Tricentenaria Universidad de Mis Amores.

Cuando tenía doce años de edad fui con mi papá a vender helados a la zona 12, él ya trabajaba como conductor de tráiler y al final de la avenida en las cercanías del Irtra se encontraba el predio donde despachaban los contenedores . El lugar estaba lleno de conductores las únicas mujeres eran las señoras que vendían en la cafetería. Íbamos con hielera cada uno, eso cuando él tenía días libres de lo contrario íbamos con mi hermana mayor y nos parábamos en el lado de afuera del portón y ahí se acercaban a comprarnos helados.
Yo siempre he sido rolliza así es que a los doce años ya tenía las piernas marcadas por tanto caminar en la montaña y con el peso de la hielera, mis piernas de niña siempre llamaron la atención de los conductores y de los amigos de mi papá. Para vender helados ahí me tuve que tragar en bilis cuando majadería me decían los choferes cuando compraban yo esperaba que cuando iba con mi papá me respetaran pero tampoco sucedió y las miradas lascivas, las propuestas y comentarios de machos fueron habituales, mi padre se divertía tanto como ellos, era su hija pero era mujer, era mujer. Lo que significa ser mujer…
Mi papá encima me exigía que yo sonriera provocativa para llamar la atención de los conductores y que me compraran helados. Jamás lo hice. Siempre terminábamos peleando porque yo no accedía a muchas cosas por ejemplo: eso, de venderme para vender los helados. Vender mi sonrisa, ofrecer mi mirada, enseñar mis piernas. Siempre he usado pantaloneta porque me gusta y me moriré usándola pero jamás he utilizado mis canillas cenizas para llevarme un bocado de comida a la boca. Mis músculos que distan de ser “piernas” sí me han ayudado a comer: caminando hacia la finca donde trabajé cortando fresas, luego vendiendo helados, entre montañas, calles y mercados. Corriendo en los campos de fútbol y en los mil oficios en mi migración.
Yo detestaba ir a ese lugar y prefería quedarme en el mercado de mi arrabal o en la estación de buses del mismo, pero yendo a ese predio se podía vender más por la cantidad de conductores que eran cientos.
Yo deliraba ensimismada cuando pasaba en el bus cerca de la Tricentenaria Universidad de Mis Amores, siempre me embrujó, me hechizó, me enamoré de ella desde niña, un amor profundo, puro, leal. Inexplicable. Moriré y el polvo de mis huesos buscará sus salones para sentir su amor. Florecerá mi alma de niña en cada botón de sus jardines.
Un día ya de regreso de la venta y subidos en el autobús yo iba sentada del lado de la ventana, siempre se me aguaron los ojos al verla –mi eterno amor- mi padre que nunca estuvo de acuerdo en que sus hijas mujeres tuvieran acceso a la educación me dijo, ¿qué tanto le mirás? Yo le contesté que un día estudiaría ahí, él rió a carcajadas y dijo que ahí solo estudiaba la gente inteligente, que jamás lograría entrar, no era para mí. Sus palabras me astillaron los poros, pero no destrozaron mi corazón que a esa edad era inquebrantable. Tenaz. Y sigue siendo indómito. Sus palabras sirvieron como aliciente, fueron brasa viva que mantuvo vivo el fogón.
Yo me prometí aquella tarde que pasara lo que pasara en mi vida yo me iba a graduar de la Tricentenaria Universidad de Mis Amores.
No sé cuántas veces vendiendo helados solita en aquel predio ya de regreso me bajaba en la parada de la U y caminaba hacia sus tiernos brazos, los murales me conversaban, la biblioteca me habitó, y mis piernas de niña se fortalecieron con tanta historia y tanta memoria de gente digna que dio la vida por emancipar.
Algún día vendré a tus salones, le decía en mis adentros. Algún yo seré tu hija, saldré de tu entraña, te juro que no te voy a traicionar. Eran mis pensamientos de niña heladera, pasaron los años y estudiando magisterio volvía porque me nutría tanta belleza en su mirada de libertadora.
Con los requisitos en mis manos corrí a su encuentro.
Me inscribí en la Escuela de Psicología de la jornada vespertina. No tuve tiempo por el trabajo y por el arbitraje de asistir a ni una sola actividad de huelga –pero desde aquí he escrito docenas de boletines que tienen la vena de mi bitácora y que desde la primera letra se sabe que están escritos por una San Carlista y no necesitan ser leídos por ningún Honorable- la lectura de algún boletín escuché a las carreras mientras salía para irme a entrenar al Campo de Marte.
Nunca hice talacha y jamás usé capucha. Tampoco participé en ningún bautizo ni fui bautizada. Mi relación con la universidad iba más allá de la recreativo, yo no necesité de participar en ningún evento cultural para aprender a amarla y respetarla, mi corazón la ha honrado desde niña.
Hice solamente tres años de universidad interrumpidos, no me logré graduar porque emigré pero mi alma está en sus salones, en sus pasillos, mi amor la busca, mis letras están nutridas de ella: yo soy arrabal, vendedora ambulante, campiña, migrante y Universidad de San Carlos de Guatemala.
Cuánto yo aprendí en esos tres cortos años y lo que me falta aprender de mi amora. Aquí en esta lejanía yo la busco, yo la abrazo, ella me arrulla, me conversa, abre mi mente, su solo nombre me hace temblar de emoción y hace vibrar a mi corazón. Me agua los ojos. Me sigue enamorando y yo sigo intentando seducirla.
Por más desprestigio que hijos traidores, por más deshonra de hijas vendidas, por más docentes mediocres y alumnos y alumnas mezquinos nada ni nadie hace desbalancear ni por un instante mi reverencia, mi lealtad y el orgullo de ser San Carlista.
Demasiada gente digna ha pasado por sus salones y dio la vida por un ideal de justicia como para aceptar la afrenta de algunos cuantos deshonrados que la tratan de ensuciar.
Demasiada gente revolucionaria y digna egresada de sus entrañas sigue luchando por la memoria histórica, por la identidad, por la justicia, por la equidad como para aceptar los panfletos infiltrados que la tratan de mancillar. Su sangre es roja y su nombre es libertad.
Un día la abracé, la acaricié, aprendí en sus salones, nunca ni por un segundo la he traicionado. Un día yo leí en su biblioteca los libros que abrieron mi mente a un mundo de educación formal. Mi corazón ya no se agobia porque no logré graduarme y cumplir mi promesa de niña, ha madurado en este andar migrante y él sabe que mi alma la honra, que mi agradecimiento es eterno. No necesito regresar para admirarla, para cortejarla, si un día el destino decide llevarme a mi país viva, o con los pies por delante o no regresarme nunca , es lo demos porque yo regreso constantemente en mis letras y muerta mi nostalgia etérea la seguirá honrando.
La honra cada letra que escribo, cada bocado de comida, cada paso que doy, en seguir aprendiendo de lo cotidiano, de los libros de mis ancestras y ancentros. En mi autoformación. Mi dignidad como San Carlista está en que no sé de traición, de sacar ventaja, de mancillar.
Y no necesito que nadie más lo comprenda, ni que me juzgue, ni que me estudie, con que lo sienta mi corazón es más que suficiente.
El 31 de enero de 1676 fue fundada la universidad más honrada, prestigiosa y digna que tiene Guatemala, 338 años de aquella hazaña y ella de vientre fértil por más mancilla y traición de hijos nefastos y de hijas avaras sigue confiando serena y fecunda en que de la clase obrera, campesina y proletaria saldrá la voz que grite revolución y no con sangre derramada, sino con la educación que es un arma letal cuando una persona es capaz de discernir que solo con ésta se puede cambiar el mundo, se puede emancipar. Qué solo con un corazón humilde con cerebro culto puede liberar.
Hoy la Tricentenaria Universidad de Mis Amores está de cumpleaños y quiero que el mundo entero sepa que esta enajenada es San Carlista de pura cepa.
Deseo pues larga vida a mi amor e ilusión, a la libertadora de mentes, a la formadora de intelectos, a Mi Alma Mater a la que abraza esperanza y quimeras, a la que humilde y adepta transforma la ignorancia en conocimiento y que no cambia el monte por pavimento ni la digna esencia por la hiel traición. ¡Larga vida a la emancipadora de intelectos y de corazones!
¡Aquí está tu son Chabela! ¡Te honra mi corazón!¡Mi letra hoy te saluda, a vos hermosura, levadura de autonomía! ¡Sos mi poesía, el verso y la trova que canta y recita! ¡Las dulces y tiernas cuitas que una niña heladera acarició! A vos mi inocencia, mi esencia y mi amor.
Ilka Oliva Corado.
Enero 31 de 2014.
Estados Unidos.

18 comentarios

  1. Has conmovido mi alma sacaste lágrimas de mis ojos tristes los pensamientos irrumpen por borbollones sus pasillos inundan mi mente recuerdos efimeros de patojo valiente que sus pupitres marco con lagrimas de rabia al notar la doctrina impuesta más que la sabiduría de la ciencia cierta. Mi U mi amiga sus muros conocen mi canto sus cielos mi ardor y mi llanto pasión de estudiante amor eterno de un amantes.

  2. Es un orgullo haber egresado de la Facultad de Agronomía de la USAC, Hoy ya tricentenaria, quien lo diría haber recorrido día a día su campus central, así como haber recibido todo aquel conocimiento dentro de sus aulas. Un orgullo definitivamente

  3. Patricia Rodriguez

    Se nota IIka que en esos 3 años, usted no pasó por la universidad… la universidad pasó por usted completamente!!
    Gracias por tan bellos pensamientos, creo que los que amamos a la Usac como usted, nos sentimos identificados con sus recuerdos…

  4. Muy bellas y acertadas palabras que identifica el sentimiento de muchos a nuestra querida y amada. Felicitaciones y éxitos Ilka, Dios la bendiga.

  5. Mi corazón se ha llenado de mucha emoción al leer a Ilka, que trizte que muchos sancarlistas pasaron de noche en la gloriosa tricentenari, sin conciencia ni conocimiento de este país ni de la TRICENTENARIA ALMA MATER

  6. Ilka regrese.

  7. En mi caso me tomo 13 anios en regresar, una esposa, 3 hijos, sin muchos conocidos pero fue una experiencia unica. La USAC es muy buena escuela.

  8. Que bonito mensaje, saludos a la triscentenaria, que siga trascendiendo generaciones

  9. Saul Guerra Gutierrez

    Si todos amaramos a la Usac como el fervor que lo hace Ilka, otro gallo nos cantaria, pero no hay indiferencia que dure cien años, ni sancarlista que los aguante. La Usac debe llegar a todos los rincones de Guatelinda para canten libres soberanas e independientes, todititas las Ilkas habidas y por haber.
    Apapachos guatechulezcos con olor a Chabela y Siguanaba.
    Un mentado, Saul Guerra Gutierrez
    Sacralista de ida y vuelta, y por todos los costados.
    Campesino Artesano de las Letras

    • Qué emoción me ha dado leerlo. Porque usted nos conoce a Evelyn y a mí desde niñas. Por favor saludos a la familia, qué hermoso ha de estar Los Planes…
      Y ciertamente nuestra Tircentenaria tiene que llegar a todos los rincones y liberar la mente y los corazones para que nazcan profesionales coherentes, consecuentes, honestos y dignos de ser hijos e hijas de su entraña.
      Abrazos, fuertes, fuertes. Evelyn le envía saludos.

  10. Qué grande Ilka!!!! qué gran inspiración. No hay sentimiento puro por la USAC, como lo escrito por esta gran mujer. Has dicho lo que muchos nos avergonzamos a expresar o no nos atrevemos a decir. Al fín, al fín, la USAC ha abierto la Licenciatura en Educación Bilingüe Intercultural, que busca responder a una educación con pertinencia lingüística, cultural, social y pedagógica de los pueblos indígenas. Una deuda pendiente. Ojalá que tengamos frutos buenos que ayuden a la emancipación de los pueblos.

  11. Querida Ilka…si las/los sancarlistas honráramos/nos identificáramos con la U, como lo has escrito hoy…no estaríamos en los trapos de cucaracha en los que nos tiene la corrupción, la indiferencia, el machismo, el racismo, la doble moral…en la USAC…GRACIAS!!!!

  12. Debemos estar orgullosos de ser Sancarlistas. Yo, gracias a Dios en el 2013 me gradue despues de dejar un buen tiempo. Tenemos que elevar el perfil de nuestra tricentenaria.

  13. en 1980, fue mi primer ingreso, por azares del destino tube que abandonar la USAC, 33 años mas tarde estoy de regreso, ahora para culminar mi carrera academica, ayer como ahora la USAC vive en mi corazon, mi mente y en todo mi ser, Gloria a la Tricentenaria.

  14. Carlos René García Escobar

    ¡Sí! ¡Felicitémonos los San Carlistas de verdad! Un abrazo con el puño enhiesto.
    Carlos René García Escobar

  15. la muy leal y nunca bien ponderada UNIVERSIDAD DE SAN CARLOS DE GUATEMALA….Grande entre las grandes….INTER CÆTERAS ORBIS CONSPICUA CAROLINGIA….

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