"La ventana de la Habitación del Sótano"

“La alarma del reloj despertador la hizo levantarse de un salto, mientras; se desperezaba y sacudía de sus hombros el cansancio habitual provocado por incontables noches de desvelo, Josefina Pioch Caal (su nombre en Guatemala) se acercó a la ventana decorativa (con la intención de que fuera real) de la habitación en donde dormía en el sótano de la mansión de una familia de tercera generación de emigrantes búlgaros. Eran las cinco y veinte de la mañana. Un nuevo día en gringolandia amanecía. Chefi como la llamaban sus patrones, era una emigrante originaria de Cubulco, Baja Verapaz, lugar que ni…

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Dos veranos: el anglosajón y el indocumentado. ¿De cuál querés?

“El viento sigue soplando con su autoritaria fuerza en ésta ciudad. (Raro sería que no fuera irreverente). Es un día típico de verano, treinta y cuatro grados centígrados, la humedad te hace sudar, te desespera por instantes, pero es tan mínimo el tiempo de calor que la gente trata de aprovechar al máximo los pocos días de éste clima, mirás desfilar entre el tráfico de las calles infinidad de carros descapotables, los deportivos con sus conductores coquetos, de cabello cano, los aventureros vestidos de color negro, (la mayoría) en sus lujosas motos Harley-Davidson. Los pantalones capri (o capris), las pantalonetas…

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