La huella.

Cuando recién me gradué de Maestra de Educación Física, fui a la escuela en los primeros días de enero de 1999, yo me gradué en el 98 recuerdo patente el día fue lunes de la primera semana de enero de aquel año, buscaba alguna carta de recomendación por parte de algún docente porque esa semana recorrería la ciudad buscando escuelas en donde solicitar trabajo.
Recién entré al recinto en donde se encontraba la antigua Escuela Normal de Educación Física – que hoy en día es Escuela Normal Central de Educación Física- y una maestra que daba clases es quinto magisterio me llamó, también a otra compañera de otra sección y quien se graduó con honores, fue la alumna distinguida de la promoción. Nos dijo a ambas que en el colegio en donde ella laboraba como entrenadora de voleibol estaban buscando una docente para clases de preprimaria, cuando escuché el nombre del colegio me fulminó el pensamiento de desistir ir a la entrevista porque era demasiado distinguido como para que aceptaran a una docente de arrabal, pero por no defraudar a mi maestra fui al siguiente día con mi papelería en mano.
Al llegar me encontré con 25 Maestras de Educación Física más, todas ellas con licenciaturas en educación media, unas licenciadas en Educación Física y Deportes, otras en Psicología, docentes con años de experiencia y las nuevas mi compañera y yo, las docentes licenciadas hablaban que por tener experiencia en la profesión y estudios superiores más de alguna se quedaría con la plaza, así es que nos dieron los datos de las escuelas en donde laboraban actualmente para que nosotras fuéramos a solicitar las plazas. Anoté los datos y esperé mi turno en el colegio para ser evaluada por el departamento de psicología y recursos humanos. Yo iba con mis tenis viejos, mi ropa usada comprada en el mercado de El Guarda Viejo, las docentes iban en carro y yo en bus. Se notaba la diferencia en la ropa de ellas y la mía. Se podía leer a leguas que yo era de arrabal.
Todas hicimos los exámenes en el departamento de recursos humanos del colegio y el coordinador del departamento de Educación Física nos dijo que nos llamaría por teléfono al tener en sus manos el nombre de quien se quedaría con la plaza.
Nosotros en Ciudad Peronia no teníamos teléfono era una vecina la que nos prestaba el suyo en casos de emergencia y di su número. Mi mentalidad estaba puesta en visitar las escuelas de las que me habían hablado las docentes, me desligué de la idea de trabajar en aquel colegio, no porque no confiara en mí sino porque ellas tenían más experiencia, estudios universitarios y la presentación de la ropa de marca.
A los tres días fue corriendo hasta mi casa la hija de la vecina que nos prestaba el teléfono me dijo que había llamado una persona de un colegio tal y que le urgía hablar conmigo, ambas corrimos hasta llegar a su casa que quedaba a una cuadra de distancia de la mía, devolví la llamada y era el coordinador del departamento de Educación Física diciéndome que yo había sido la docente escogida para la plaza y que llegara al siguiente día a firmar el contrato, ¡Bienvenida al colegio tal!
Me dio por llorar de camino a mi casa no podía creer que de las 25 yo había sido la escogida para la plaza, nadie de mi promoción lo podía creer cuando mi maestra contó en la escuela, yo no era una estudiante brillante, me costó mucho graduarme, pero mi maestra sabía que yo era responsable, honesta y dedicada. Me dijo que si alguien merecía esa plaza era yo. Ese mismo año pagué por mensualidades mi anillo de graduación y mi maestra que ya era compañera de trabajo fue conmigo a recogerlo, mi anillo tiene el escudo de la escuela y mi nombre completo, fuimos a celebrar en agosto del año 99 con una taza de café y un pedazo de pastel, mientras comíamos ella me puso el anillo en el dedo y celebramos la distinción. Lo tengo aquí conmigo, no lo uso lo tengo en una gaveta y representa para mí los tres años de mi vida más sacrificados como estudiante. Es algo material, insignificante pero con mucha historia para mi corazón.
El día que fui a firmar el contrato me dijo quien se convirtió en mi jefe, que cambiara la dirección de donde vivía porque Ciudad Peronia era zona roja, le dije que negar en donde había crecido y en donde vivía era negarme a mí misma y era algo que no iba a hacer, o dejaba la papelería con los datos originales o no tomaba la plaza, me dijo que ni volviendo a nacer tendría la oportunidad de laborar en un colegio tan prestigioso por el que todos los maestros de Educ. Física se mueren por trabajar y que yo era una privilegiada, el dije que yo también tenía el privilegio de vivir en Ciudad Peronia y que no lo negaría. Le llamó la atención mi decisión y mi carácter, firmé el contrato y durante cinco años consecutivos laboré como docente en dicho establecimiento hasta que renuncié en el año 2003 para emigrar. Cabe decir con agradecimiento a las dueñas del colegio que, me dieron mi tiempo de trabajo aunque la ley especifica que cuando se renuncia no se obtiene ese beneficio.
Aprendí mucho de la clase media, de la clase alta, tanto de docentes como de padres de familia y alumnos. Un mundo totalmente desconocido para mí. Yo había crecido entre el polvo y solo una vez en mis 17 años de edad había tenido zapatos nuevos.
Me llamaba la atención el desperdicio, las formas de pensar, la comodidad y la terrible apatía. Un día hablando con mi maestra mientras almorzábamos en la cafetería del colegio le comenté mi grado de asombro con las situaciones que observaba y ella me dijo que por esa razón ella me había hablado de la plaza porque esas crías necesitaban docentes reales y que era nadar contra la corriente pero que había que hacerlo.
Yo tuve 905 crías, a todas les sabía el nombre y a todas les puse apodo, solo las nombraba por el apodo, revolucioné una expresión nunca antes dicha por docentes en el lugar: te amo. A mis crías les decía te amo, en lugar de te quiero. Cuando llegaban los papás a recogerlas ellas se despedían diciéndome te amo, o cuando se despedían de los papás también les decían te amo, los papás recuerdo que cambiaban colores los primeros días hasta que se acostumbraron y ellos también comenzaron a utilizar la expresión en público.
Era respirable la necesidad de abrazos de aquellas crías, tenían todo menos atención y amor y para eso estaba yo ahí para dárselos a manos a llenas. Las hice mis crías del corazón porque no se puede querer más a una cría propia que a una ajena, se quiere o no se quiere y punto.
A las maestras de preprimaria les llamó la atención que yo no perdiera un solo minuto de los períodos, que tuviera la planificación de todo el año en enero, que no me quedara sin realizar ninguna actividad y que los padres de familia me adoraran más que a ninguna maestra. Tanto así que todavía estoy en comunicación con varias mamás y mis crías ya están cursando la universidad.
Los padres de familia me invitaban a sus fiestas familiares, me ofrecían jalón cuando me veían caminar hacia la parada de buses a la hora de salida.
Me negué a que a las crías hiperactivas las reportaran con un psiquiatra y las medicaran, yo exigí que las dejaran ser, así es que los otros dos docentes del nivel me referían las crías pasadas de energía y yo feliz las aceptaba, ellas solo necesitaban atención y amor, variar de actividades.
Pero, ¿cómo podía saber esto una patoja de arrabal se preguntaban las psicólogas y docentes de clase media y alta? A veces la gente no ve lo obvio.
Yo hacía una hoja de trabajo y se la daba a los papás y mamás para que las realizaran por las tardes con sus crías, había ejercicios de coordinación, equilibrio, entre otros. Crías que tenían problemas en la clase de matemáticas mejoraron su nivel realizando los ejercicios que yo les dejaba y es que no se puede ser docente nada más en el horario que especifica el contrato, si de verdad se quiere dar una formación integral una se tiene que involucrar, hablar con los papás, observar con agudeza a las crías que muchas viven experiencias terribles en casa de padres que pelean todos los días, drogadictos, alcohólicos, sobrecargados de trabajo, todo para mantener un nivel de vida que les permita lucir, dejando por un lado lo más importante que es la esencia misma. Un abrazo es la mejor medicina, aprender a escuchar, a observar, leer en la mirada lo que con la voz no se puede expresar.
Yo aprendí a tratar con gente tan distinta a mí, las niñas ricas que llegaban a trabajar en sus carros del año que compraban su ropa en tiendas de Nueva York, que vacacionaban en Europa me buscaban para consejería, me invitaban a sus fiestas, a nadie más del departamento de Educ. Física solo a mí. Yo era la privilegiada que podía pasearse por todos los niveles y secciones.
Mi preocupación era hablarles de otras realidades distintas a las que ellas vivían la mayoría había crecido dentro de una vitrina, estudiando en colegios y universidades privadas, nunca había subido a un autobús, no conocía La Terminal y lo único que sabía de Ciudad Peronia era que yo era de ahí. Son oportunidades que la vida te presenta y es donde tenés que tratar de dar a conocer lo que no se ve, lo que se ignora, lo que se esconde. Hablar de esa otra Guatemala de periferia, rural.
Cuando tuve carro en el último año antes de emigrar, la cercanía fue total ellas ya me consideraban un poquito de su nivel social por el puro hecho de no andar a pie, entonces llovían las invitaciones a fiestas los fines de semana, asistí a pocas y me decepcioné totalmente de sus vidas vacías, de sus apariencias, de sus inestabilidades que eran basadas en el qué dirán, de sus amores ficticios y de la forma en que se vendían para poder tener un novio de apellido extraño y de casa en carretera a El Salvador. Mi nombres raros eran su orgullo, Ilka Ibonette, querían hacerme pasar por caribeña con sus amistades, mi largo cabello en canelones, mi cuerpo de atleta, yo nunca negué ser de Ciudad Peronia.
No comían porque no querían subir de peso, se mataban en el gimnasio para mantener las nalgas duras y las tetas paradas, penando por las fiestas de los fines de semana, desde viernes hasta domingo, no se podían perder ninguna porque no asistir era sinónimo de que otra más pilas les robara al galán que tenían entre ceja y ceja, entonces las vi ofrecerse como mercancía a los tipos de clase alta que veían en ellas el placer de un orgasmo de fin de semana. Ella estaban dispuestas si eso significaba que las voltearan a ver y por lo menos decir que durmieron con fulano de tal. O que lo conocían, en la clase media y alta es tan importante en una conversación cuando aparece el nombre de tal o cual persona decir que se le conoce, porque sino no estás en nada, estás fuera de órbita. Decir que tenés contactos, amistades pudientes. Tener el número de teléfono y más conocer sus casas. No hombre y conocer sus penes es el triunfo. Hablar de bebidas y sus marcas, marcas de lociones y ropa, zapatos y bolsas. Qué vacío tan agrio, tan oscuro, fijarse en lo material y regir sus vidas en base a eso que vale nada. Ahí estaba yo que era real, tal vez demasiado para ellas, se deslumbraban con mi sinceridad y mi forma de decir las cosas.
Las famosas fiestas de llevar cada quien su propia bebida y al salir del lugar y llevarse de regreso la botella y hasta los vasos plásticos, eso sí son más garras , por eso tienen diría mi mamá.
Y ahí andaba yo pues en carretera a El Salvador, en zona 16, en la Antigua, en Xela, aquello fue como un trabajo de campo, salir de lo teórico para experimentar lo que se vive en una clase social diferente a la mía. Desayunos en hoteles de la zona viva. Todo tan fingido y vacío. Mi corazón se lamentaba por la infancia que les había tocado vivir en cunas de oro. Se paralizaban si les cancelaban una fiesta pensaban que el mundo se les venía encima. Si el muchacho al que querían conquistar ya estaba saliendo con otra, se deprimían tanto.
Anoche me acosté pensando en eso, en el vacío de las clases pudientes –que dicen-, no solo las extranjeras –que no son todas- denigran y son racistas, cualquiera que tenga ojitos claros y cabello rubio se cree de sangre azul. Yo siempre he sido la morena del grupo en todos lados, la de arrabal, la que se sienta con las piernas abiertas, la que toma cerveza en lugar de whisky , la que habla de frente y la que dice lo que piensa y siente como le sale del corazón.
Un día recuerdo que una niñera del colegio se iba a casar y le hicieron una despedida de soltera ahí mismo en un salón de clases, estaban las maestras y otras niñeras y monitoras de bus, me ardió la cara y me hirvió la sangre cuando vi que todas, absolutamente todas las maestras le regalaron utensilios de limpieza, la esquina del salón estaba llena de escobas, trapeadores, cepillos para limpiar baños, jabones, cubetas plásticas, era más que claro que las docentes de clase media y alta veían a la niñera como una empleada doméstica. No les dije nada frente de la niñera por no hacerla sentir mal ya era demasiado con lo que estaba viviendo en ese momento, ella no podía decirles nada por su posición y por el temor a un despido, pero yo era docente y estaba al tú por al tú con ellas y al siguiente día a la hora de la refacción sí me deshilé con toda la cólera, con todo el dolor, con todo el derecho a decirles que sus clases sociales era una porquería y ellas como decentes y seres humanos una verdadera lástima.
¿Qué de diferente tenía una niñera de una maestra? Solo la oportunidad de desarrollo. ¿Por qué a otras docentes les regalan otro tipo de obsequios para las despedidas de soltera y a ella humillarla con utensilios de limpieza? ¿Por qué no regalar utensilios de limpieza a sus amistades de clase media y alta? ¿Por qué no organizarle la despedida de soltera en casa de alguien con el típico stripper como acostumbran en sus clases sociales? No, porque era niñera, con utensilios de limpieza era suficiente y en hora de almuerzo para hacer la entrega oficial del equipo.
No sé cuántas veces comiendo en restaurantes caros vi que tomaron una foto al recibo de la cuenta porque el mesero o la mesera había escrito con alguna falta de ortografía el nombre de una bebida o comida. Reían hasta llorar burlándose de la falta de conocimiento en el lenguaje escrito de quien no tuvo la oportunidad de cursar los grados superiores en educación formal que ellas sí tuvieron.
En sus casas por lo general una muchacha indígena de esclava doméstica, mientras ellas preparaban sus fiestas y comían carnes y quesos las muchachas comían frijoles y tortillas, mientras ellas comían pastel las muchachas tenían que lavar los baños y estar lo más lejos posible del lugar en donde era la celebración. Gozaban tomando fotos esas en las que fingen captar un objeto pero lo que hacen es tomar el rostro de las empleadas domésticas en una esquina escondidas, viendo cómo se divierten las patronas con los vinos y pasteles y carnes y regalos caros.
La pregunta era, ¿por qué nos las invitaban a la celebración? ¿Por ser empleada doméstica y estaba para servir?
En los cumpleaños de las crías en los colegios los papás con sus empleadas domésticas uniformadas, ¿por qué uniformarlas? ¿Para que se sepa que son las empleadas domésticas? Los padres se asombraban que yo primero saludara con abrazos a sus empleadas y después a ellos, mi pastel lo compartía con ellas porque a ellas no les daban, les ayudaba a servir y a limpiar, los padres esperaban que por ser docentes me sentara de pierna cruzada como las otras a hablar de trivialidades como por ejemplo, a dónde irían para las vacaciones de fin de año.
A mí me preguntaban en enero a dónde había ido para las vacaciones, yo les contestaba que a ningún lugar y ciertamente hasta el año pasado que tuve vacaciones en mi vida, durante una semana nos fuimos a acampar con mi hermana a un Estado vecino, frente a un lago hermoso en un bosque de pinos y cipreses.
Claro que es difícil nadar contra la corriente es en la clase media y alta donde más apatía existe en donde las crías necesitan más apoyo, ¿pero qué se hace cuando las docentes también vienen de ese mismo patrón de crianza tan vacío? ¿Cuándo todo a su alrededor es ficticio? ¿Cuándo no salen de esa burbuja? ¿Cuándo ven con inferioridad a alguien que no pertenece a su clase social? ¿Cuándo los valores se desconocen? ¿Cuándo carecen de solidaridad? Para cuando sean mayores tratarán a sus empleadas domésticas de la misma forma en que lo hicieron sus padres.
¿Qué clase de formación integral puede dar a una cría una docente que respira a través de su exclusivo circulo social? ¿Qué clase de ser humano será una cría que crezca con papás racistas, clasistas, homofóbicos, de doble moral? Que basan sus pobres vidas solamente en la avaricia, en el valor de una cuenta bancaria, en el apellido raro, en los contactos, en las fiestas exclusivas.
Anoche me acosté pensando en eso, que es un desnivel real, que es una carencia que nos está consumiendo como sociedad y país. Que es una humanidad transgredida y deslingada de la esencia misma de la vida.
¿Cómo arrancar de raíz ese mal letal de la apatía? Podríamos empezar por el principio: no aprovechándonos de las circunstancias de vida de las otras personas, en lugar de meter zancadilla dar la mano, ver de frente y no apuñalar.
Saber que hay un responsabilidad con este humanidad, que hay que dejar este mundo mejor de lo que lo encontramos, que nada de lo que encontramos al nacer nos pertenece más que nuestra espiritualidad, esencia y nuestros derechos universales que no valen ningún dinero.
Compartir lo aprendido y no jactarse del conocimiento para alardear, actuar y no guardarse el valor en la gaveta de una mesita de noche o en el fondo de una botella de alcohol. Lo esencial en la vida no requiere de clases sociales, contactos, amistades pudientes, de ningún brindis, de ninguna apariencia. Lo esencial en la vida solo necesita lo más difícil de encontrar y mantener bajo cualquier circunstancia: honestidad, sinceridad, verdad, dignidad, identidad, solidaridad y amor. Amor propio y amor a la humanidad, a todo ser viviente. Imposible no es, ¿usted está dispuesto a intentarlo? ¿Usted está dispuesta a romper con esos patrones de crianza tan tajantes? Yo lo vengo haciendo desde que era niña porque quiero un mundo distinto para las generaciones que se quedarán, mi huella no tiene que ser la que oprima sino la que libere. ¿Y la suya? No se preocupe si nadie más se une a su causa, que la mayoría de luchas dignas se realizan en soledad. No nos podemos quedar sin intentarlo, no hacerlo es traición y se paga perteneciendo al abrumador grupo de apáticos y vacías. Con el uniforme y el sello de lo ordinario, inservible y desechable.
Ilka Oliva Corado.
Enero 29 de 2014.
Estados Unidos.

4 comentarios

  1. ilka…te mandaste! abrazos…me encanta tu frase “..mi huella no tiene que ser la que oprime sino la que libere…”

  2. Bonitas palabras, pensar desde la identidad clasista, y por compartirlos solo te dejo un te amo

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