De boda de ensueño a una boda real.
Una suave llovizna de primavera baña aquel sábado de Gloria. El celular está timbrando. ¡No puede ser!, lo que menos quiere escuchar la Tiel es ruido… ─ ¿Aló? Contesta. ─ Murusha… ¿Cómo vas? ¿Ya lista? ─ ¿Lista de qué o para qué vos? Si me vieras, ya no soy murusha, me han alisado la enredadera a pura secadora, plancha y aceite de coco. Hoy si me siento como las de Livingston. ¡Brincos diera! Já, me zumba la cabeza, que tormento ese de ser Lady. ─ Tan dramática que eres. Yo ya estoy maquillada, me vieras la uñas, tengo el peinado…


