Luz de Faro, poemario

Este poemario debió ser mi primer libro, pues inicié escribiendo poesía, sin embargo es el tercero. Se tomó su tiempo el ingrato, cría de mis entrañas tenía que ser: a su tiempo y a su gusto, nada pude hacer más que esperar a que se dignara a dejarse publicar cuando despabilara del letargo, por fin es una realidad, Luz de Faro es mi primer poemario. Este poemario es lo más íntimo de mi ser, la poesía es mi expresión más transparente porque no la pienso, la siento. Me hierve en la sangre, aflora en mis poros a cada instante, es…

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La melancolía de la época del frío

Sosiega avanza la época del frío, trae consigo días de cielos plomizos y espesa bruma que arrulla las horas. Nostalgias de otros tiempos, gélidas ausencias, evocaciones añejas embriagadas con los altibajos del perenne vaivén. El corazón mohíno del migrante se cobija en la coraza, el desconsuelo de estar lejos abre de nuevo la herida. Qué lastres ingratos evoca en las almas desiertas el frío glacial de la diáspora. En la época del frío, ensimismadas las miradas perdidas de los migrantes se vuelven hojarasca, vaho, profundos acantilados, copos de nieve que embellecen el confín. Soledades en manifiesto, angustia arañando el anhelo…

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El amor que emana

Vagaba por no sé qué calle de mi quinto sueño cuando sentí un empujón por la espalda que me hizo caer de nariz sobre el adoquín, fue mi teléfono celular sonando el que   me despertó de golpe. Veo la hora, son las once treinta de la noche. ¿Qué suena? Me pregunto adormilada revisando el celular para ver si es llamada o mensaje de texto. Es el WhatsApp, enciendo la luz y lo reviso, es un mensaje de una amiga de mi infancia que me escribe desde Ciudad Peronia: ¡Negra, negra, la fulana se va a casar con un hombre! Yo…

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Prepararse para emigrar.

Yo no tuve tiempo, nunca imaginé que emigraría. Nunca tuve sueños de venir a vivir a este país. Fue decisión de un instante en el que se me colmó el vaso, en el que me harté, en el que no podía más con la frustración, en el que de pronto me encontré en un camino sin salida, con todas las puertas cerradas y con una decisión que tomar: o me lanzaba al vacío desde filo del acantilado o me quedaba ahí pudriéndome en mi desencanto. Decidí saltar. En muchas cosas Guatemala representa en mi vida la discriminación, el abuso, el…

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Entre la fresera y la nostalgia

La semana pasado fuimos a cortar manzanas con mi hermana-mamá. Hay un lugar a las afueras de Illinois que colinda con el Estado de Wisconsin, es una gran fincona. Hay cabras, patos, gallinas, conejos, marranos y los sembradíos de ayotes. Los árboles de manzanas, duraznos, ciruelas. Ahí mismo un restaurante al estilo country donde se pueden comprar tartas de las frutas de la estación, la típica sidra de manzana y otras bebidas de la región. Esa finca es apenas una pincelada en acuarela del mágico lienzo abstracto de mi lejana infancia que alberga mi caos existencial. Llegamos, pagamos la entrada…

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…Y así me enamoré de la Violeta Parra.

A la Violeta me la presentó otro de mis grandes amores, la Mercedes Sosa, a La Negra la conocí por casualidad. Quisiera decir con cierta presunción y por romanticismo que a la gran Mercedes la conocí en mis tiempos de universitaria, o que fueron los Guaraguao los que en alguna declaratoria de Huelga de Dolores en la Universidad de mis amores me presentaron a la Violeta Parra con “Me gustan los estudiantes.” Pero fue en soledad y en el extranjero de recién emigrada “navengando” en Internet con una ordenadora de escritorio que me salió tres veces más cara del precio…

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Antología poética de un venezolano compañero.

Fue para mediados del invierno pasado cuando me contactó en las redes sociales para felicitarme por una crónica que yo había escrito, acerca de la forma en la que los estadounidenses y migrantes en este país ven a Venezuela seguidos por la mediatización capitalista. Me dijo que había leído el artículo en Aporrea y posteriormente había dado con mi blog y mis perfiles en las redes sociales. Y me agradecía el amor que yo tenía a su patria. Le extrañaba mi edad, que tan jovencita y más que viviendo en Estados Unidos yo tuviera esos pensamientos de Suramérica. No lo…

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Como un esbozo.

No había cumplido los nueve años de edad cuando empecé a tomar. Los culitos de los litros de cerveza que bebían mis papás. Yo era la que iba a pedirlos fiados a la tienda y en el camino me empinaba el litro porque me daba curiosidad el sabor, qué era tan agradable para que mis papás lo bebieran tanto hasta emborracharse, no pasó mucho tiempo para que supiera y le agarré el gusto y mis venas se llenaron de licor mientras hervía mi sangre caliente en la furia de la frustración, la miseria, la marginación y el maltrato. De los…

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