Atreverse a ver al otro

Hoy en la mañana me levanté temprano a hacer panqueques, puse el café en la cafetera mientras destripaba los bananos. Veo por la ventana, la mañana está fría, nevó ayer en la madrugada, así es abril e incluso mayo a veces a mediados del mes de las flores cae una nevada que vuelve a congelar todo, por eso se siembra siempre después del quince de mayo para asegurarse de que ha pasado el tiempo del peligro para la siembra. 

Mientras desayunaba encontré en mi blog un enlace en la sección de comentarios, llegaba desde Italia, era una pequeña publicación que había hecho Maria Teresa Messidoro sobre una de mis pinturas. No conozco a Maria y no tengo idea cómo dio con mi blog, hemos intercambiado algunas palabras por correo electrónico, pero de unos meses para acá ha estado publicando en Italia traducciones y pequeñas reseñas sobre mis textos y ahora lo hace con esta pintura.  Tengo entendido que es una mujer muy querida y reconocida en Italia por su trabajo humanitario.

Fue gratificante ver esa publicación porque mis pinturas son como un juego, soy niña cuando pinto, y soy también inmensamente feliz. Y me agrada que esa felicidad tocara a alguien que está tan lejos y no me conoce, son los poderes mágicos del viento. Una vez uno abra una ventana en su nido, el viento hace que todo fluya, que refresque. Es el viento el que mueve las hojas de los árboles, el que armoniza las olas del mar, el que crea esa fresca brisa en los días calientes del verano, el que crea sonidos de ecos de montañas en las noches apacibles.  Es el viento, sí es el viento…

Me llaman la atención las personas que salen de sus burbujas y se interesan en la expresión de otros, no es común. En esta atmosfera cultural, por decirlo así, llena de egos y celos, de envidias, de jactancia, sigue siendo alentador encontrar personas que se toman el tiempo para leer un texto, traducirlo y dar a conocer a ese autor con otras personas, en mi caso ha sido mi escritura y mi pintura. Se requiere de un proceso de desprendimiento del ego para atreverse a ver a los demás; como personas, como seres humanos, como almas y espíritus más allá de cualquier etiqueta. Y un poco más para dar a conocer sus creaciones, sus emprendimientos, sus proyectos con otros. Insisto, no es común. 

Comparto el texto de la reseña y los enlaces en los que aparecen los textos que Maria ha traducido de mi blog. Y aprovecho para agradecerle tomarse el tiempo para leer mi blog y la amabilidad de traducirlos y compartirlos en otros lugares junto a mis pinturas. 


AMERICA LATINA OGGI: CANZONI E DIPINTI DI DONNE

di Maria Teresa Messidoro (*)

Quadro di Ilka Oliva Corrado: una poesia nel colore

Serie, Raíces. Título: Campesina. Mujer quechua en Cochabamba, Bolivia.

Scrive Ilka, come commento a questo suo quadro:

Le ho cercate molto, le ho immaginate in ciascun cammino, in ciascuna strada, nelle quattro stagioni, da lontano, tra i grattacieli, le immaginavo con la loro profondità verde bottiglia, con la nidiata di pappagalli, quando passeggiavo al mattino e nei pomeriggi nei terreni di Maria del campo di pomodori, lasciando un solco verde tra le nubi che accarezzavano i vulcani.

Piansi per loro, le ho chiamate, le ho cercate immensamente e mai ho potuto incontrarle, per tanto che le cercassi.

Mi hanno dimenticato, mi dissi, mi dimenticarono. Io no, io le ricordo sempre, le loro vene, i loro ruscelli e i loro pini frondosi, incappucciati da un muschio bianco. Questa agonia di non poterle vedere di nuovo, maestose nel loro verde bottiglia.

Però ieri, dipinta questa tela, ecco apparire imponenti, con l’eco dei loro uccelli, del vento tra le fronde degli alberi, alberi di aguacate e liane.

Erano lì, ritornavano da me dopo decenni in cui cercavo di sopravvivere nonostante la loro assenza. Il mio cuore vibrò incoraggiato, una felicità silenziosa e calma ha inondato i miei occhi di acqua salata.

Le montagne verde bottiglia che avevano avvolto la mia infanzia arrivavano da Cochabamba, in Bolivia, per riempire di felicità questa anima che le ha cercato tanto nei propri ricordi.

Questo quadro significa rincontrarsi, sono tornate e ora sono qui nella mia stanza, più maestose che mai, insieme a me, scalpitante anche se non più tanto una puledra, finalmente insieme.

Me le ha portate lei, la contadina quechua  che coltiva la terra, come nel villaggio con i solchi che ho percorso da piccola. Sarà forse una carezza dei miei antenati, appartenenti alla mia etnia Xinca, una etnia non maya, proveniente forse da radici andine, da popoli indigeni del Perù e della Bolivia.

Del mio sud, il mio amato sud“.

A mo’ di osservazione finale.

Nella nostra cultura classica, le arti sono protette fin dall’antichità dalle muse. Essendo una curiosa per natura, mi sono domandata se in alcune cosmogonie indigene latinoamericane esista qualcosa di analogo; ho chiesto consigli alle mie sorelle sparse nel mondo, ed ancora una volta ho capito che, nonostante tutto, siamo ancora troppo condizionati dal nostro punto di vista occidentale.

La saggia Tanya, che si autodefinisce con orgoglio afrodiscendente messicana, mi ha risposto infatti che il concetto di poesia o della letteratura, così come quelli della pittura e della scrittura, ha una connotazione totalmente eurocentrica; l’universo indigeno ha dunque una caratterizzazione differente, partendo da una relazione più profonda con ciò che è la natura ed i suoi elementi, siano essi terrestri o celesti; l’uomo e le sue attività, anche le cosiddette arti, rivestono un ruolo più marginale e meno centrale.

(*) Vicepresidente Associazione Lisangà culture in movimento:  ww.lisanga.org


Ilka Oliva Corado @ilkaolivacorado

16 de abril de 2020

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