El balón de oro.
En son de broma porque duele tanto para hablarlo en serio – en esta única ocasión-. En plena goma de tres días nos encontrábamos despuès de la bulla de fin de año cuando el campante gobierno ni lerdo ni perezoso nos quemò en las narices los últimos cachinflines de diciembre ni cuillo hicimos ni estrellitas quemamos porque ni cuenta nos dimos de la gran zurumba que tríamos, junto con las últimas horas del año también arreciaba el aguacero de alcantarilla que se nos venía encima con los primeros porrazos de enero: por la ley del plátano y la revolución del…


