿Rascándome la panza? ¿Con tanto que tengo qué hacer  pensás que vine a ver tu linda loza? ¡Pues sí a eso vine mueluda!

─ Nía Yoyita con todo el respeto y cariño que le tengo, ¡no joda! No estoy para comprar sus refacciones.

─ ¿Y quién te dijo a vos que a  ofrecerte mis refacciones vengo? Chis, yo tengo clientela no necesito de tus míseros dólares.

─ Ni míos que son usté sabe que aquí todo es rentado hasta el pisto.  A todo esto dígame, ¿qué anda haciendo hasta aquí no me diga que se vino de mojada? ¿Y su venta?

─ Yo no tengo necesidad de venirme mojada vos, allá vino pobremente pero me alcanza para mis frijoles. Vine porque me enteré que andás en tu tercer día de goma, media soplada y toroleca. Que andan diciendo que ya no vas a escribir, ¿y desde cuándo vos mandás en el  blog?

─ Con todo respeto es mi blog, es mi vida y es mi tiempo.

─ ¡Qué tu tiempo,  ni qué vida ni qué pura estaca! Vos lo que sos es, ¡una selfish!

Aun con la almohada pegada en la loza en plena discutidera y con el reloj corriendo midiendo el tiempo para alistarme e irme a trabajar, me atrevo a decirle que  de dónde es que ella saca esa palabra  y acusarme de ser una egoísta. Dice que el blog no es solamente mío sino que es la casa de: la Martina, la Gaby, el Gamaniel, la Chefi, la Jacinta,  la Rosenda, el Jacinto, Josefina, Hipólita.

Que si soy tan descarada de dejar a toda mi marita varada, sin norte y sin pisto para  tomar la burra, sin masa para echar las tortillas y sin agua para  hacer el café, que si borro el blog  dejaré a todo ese batallón sin trincheras y  a todas esas golondrinas sin atardeceres para dormir la mona.

Viniendo de nía Yoyis, esa acusación sí que me dolió. La sentí como una cachetada con el revés de la mano izquierda. Esas que vos no te las esperás porque pensás que la mara es derecha y pum que te zumban  el choreque con la zurda. Como cuando andás chamusqueando y de repente de sale alguien que le pega al balón con la pata de palo y golazos se echan -¡en tus narices!- hasta de chilena, guanaca, tijera…   y ni tiempo de reaccionar te da, pues algo así es lo que me acaba de suceder con nía Yoyita la más bonita.
La despido anunciándole que me tengo que alistar para irme a trabajar, hablando hasta con los palos cierra la puerta del apartamento y se va. Yo aun desconcertada con la visita me alisto a las carreras, es invierno y el tráfico es pesado.

Finalmente salgo del edificio oliendo a –jabón de coche y champó de zapuyul-   con el pelo recién chamusqueado a punta de secadora eléctrica y con mi morralito a tuto, abrigada hasta las cachas, el frío viento del invierno me alborota la colochera, llego hasta el estacionamiento y por poco me voy de culo al ver la amontonadera y hasta encaramada la mara en el techo de mi carro.

Ahí están: Martina dirige  la orquesta nía Yoyis siguen en la alegadera; Rosenda, Seguetas, Jacinto, Josefina Pioch, José “Chepe Huludo” María José “Chepa” y todo aquel puñado de personajes salidos de mi imaginación a lo largo de cinco años en los que me aplasté a escribir describir e hilvanar historias que terminaba zurciendo a modo de catarsis. Ahí están trepados en mi carro los hombres de mis  relatos-tushtes-cuentos, las mujeres de mis historias.

Años de no ver a Seguetas desde Las Mampluzadas de un desfile centroamericano ficticio ya no supe de él, de Rosenda desde que evocó sus recuerdos en un 15 de agosto día de La Virgen de la Asunción, Martina lo último que supe de ella fue que pintaba, la Chepa sepa cómo le habrá ido con su chico europeo que sabía nadar los cuatro estilos, Josefina Pioch, el personaje principal de La Ventana de la Habitación del Sótano,  ahí está la aglomeración, haciendo huelga para que no les deje sin casa, sin nido, para que siga repellando las paredes del blog y no lo deje a medio terminar.

Quiero irme a trabajar pero no me dejan encender la nave –del olvido- a cómo puedo la enciendo pero ahí están ya metidas las mujeres aplastadas en los sillones y los hombres se han amontonado dentro del baúl, dicen que no me dejarán  en paz hasta que yo regrese… hasta que vuelva y siga poniéndole piso al suelo de talpetate y hasta que termine de ponerle techo de teja al de palma que tiene en este momento el blog, no me dejarán en paz hasta que deshaga las paredes de bajareque y las construya de adobe reforzado  con zacate y pino.

Hasta que el jardín esté lleno de varitas de San José,  gladiolos, flor de las diez, geranios, culantro, hierva buena cebollín y chile chiltepe.

Trado de conducir pero entre el despelote que llevo dentro del carro unas bajan los vidrios y otros se pasan de mano en mano mi maletín con mi calzoneta de baño, mis lentes y la toalla. Los avientan desde el  baúl hasta el sillón de adelante, han abierto un espacio entre los sillones de atrás para poder respirar, de  la guantera han sacado los lentes oscuros que en este momento  los lleva puestos nía Yoyis, a la Rosenda le dio por enchufar el GPS y cambiar direcciones a cada segundo, la Josefina lleva el corte enrollado dice que tiene miedo que se lo machuquen y le dejen la plasta de hielo tatuada.

Martina por su lado sentada con la espalda recta, viendo hacia el frente alertándome cada vez que siente que pueda esta ingrata sonámbula perder el control del timón, ah la Martina entre frágil y soberbia, elegante y sensual decidida y bandida, ¿en qué momento la creé? ¿En qué momento me dio por hacerla nacer en Valle Nuevo Jalpatagua y no en la capital o en el occidente? Sus cejas pobladas y sus caderas de potranca, sus manos ásperas y sus labios carnosos. Murusha como sólo ella.

¿En qué momento de estos cinco años yo creé a todo este puñado de atrabancados? ¿A qué hora me dio por contar sus historias? Las observo, los observo todos y todas tienen algo de mí, son míos son mis personajes, son mi inconsciente, subconsciente y todo aquello que termine en ente.

Ya llevo dos semanas con la misma huelga trepada en mi automóvil, con la misma manada de gallinas poshorocas cacaraqueando en la sala de mi apartamento, con la misma cuadrilla de soquetes hablándome a la vez.
Me dijo la Martina, ah esa Martina no fue a la escuela pero tiene un sentido común, un dominio total de su persona, un carácter de envidia y una mirada que refleja la frescura de las aguas del río Paz.

Me dijo la Martina que me iba a dar un chivo, como si de un examen final se tratara: “vos chonita, todos los que estamos aquí, todas las que hemos venido a vaciarte el refrigerador, todas las que hemos dormido en tu alfombra y quienes le han limpiado la nieve a tu carro, todos y todos formamos parte de esos cinco años en los que has estado escribiendo, somos  simplemente tu Álter ego.

Me dormí soñando con el Álter ego de mi catarsis y de la ficción que tiene mucha realidad, de la realidad que decoro con ficción y con lo extraño que se ve mi blog con el trabajo a medio terminar. Algo de lo que no me había percat
ado,  realmente mi catarsis personal terminó, pero hay tanto de ese famoso árbol genealógico que falta todavía por plasmar.

Falta contar me dijo Mi Ser Interior ya que terminaste prácticamente con la herencia jutiapaneca, falta iniciar a contar y a desenredar la telaraña de aquella profunda raíz zacapaneca. Es la otra mitad del trabajo que te falta por acabar.  La otra mitad de tus genes. El otro hemisferio de tu maceta. Yo entre brincona y enojada le dije que no. Me volvió  a decir, soy la voz de tu interior, hacéme caso no seás necia, para lo demás hay más tiempo que vida chula, apurá el paso y terminá de repellar el blog con el caluroso paisaje de La Sierra de Las Minas que la otra mitad luce ya  flor de fuego, con La Cuna del Sol. “Pero ahí no hay nada ya me cansé de investigar y no logro mayor información” le repliqué. Y ciertamente está emergiendo como raíz de yuca y de papa, prácticamente sobre la superficie esa raíz de Teculután específicamente de la aldea La Palmilla. Lista estoy para no dejarla perderse nuevamente  entre la profundidad como una raíz de encino.
En esas estoy… solo falta que agarre aviada.

Y respecto a todos los personajes de mi  Álter ego a la próxima les amarro un bozal, ¡es que cómo joden! Para evitarme otro complot en mi contra.


Posdata: Ni la Martina ni el mentado Ser Interior, ninguno de los dos me pasaron el norte del tal por cual Álter Ego, fue un amigo escritor que al escucharme atolondrada cuando lo llamé por teléfono me dijo: “Vos no estás sobada lo que pasa es que tu Álter Ego está haciendo presión en vos…”


Ilka.-
Enero 17 de 2012.
Estados Unidos.

Un comentario

  1. Ilka guapa! y entrañable, buscando como hacerte , como escribirte es que me enriedo con tu escrito! Ilka saludos desde Argentina, queriendo terminar la nota para esta semana en La Gceta que de tu mano, me sumé, que construí y deconstruñi nuevamente! No dejes que tus personajes se cuecen…se pierdan…en la inmesidad de la inadmisible! hazlos vivir y revivir! que necesitamos de palabras de tus palabras para seguir enredando! Guapa, ando busncando con ansias la nota de catarsis de tu blog de ISABEL ALLENDE por la cual termino enredada de tu tus historias! Gracias! valor y ánimo escritora que lo único que nos trasciende es la palabra escrita porque las demás se las lleva el viento! salud! ABRAZOS ENREDAD@S AIXA GARCÍA

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.