¡Buen provecho! 

Estoy degustándome un delicioso plato de chilipucas cocidas a fuego lento. Las chilipucas es un frijol grande, que crece en mi pueblo natal. Cuenta la historia familiar que cuando nací, mi abuela nía Juana, la comadrona del pueblo y Mamita (mi bisabuela materna, mamá de nía Juana) me agarraron y entre las tres me recibieron, entonces Mamita exclamó cuando me tuvo entre sus manos, ¡esta Chilipuca nació con suerte!  Porque era grande (la cría que más pesó de las de la Lilona) y venía envuelta en una especie de manteca blanca, cómo nacen las bestias.

Bueno, aquí están las famosas chilipucas culpables de mi mote. Después de 14 años las vuelvo a degustar, gracias a mi abuela  nía Juana y la Lilona, mi Nanoj, que se apiadaron de mí.

Por supuesto, tenía que acompañarlas con unos pishtones. 🙂

¡Buen provecho!

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