Travesía desierto Sonora-Arizona. Cinco.

Cuando saltamos el tercer cerco el coyote a cargo de nuestro grupo comenzó a correr y siguiendo las instrucciones suyas también lo hicimos nosotros, teníamos que alejarnos de la línea divisoria lo más pronto posible porque estaba por iniciar la cacería de la Patrulla Fronteriza. Cuando estábamos en territorio mexicano nos explicó que en una especie de juego como el del gato y el ratón la Patrulla Fronteriza da un lapso de tiempo a los indocumentados para que crucen y corran para luego cazarlos con sus armas de francotiradores, con sus pistolas de goma, con sus pistolas de choques eléctricos…

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Travesía desierto Sonora-Arizona. Cuatro.

No sé cuántos kilómetros de distancia hay entre Agua Prieta y la frontera con Arizona, nosotros no caminamos en línea recta, la ruta fue serpentina, en instantes parecía que el camino era para regresar a Agua Prieta en lugar de dirigirnos a Arizona, sé la cantidad de kilómetros que caminamos porque el coyote llevaba un aparato estilo reloj que también era brújula y llevaba un registro de la distancia caminada. A las doce en punto de la noche dieron la señal para cruzar la línea divisoria y fue cuando un viaje tranquilo se tornó en una pesadilla; los cientos de…

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Travesía desierto Sonora-Arizona. Dos.

Subimos a un taxi que durante seis horas nos condujo por autopistas del desierto de Sonora, los taxis que transitan por allá son camionetas Suburban y Hummer en su mayoría, son necesarios los de doble tracción por el tipo de terreno. Siete veces nos el conductor se tuvo que detener en puestos de registro de la policía estatal y las siete veces actué como una total mexicana todo lo que había estudiado respecto al país fue lo que me preguntaron, vi cómo detuvieron a docenas que se confundieron en una pregunta y se delataron de ser centroamericanos y suramericanos, en…

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Travesía desierto Sonora-Arizona. Uno.

Llegando al aeropuerto del Distrito Federal, México pasé al área de migración el plan había sido estudiado con detenimiento y las respuestas que daría también, iba a visitar a una tía que vivía en la ciudad de México. El único dinero que llevaba era un cheque de viajero de doscientos dólares, lo que les despertó curiosidad a los agentes de migración por ser tan poca la cantidad, mi maletín llevaba cinco mudadas de ropa que era todo mi equipaje. No creyeron mi historia y preguntaron si alguien me estaba esperando a la salida del aeropuerto, les dije que sí que…

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El último asoleado.

Está timbrando mi teléfono celular y veo el número es el de la casa de mi tía Aidé, contesto: ¿aló? ¿Aló Chiligua? Sí, tía soy yo, ¿cómo está? Bien, ¿ y vos? Aquí te llamo para decirte ya es difunto el último asoleado que te tenía apartado para casarte. Mi tía Aidé a la que todos los sobrinos llamamos tía “Fita” es hermana de mi mamá, es la más divertida y amorosa de las tías, el destino quiso que la tía Marina hiciera su vida en el exilio vive en Tijuana, México hace más de 20 años. La tía Reyna…

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“Hija del demonio”.

La madrugada del once de noviembre de 2003 cuando llegué a Illinois después de viajar tres días con sus noches desde Arizona en una destartalada camioneta caravan junto a otros 19 inmigrantes indocumentados, llegamos a una gasolinera donde se hizo la entrega, me reencontré nuevamente con mi hermana-mamá y mi tío Jorge y su esposa. Mi tío Jorge es hermano de mi padre, le lleva cuatro años de edad y ha sido el padre y la madre de sus hermanos mayores y menores, es el más cuerdo de la manada que creció durmiendo en las calles debajo de una carreta…

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Las cabritas de mi infancia.

Estaba por finalizar el verano del año 2013 y le pregunté a mi hermana si quería ir a conocer el lago Geneva en Wisconsin, habíamos escuchado de ese lugar y no está muy lejos de donde vivimos, teníamos que salir porque la ciudad nos estaba consumiendo, necesitábamos respirar otro aire, fresco, boscoso, campirano. Salir de la rutina de limpiar casas y cuidar niños aunque fuera un día. El eterno inconveniente de no tener licencia oficial para conducir es atadura para millones de personas indocumentadas, se conduce por necesidad porque hay que trabajar pero muy pocas se atreven a cruzar las…

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En una cararavan.

“Te vamos a entregar pero si algo sale mal te matamos”, me dijo el coyote apuntándome con una pistola en la sien. Estábamos en la casa-bodega en Arizona a donde llegamos después de haber cruzado los desiertos de Sonora y Arizona, su organización había pedido a mi hermana dos mil dólares más del pago acordado y le dieron un día para conseguirlo de lo contrario le dijeron que me iban a violar y a matar y que jamás encontraría mi cuerpo porque se lo comerían las aves de rapiña en algún lugar del desierto a donde lo iban a ir…

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El palenque.

Tomando en cuenta el vicio de mi papá por las peleas de gallos y que desaparecía con el sueldo de fin de mes y se iba con sus amigos los ricos a los palenques habidos y por haber en Guatemala, mi mamá tuvo la idea de aprovechar el patio de la casa y hacer ahí un palenque y vender comida, con esto mi papá no se gastaría el sueldo en las apuestas y también tendríamos ganancias. Mi padre siempre fue el pobretón del grupo por decirlo de alguna manera el mandadero pero, a él le ilusionaba tener amigos adinerados y…

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Inicio de un sueño.

Una mañana cualquiera de inicios de la década del noventa mi mamá nos llamó a mi hermana mayor y a mí, estábamos haciendo oficio en la casa y lo dejamos por un momento para ir con ella que estaba en el patio, nos dijo que nos sentáramos sobre una de las tablas, con esas tablas habían fundido las columnas de la casa y las colocábamos sobre bloques y eran nuestras sillas porque no teníamos amueblado de sala ni de comedor. Ya éramos cuatro crías, los cumes uno de un año y la otra de semanas. Nos los poníamos en la…

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Que ahí andaba el Eufrasio chenco.

Ahí anda la robala de gran  onza choteando al  cuerudo ese  pashtudo,  el tacuacín  buculudo que en atrapar moscas se le va la vida,  se lo quiere llevar pa`l fogón como si no fuera ya suficiente calentura  andar de cusca con el hijo de la panda del molino, el molino  de la vueltona que está ahí por donde vive la mujer del  ananado que hace las herraduras pa las bestias, ése es otro viejo cucurucho que anda queriendo pescocear patojas, como si todavía le sirviera el pellejo que le anda colgando entre las piernas como que es moco de chompipe.…

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