Mi segunda borrachera y mi Sacramento de la Confirmación.

Corrían los días de aquel noviembre de 1,995, como los típicos del onceavo y penúltimo mes del año, levantadas hacía las láminas el vendaval, tragabas polvo por todos los orificios del cuerpo, casi que hasta por el agujero nutricio, silbaban, chiflaban y aplaudían las “posaderas” osea las de “posar” por causa del frío que haciéndonos burla nos abrazaba. Por allá…

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La avenida Bolívar se está petateando…

La avenida Bolívar se está petateando… Algo así era el nombre del artículo que leí hoy en Revista Domingo. Al observar esas fotografías de tan vulnerable fachada, montañas de recuerdos se dejaron caer de golpe sin pretender amortiguar con el suspiro la nostalgia de años pasados. La avenida Bolívar, llena de remiendos, sin necesidad de cerrar los ojos veo en…

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De los aguaceros de mayo y el sopor de la melancolía.

La tarde del “sábado chiquito” como llamaban al día viernes en Guatemala, Martina salió de su trabajo, a miles de kilómetros de distancia del país tercermundista (como lo llamaban los extranjeros pero para ella era esa joya invaluable que añoraba volver a ver). Había partido 16 años atrás en un día soleado de octubre, como todo aquel que emigra: pensando…

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Entre la FM Joya y el Voceador de Periódicos.

Lo que va recorrido del mes de abril ha sido para mí de puros reencuentros, despeñaderos y encontronazos con las nostalgias y las bandidas añejas melancolías. Todo empezó cuando un amigo que radica en otro de los estados vecinos del área norte del país, llamara por teléfono para departir es decir; casaquear y ponernos al día de las peladeras semanales…

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El tayuyo del migrante; la otra cara de la choca.

El tayuyo del migrante; la otra cara de la choca. Urbe, moda e industria; poder ego y crisis económica bañan los horas de éste claustrofóbico país en el que perecen los sueños y realidades propias del emigrante.El último bostezo del somnoliento invierno se lo ha llevado a rastras el ya tísico Domingo de Resurrección. (Ya era hora). Saludos nos dejó…

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"La ventana de la Habitación del Sótano"

“La alarma del reloj despertador la hizo levantarse de un salto, mientras; se desperezaba y sacudía de sus hombros el cansancio habitual provocado por incontables noches de desvelo, Josefina Pioch Caal (su nombre en Guatemala) se acercó a la ventana decorativa (con la intención de que fuera real) de la habitación en donde dormía en el sótano de la mansión…

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Dos veranos: el anglosajón y el indocumentado. ¿De cuál querés?

“El viento sigue soplando con su autoritaria fuerza en ésta ciudad. (Raro sería que no fuera irreverente). Es un día típico de verano, treinta y cuatro grados centígrados, la humedad te hace sudar, te desespera por instantes, pero es tan mínimo el tiempo de calor que la gente trata de aprovechar al máximo los pocos días de éste clima, mirás…

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