Diosa del tiempo.

Como la inmensidad Incuestionable Intransitable Sosiega Exenta y diáfana Que emana Inclaudicable Su inherencia de diosa Que ningún desarraigo Por atemporal ha podido deslucir Es usted la lindeza del tiempo La lírica de mis tormentos Mi quietud y mis infiernos Venus, mis delirios adeptos Dóciles se rinden a sus pies Pasividad de solera Flor de carretera Mi poesía es usted. Ilka Oliva Corado. Septiembre 29 de 2014 Estados Unidos.

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No es una pollería cualquiera.

Aquella tarde mientras pastoreaba las frías horas del invierno sentada en el balcón y pensando en que pronto podría sembrar mi parcela de tomates cuando llegaran los aires primaverales, un mensaje en mi teléfono celular interrumpió mi ensoñación, recibí una fotografía vía WhatsApp. Era un mensaje de una alera que llegó a mí a través de mis letras, mordió el anzuelo con mi texto La Terminal brilla con luz propia, hasta este instante éramos dos totales desconocidas, recuerdo que en esa ocasión me escribió comentando el relato y de ahí pal real de lectora se convirtió en alera… (¿No es…

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¿Guatemaltecos destacados?

Con el romanticismo que burbujea en el mes patrio con el que de pronto hasta los que sueñan con haber nacido en otro país y reniegan de Guatemala se sienten emocionados y gritan celebrantes, ¡yo soy puro guatemalteco! –Pero no les gusta bailar el son- y se sienten honrados de contar con la marimba y explotar el folklore, y hacen correr como desquiciada a la juventud que carga una antorcha encendida proclamando la independencia de la siempre oprimida Guatemala. La juventud a la que no le han inculcado el hábito de la lectura, a la que no motivan a cuestionar,…

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Somos los que han cruzado las fronteras.

Somos los que han cruzado las fronteras Con sus no sé cuántos avernos Somos los que murieron de sequía Los que se desangraron Los que se ahogaron Los que no pudieron llegar Somos los silencios inconclusos Los reclusos de la arbitrariedad Los agónicos indocumentados Los que siembran en los campos extranjeros Los limpia mierda Los que se amurallan en la oscuridad Somos los emigrantes Somos los clandestinos Los forasteros agonizantes Somos las plazas vacantes Los del siempre Yes sir. Los del yes ma’am Los que nunca dicen no Los que no tienen horarios Los del siempre sorry Pidiendo perdón por…

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La tarde en que Alfredo no llegó.

A los días de nosotros recién llegados a Ciudad Peronia también llegó otra familia de occidente, hicieron su covacha en el último terreno de la calle Danubio a un costado de la arada que hoy en día es la colonia Jerusalén. Muy poco español hablaban y eran discriminados por su condición de herederos de los pueblos milenarios, tenían dos hijos una niña y un niño, a los años tuvieron al tercero. Los mayores eran de una edad conmigo. Ellas se vestían con sus cortes y sus huipiles, ellos con sus pantalones de tela y sus camisas blancas. Para llegar de…

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La norteada.

Para cuando había cumplido un año de haber llegado a Estados Unidos me invitaron a un baile, cuando me lo dijeron me quedé suspirando porque en mis tiempos eran toques, “vamos al toque de la calle tal” aquí es ir al baile. Las añejas suspiran porque en sus tiempos era ir al repaso y mi mamá que siempre habla de los tiempos de la zarabanda. Yo que no andaba con ánimos para salir dije que no pero una mexicana me alegró cuando me contó que había en vivo música de quebradita y también norteña, pensé en las barridas de pino…

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No reniego.

De la premura de mi caos De la estruendosa elección No reniego de mi naturaleza Rara y cuestionante De la curiosidad apabullante No reniego de este vacío ansioso que soy De la tranquilidad desprotegida De la oscuridad recurrente Del macilento ayer No reniego de mi confusión De mi desasosiego Del miedo y del dolor   No, no reniego De la herida Del estigma De la duda Del adiós De mi locura De la soledad imperturbable De la evocación De la caída Del equívoco   No reniego De mi tosquedad De mi sonrisa triste De mi contrariedad De los pensamientos insensatos…

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Hágase mujercita.

Hace unos días que estaba con una gripe de aquellas dramáticas al estilo de radionovela tipo Porfirio Cadena, el ojo de vidrio. Recuerdo que cuando estaba cipota escuchábamos esta radionovela cuando recién nos pasamos a vivir a Ciudad Peronia en aquellos vientos de noviembre que arrasaban con todo. En el radio Philips de baterías que guindábamos en la pared ya no recuerdo en qué estación la daban pero grabada tengo aquella cancioncita de “la cadena azul de Guatemala, la cadena azul de Guatemala…” Que siempre que me viene el recuerdo de esa radionovela aparece la canción. No hombre aquellos truenos…

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José David, una historia de Calles y Sueños.

Entrevista al inmigrante hondureño que fundó en Chicago La Casa Arte y Cultura Calles y Sueños.   Estaban los días más calurosos del verano estadounidense cuando José David llegó de visita a la ciudad de Chicago pues reside actualmente en México, esa tarde precisamente había un evento en La Casa Arte y Cultura Calles y Sueños ubicada en la ciudad de Pilsen al sur de Chicago, es un barrio mexicano en la actualidad. Recuerdo que entré y saludé a las personas que conocía y me quedé parada en la puerta observado porque aún no comenzaba la actividad, en eso vi…

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Dulce amor mío.

Tu me dijiste, ve Anda y no mires hacia atrás No le arrojes sombras innecesarias No te victimices No te adornes No tengas miedo, ve   Y yo te digo Soy un caos sin memoria Soy un recuerdo inconexo un reparo que se desvive una sonrisa en declive la melaza seca del mimo todas sus muecas soy un estadillo el silencio de un grillo agonizante son un paréntesis un punto y aparte     Atrévete, Extiende las alas Y enfréntate al horizonte No lo seduzcas Vence tu ego Relájate Confía Atrévete, ve     Y yo qué te digo Dulce…

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Es ella y nadie más.

Es ella La que me baila en los sentidos Me habla en el silencio Me habita en el bullicio Me llama cuando escapando estoy Me descubre, pensándola Sintiéndola Me desnuda, amándola   Es ella Delicada incandescencia La que me advierte La que me encausa La de los arrebatos La del buen trato Que me dice fuego La que despierta el cauce La que tranquiliza el vendaval La que me lleva hacia ella Con su sortilegio De bruja de solera La de las pócimas seductoras Es ella a todas horas La que me hace fantasear   La que despierta las odas…

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