El vacío

Espero con premura la noche para tenderme sobre mi cama y entrar en la etapa de la somnolencia y el limbo de la inconsciencia nocturna. No dura 6 horas como quisiera, a veces solo cuatro en algunas solo tres. Duermo sosegada tan solo breves instantes el resto de tiempo son sobresaltos y pesadillas. Derrotada recurro a las pastillas para dormir. Cuando abro los ojos y despierto es la hora más infeliz del día, porque me percato que sigo aquí en este intento de sobrevivencia que me consume constantemente. Dándole tiempo al tiempo, buscándole una explicación a mi vida, ofreciéndole una…

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El desamparo

Abrí la puerta de par en par, encendí el radio a todo volumen y comencé a hacer limpieza en la casa, estaba sola. Cuando estaba trapeando llegó el hombre del cable, conocido por toda la colonia y a quien medio mundo le tenía confianza, lo dejaban entrar a sus casas a revisar la conexión y las antenas, y también era quien pasaba cada mes cobrando la mensualidad. Se había vuelto amigo del arrabal porque si la gente no tenía dinero para pagar les cobraba hasta pasados los meses y sin mora. Lo dejé revisando el televisor y me fui a…

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La primera pelea callejera

Mi primera pelea callejera la tuve por ahí de pasados los ocho años de edad. Raras veces utilicé la puerta de la casa para salir, lo que me encantaba era saltarme el tapial de adobe del patio como lo hacían las cabritas. Y también lo hacía porque desde mi infancia hasta mi adolescencia mis salidas fueron clandestinas, sin permiso de mi mamá que cuando se enteraba me iba a traer de las greñas y a chicotazos a donde estuviera, aquello era un espectáculo de pago por ver.

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Escribir desde el propio caos

No sé en cuántas ocasiones me han preguntado qué escritores y poetas me han influenciado, mi respuesta siempre es la misma: ninguno. Si mencionara   por lo menos a uno estaría mintiendo porque he leído muy poco y por lo regular no termino los libros, pierdo la atención inmediatamente y me cuesta recuperarla, y tiene que ser un texto que realmente logre cautivarme para que yo lo termine de leer hasta el punto y final. Muy pocos textos han logrado calmar mi ansiedad, sosegar mi caos y mi delirio constante. Nunca he leído un solo clásico, me empalagan inmediatamente. No leo…

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Return

I come to return these films, le dije en mi parco inglés a la mujer que estaba atrás del mostrador. Para los últimos días de diciembre había ido a la biblioteca a prestar unas películas y unos libros pero perdí el recibo donde indicaba la fecha para devolverlos, no sabía si me había pasado  y cuántos días y mucho menos tenía noción de la multa por la demora,  porque nunca me había sucedido de entregarlos tarde.

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Pretty girl

Por lo regular siempre nos encontramos en el sauna y desde que la veo entrar me envuelve una quietud indescriptible, toda ella me encanta, es una Venus tallada a mano. Su sola presencia me roba el aliento, físicamente su belleza es deslumbrante. Sonríe cuando me ve y me saluda, Hi sweetheart!, le contesto con la misma emoción Hi pretty girl! Pretty? -Me pregunta en tono de negación- no soy bonita, tú eres bonita y joven, yo ya estoy vieja. La veo caminar despacio y buscar un lugar dónde sentarse. No eres vieja eres una chica hermosísima. Tú siempre levantándome el…

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El veinticinco y los helados

Son las tres de la madrugada del veinticinco de diciembre, suena la alarma del reloj despertador, mi hermana-mamá y yo en un intento por detener el tiempo   nos abrazamos a las sábanas tibias y a los cuerpos de los cumes que duermen también con nosotras en la vieja cama de metal que tiene una pata coja, no nos queremos levantar, no un veinticinco de diciembre. Mi Nanoj nos deja descansar diez minutos más, a las tres y diez en punto nos va a sacudir las sábanas para que nos levantemos, la jornada laboral comienza. Es la década del noventa en…

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Andrógina

El otro día íbamos con una amiga de patas de chucho a la ciudad, ella conducía el automóvil y yo iba distraída con el paisaje, de pronto me sacó de mi burbuja al preguntarme, ¿Ilka, vos te pintás? ¿Que si me pinto, cómo así? Sí, que si te maquillás, que si usas pintalabios y sombras y todo eso. De vez en cuando, la verdad no me gusta tanto. ¿Pero sí tenés pinturas? Sí. Un día te voy a maquillar, ya vas a ver qué chula te vas a ver, y de paso te depilamos esas cejas. ¡Mis cejas nadie las toca!…

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