No basta.

¿Vos  has escuchado aquella canción de Franco De Vita llamada No basta?
No basta traerlos al mundo
porque es obligatorio
porque son la base del matrimonio
o porque te equivocaste en la cuenta”.
 Pasaron muchos años antes de mi encuentro con aquella canción de Víctor Jara, Las Casitas del Barrio Alto pero ya conocía las famosas casitas y fue cuando emigré que vi la pobreza en la opulencia en su desmedida diferencia.
Fue un impacto fuerte para mi vista, para mi sentir. Crecí con un par de zapatos que mi mamá compró en el baratillo de los sòtanos de la Terminal, con un par de calcetas y una muda de ropa, crecì con hambre de tripa y de aprender, dormí con frío, cansada y adolorida del cuerpo por la exhaustivas horas de trabajo que empezaban desde la madrugada hasta la  media noche, las pocas veces que jugué fue porque me armè en rebeldía y me salté el tapial de la casa para ser niña cosa que me costaba  fieles chicoteadas, pero no me importaba poner el lomo si a cambio podía vivir  mi infancia durante algunos minutos.
Aquí llegué a vivir desde el principio en un  pueblo de obreros y proletarias, aquí vivimos quienes trabajamos en los suburbios de familias acomodadas económicamente, (donde está el famoso dinero viejo de Chicago)  donde están esas mansiones que no dan tus ojos para contar las manzanas que tienen de terreno, ésas que parecen hoteles de tantos cuartos que tienen, las que tienen de tres a cinco estacionamientos con puerta eléctrica y de sensores, las que tienen piscina, jacuzzi y sauna. Televisores  en cada habitación, sala de teatro, cinco refrigeradores llenos de comida, alacenas a reventar.
Los armarios son habitaciones completas con cerchas y cerchas de ropa, bien serían tres casas de periferia llenas de trajes sastre, zapatos, sandalias, y cuanta joya compren.,
Es chocante la imagen para alguien que ha crecido en la pobreza comiendo tortilla con sal y café hervido en el mismo pozol por lo menos durante dos días, la bastedad y el desperdicio de comida y de recursos.  El egoísmo naciente, emergiendo dia con día que prefieren que se pudran las frutas de los árboles frutales –porque no las cortan- a dártelas a vos, porque son de adorno dicen.  De adorno, de adorno es la comida, de adorno, ¿cuántas cosas hay de adorno en este país?
“No basta con llevarlos
a la escuela a que aprendan
porque la vida cada vez es más dura
ser lo que tu padre no pudo ser.”
Entre las cosas materiales también de adorno son los hijos e hijas. Son un adorno fino, una especie de reliquia, no logran verlos en su calidad de seres humanos, pensantes, de los que sienten, los ven tal vez como peluches que tienen baterías de esos que caminan y hacen muecas y mimos y que te dan ternura y ganas de abrazar por un momento. Por un  instante nada màs.
Son incapaces de dejar de ir al gimnasio para cuidarlos, para compartir con ellos, con incapaces de dejar de ir con las amigas a la tarde de la hora feliz, no dejan de ir a los centros comerciales para acompañarlos a las clases de piano, de karate, a los entrenos de béisbol.
A las clases de ballet y de actuación.
Los papas son incapaces de dejar de ir a jugar golf, de compartir los tragos de Coñac y vino por culpa de un hijo que necesita un abrazo, salir a jugar al parque, ayuda en un deber de la escuela.
“No basta que de afecto
tú le has dado bien poco
todo por culpa del maldito trabajo
y del tiempo.”
Para eso tienen la opulencia de contratar una o dos niñeras para que los reemplace, y entonces ahí estás vos haciendo o tratando de cubrir el papel de la mama y del papa. Dos en uno y por la miseria de un sueldo de porquería que viene siendo una especie de limosna que tenès que recibir  y que no podes exigir por tu condición de indocumentada.
Y la recompensa es que por ese miserable salario de porqueria te disfrutas los momentos mas importantes de las crias en la ausencia de los Tatas: sos vos quien le enseña a cepillarse los dientes, a dejar el pañal y usar el baño, a sostenerla de la mano en sus primeros pasos, sos quien le conoce los gustos: de colores, de comida. Sos vos quien sabe la hora exacta de la siesta, cuando está cansado, cuando le va a dar fiebre, cuando le duele un diente que está a punto de mudar. Sos la que está ahí para cuando se cae y confiadamente busca tu mano para levantarse, sos la que recibe los abrazos, las muestras de cariño. Sos la confidente, la amiga fiel. La que escucha los secretos, la que hace el facto con saliva en la mano de nunca contarlos.
“No basta porque cuando quiso
hablar de un problema
tú le dijiste niño: será mañana
es muy tarde, estoy cansado.”
Sos quien va a dejarlo a la escuela y a recogerlo, la que firma de encargada y responsable, a única que las maestras conocen como mama postiza porque la verdadera, quien lo parió no asoma ni sus luces mucho menos el papá que estará jugando golf  en algún campo de islas caribeñas.
Entonces te das cuenta que creciste entre la pobreza económica pero no en la del afecto, cosa que sucede al revés aquí las crías crecen con opulencia económica y una miseria afectiva, carentes totalmente de sensibilidad, de conciencia, de amor propio y al prójimo, porque amor propio no tienen, lo que tienen es un ego, el egoísmo del Yo.
No voy a generalizar nunca lo hago porque sería escribir subjetivamente, no todas las familias son asi pero la mayoria si.
Nunca he visto a una cria ir a un parque y repirar el aroma de una flor,acariciar sus petalos, tocar la corteza de un árbol. En cambio están en el parque con sus carros de bateria  que compraron los papas por la modica cantidad de ocho mil dolares, andan las crias con sus telefonos celulares y apenas tienen tres años de edad, con sus iPad, en sus casas embrutecidas con los juegos de Nintendo pasan horas adormecidas entre la pantalla y el control remote.
Y cuando se salen un poquito de la media, cuando muestran su energía y las ganas de vivir como crías  los papas se asustan y las llevan inmediatamente con el psiquiatra para que les recete sedantes que los pasma y los mantiene como sonámbulos las 24 horas del día.
Sos vos, la niñera la que recibe los abrazos, la que conoce sus miradas, sus gestos, la forma de pararse cuando tiene miedo a algo, sos vos la que le decís que estás ahí con él o con ella y que nada pasara, que lo intente, que se lance, que salte, que lo haga que si se cae se puede volver a levantar, que es capaz de hacer todo lo que se proponga en la vida, que no hay barreras.
Sos vos la que se pregunta todos los días, ¿por qué se atrevieron a parir? ¡Qué descaro e irresponsabilidad! ¿Qué piensan que las crías son juguetes? ¿Estorbos? ¿Robots que no sienten?
Y tratan de amainar con los regalos, cada vez que llegan tarde, cada vez que prefieren salir con las amistades en  lugar de llevarlos al parque, ir a las actividades familiares de la escuela, cada vez que incumplen una promesa les llevan regalos, muchos regalos, es una especie de pago, de intercambio, ese adiestramiento, están  lanzando el mensaje equivocado a sus crías y no se percatan o se percatan y  no les importa. Les están enseñando a incumplir promesas que se pueden enmendar con los regalos. El afecto no existe a cambio está lo material.
Entonces las crías exigen día con día regalos mas costosos  y los papás se los dan.
Las visten con ropa de marca que está a la moda, tienen cientos de zapatos, de juguetes, de mudas de ropa, pero carecen de afecto. Los papas no los conocen, tienen  hijos a los que les conocen los gustos alimenticios, ni el de las caricaturas, ni la hora de la siesta. Entonces te llaman por teléfono para preguntar que si no come macarrones con queso, qué más sugerís que pueden comer. Es lo único que saben preparar, macarrones con queso amarillo.
Sos la mama postiza pero las niñeras somos mas que eso, mucho mas  tomando en cuenta que las nanas aquí los paren y adrede con cesárea para no agrandar la oquedad por donde disfruta el marido, tomando en cuenta que las Nanas aquí solo los paren sin saber siquiera que lo llevaban en el vientre en un ser humano no un juguete caro.
Conforme van creciendo les van enseñando que sos la niñera, la trabajadora, su criada, la que no puede abrazar en publico, a la que no puede llamar por su nombre, la que tiene la obligación de recoger su ropa cuando la deja tirada por toda la casa, la que no puede hablar de normas,  ni de obligaciones.
La que debe quedarse sentada atrás, la que carga con la pañalera y recoge el estiércol del perro cuando lo sacan al parque. Sos la que no siente, la que no puede opinar, la que nunca ha sido vista como persona sino como una criada que no habla bien el idioma, que pertenece a una tercera categoría. Entonces se pelean, se agarran de las greñas, se lanzan los zapatos y vos corres a llevarte la cría a otra habitación, la sacas al parque, al patio de atrás, o haces cualquier cosa para que no sea testigo de los enfrentamientos grotescos de quienes las parieron sin desearlos, sin quererlo, por compromiso  o por moda.
No sorprende para nada que las crias crezcan y se conviertan en  un retrato fiel de los padres, egoístas, altaneros, con un amor profundo hacia lo material dejando abandonado lo esencial de la vida.  A los 16 les compran los carros de ultimo modelo para que se vayan matar en accidentes. Les llenan las billeteras y los monederos de billetes y de tarjetas de crédito para que se compren la cantidad de droga que gusten y sé la metan hasta por los oídos, para que compren pastillas anticonceptivas y preservativos y no salgan con la vergüenza de un embarazo, pero son incapaces de entender lo que gritan sus miradas.
Van a la Universidad a estudiar la carrera que mas les prometa hacer montañas de dinero, se vuelven esclavos de la tarjeta de credito, de los carros de ultimo modelo, de las casas con multiples habitaciones donde solo viven dos personas, asisten a los clubes privados a buscar pareja de primera categoría y hacen la vida y paren crias que a nosotras nos toca disfrutar, por lo menos en los primeros de sus vidas porque despues somos un poco menos que la basura en el bote que pasa a recoger el camion todos los martes.
Y no podes cambiar la realidad aunque des lo mejor lo de vos, aunque hagas  hasta lo imposible, sos una contra un sistema, un medio ambiente, una sociedad, un sistema educativo. Asisten a escuelas donde dos maestras atienden a cuatro niños. Salones con cuatro niños y todos los recursos humanos y materiales por haber, jamás he visto que los abracen. Tal vez no saben de la importancia de un abrazo, no saben que un abrazo es capas de calmar la ansiedad más tempestuosa, el miedo más apabullaste, la soledad más desmedida, si lo supieran abrazarían a  las crías a sus crías  a cada instante, les extendieras los brazos para que sientan sus dedos como apoyo, como compañeros, cómplices, si supieran la importancia de un plato de comida no tiraban a la basura las cantidades que desperdician, si supieran la importancia de una sábana no las tiraran a la basura en cada cambio de estación porque ya no va con la decoración…
Si supieran, si tan solo supieran que están criando seres humanos insensibles, egoístas, que  no conocen la maravilla del amor hacia el  prójimo, del amor propio, de la autoestima, de la belleza del compartir, si tan solo supieran no existiríamos las niñeras, las mamas postizas mal asalariadas, explotadas, agredidas…
Sin tan solo este mundo no estuviera de cabeza… Si tan solo en las casitas del barrio alto se tuviera la delicadeza de ponerse en los zapatos del otro, de bajarse de la  nube de glamour y de apariencias, si tan solo supieran que son inmensamente pobres porque carecen de los más importante: el amor.
No sorprende para nada que este país se ande inventando guerras porque a costillas de otros quieren mantener la opulencia de la clase dominante.
Entonces vos que creciste en la miseria económica te das cuenta que sos inmensamente rica, inmensamente rica porque tenés algo que nadie  te puede robar, que nadie puede comprar. Gracias al hambre, a las horas de trabajo, a la miseria, al frío, gracias a la periferia… Honrada la vida de quien crece en la alcantarilla.
Sensibilidad es lo que hace falta.
Posdata: algo pasa con mi ordenadora que no me permite corregir ortografía, se comió algunos acentos escribe las palabras al revés, andará ovulando -el pretexto-  disculpas mis amores.
lka Oliva Corado.
Sep. 24 de 2013.
En mi tabuco.
 
 

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