La herida de la ausencia
Se levanta, prepara el café y abre la pequeña ventana de su habitación, de golpe entra el aire frío del otoño que le tulle los huesos, jamás pensó que octubre pudiera ser tan frío, si su natal Cabañas, Zacapa, Guatemala es un horno todo el año. A Lindomar le brota de los poros constantemente la añoranza por su tierra y su familia apenas está cumpliendo un año de haber llegado a Estados Unidos, la herida está fresca. Los ha llorado todos los días con sus noches, nunca imaginó que alguien pudiera llorar tanto por extrañar y que la melancolía se sintiera…


