Guatemala siempre apática e hipócrita

No es que quiera echar sal sobre la herida, echarle más leña al fuego y mucho menos dividir, pero la realidad está ahí frente a nuestras narices y es por demás, no damos por dónde reaccionar y hacer lo que nos corresponde y es nuestra obligación como ciudadanos de un país deteriorado por un estado fallido. Por un colonialismo que nos segrega, por un clasismo que nos etiqueta y por un egoísmo individual que nos mantiene insensibles ante la injusticia y la opresión. Lo que viva, lo que sufra el otro no nos importa.

No es buscarle tres pies al gato, pero a las pruebas nos remitimos. Cada día se comprueba más que las manifestaciones del 2015 contra la corrupción fueron manipuladas, y que esa enorme masa amorfa clasemediera que acudió fue parte de un plan mediático que logró su objetivo: sacar a un maleante de la presidencia y colocar a otro mucho más lacayo aún. En síntesis fue eso.

El año pasado se regaron como pólvora en las redes sociales etiquetas que mostraban apoyo a la CICIG, y las mismas como apoyo a las manifestaciones de los sábados de ir a broncearse y fotografiarse a las plazas del país. El chucho y el coche quería su foto del recuerdo, y efectivamente en eso se ha convertido aquella lucha enclenque que no tuvo raíz que la mantuviera firme y fuerte.

Tratando de verla con objetividad, ahora son una remembranza amarillenta de lo que pudo ser. Del malaya. ¿Logros, cuáles? Propiamente logros, ¿cuáles? Aunque claro está, podemos salir con patadas de ahogados y ofendernos y decir que sí hay logros. ¿Cuáles? Políticamente, ¿cuáles? ¿Humanamente, cualés? ¿Logros de integración, cuáles? ¿Logros en identidad, cuáles? ¿Logros en solidaridad, cuáles?

Quienes participaron y decidieron colocar a un bribón en la presidencia y seguir con el mismo sistema de castas y corrupción fueron tan solo marionetas, aprovechados del momento, de la euforia, querían ser parte del montón, del espectáculo: no de una lucha,   sí de la exhibición. Y las exhibiciones son momentáneas, en cambio las luchas se cuecen a fuego lento y tienen un objetivo, una queja, un cuestionamiento constante. Tienen vena, raciocinio, sentimiento e integridad. Y son incansables e insobornables. Las luchas buscan la liberación de los pueblos y la igualdad social.   ¿Luchas? Luchas las de los pueblos originarios. Lo demás son babosadas.

Estamos hablando de Guatemala, excluyente, racista, homofóbica, patriarcal, cachureca, misógina y sobre todo trancera y haragana. De aquellas manifestaciones el cucho y el coche se sacó de la manga dictar conferencias, para explicar el descubrimiento del agua azucarada. Allende quedó el primer paso como seguimiento a las manifestaciones por corrupción: cancelar las elecciones presidenciales. Ir por una Asamblea Nacional Constituyente. No solo fueron a elecciones, también votaron por la continuidad del neoliberalismo en el país.

Y explicando con manzanas el neoliberalismo y el capitalismo como sistemas dominantes en Guatemala: se podrían dibujar los ríos y el desvío de los mismos por empresas de extracción minera. Provocando con esto un ecocidio. Claro está, como sucede a las afueras de la capital, no es asunto de la clase media ni de la burguesía. No es asunto del que pregona ser clase media, del que sueña ser clase media, del que aparenta ser clase media. Del come mierda que niega su raíz.

Encarcelando por orden judicial a defensores del medio ambiente y defensores de derechos humanos. Torturarlos y asesinados. Desaparecerlos. Asesinar periodistas. Cerrar radios comunitarias. Censurar periodistas. A saber en qué andaban metidos, dicen los apáticos para no involucrarse en un cambio social que requiera arrestos y entrega.

Implementar el sistema de terror en la población para esta no tenga capacidad de reacción y viva atemorizada por la violencia institucionalizada, mientras los que están en la poltrona firman los contratos autorizando deforestaciones, venta de tierra.

No invertir en educación, en el sistema de salud, en cultura, deportes, para que la población no tenga herramientas para un desarrollo integral y que viva siempre al margen, para que no tenga la capacidad de cuestionar y sobre todo la capacidad de reacción y propicie un cambio desde la solidaridad y la acción política.

Militarizar las calles, invertir en “seguridad” jamás en alimentación. Hay tantas formas de explicar el neoliberalismo, sin rebuscar palabras, todos los días lo vemos, los vivimos, todos los días nos oprime como país. Todos los días nos excluye y nos divide. Y todos los días también, va acabando con nuestro hermoso país, tan hermoso que no nos lo merecemos.

Miles en las manifestaciones del 2015 gritaban un alto a la corrupción, se iniciaron procesos por la CICIG y el Ministerio Público, Guatemala tembló con lo nunca antes visto. Hemos sido testigos de la cantidad de jueces que han desfilado desde el lado del favoritismo y la injusticia, ha sido una lucha cuesta arriba. Decir nombres, presentar pruebas, desempolvar carpetas y abrir procesos en los que la vida de los que pelean por la justicia está en juego.

Hemos visto cómo se ido desmoronando poco a poco todo un sistema de corrupción que tiene infestado todos los niveles del gobierno en Guatemala. En su momento, en el Juicio por Genocidio esa misma población que salió a manifestar por corrupción y votó por lo que hoy gobierna en el país, le gritaba improperios a la jueza Jazmín Barrios, y lo mismo sucedió con la ex Fiscal General, Claudia Paz y Paz. Las insultaban por su ideología. Por los arrestos, por la capacidad. Lejos de comprender que lo que ellas hicieron por el país, en materia de justicia y derechos humanos, fue algo sin precedentes.

Hoy en el tema de corrupción en el que tanto pedían justicia las masas en el 2015, hay un juez al que se le ha amenazado de muerte, el juez Gálvez. Él está sacando la cara y poniendo el pecho por todo un país, por la justicia, por el seguimiento de aquellas pesquisas y manifestaciones, en respuesta a la necesidad y queja de aquella masa amorfa.

El sábado llamaron a manifestación para apoyarlo y fueron dos o tres pelones a hacer bulla a la plaza central. Y él estuvo ahí, humilde, agradeciendo. ¿En dónde estuvo la masa aforma? ¿Los miles que fueron a manifestar? ¿En dónde estuvieron apoyándolo, artistas, deportistas? ¿En dónde la clase media? ¿En dónde rectores de universidades? ¿En dónde estudiantes universitarios que cargaban pancartas el año pasado diciendo “somos la generación del cambio? ¿Cuál cambio? ¿“Se metieron con la generación equivocada”? Las palabras se secundan con la acción, sino mejor no decir ni mierda.

Por la gran puta, no jodan. ¿Y así con ese nivel de apatía quieren que cambien las cosas en el país? Después no digan que la gente no se esfuerza, porque cuando se necesita la solidaridad de todos en los procesos que marcan cambios en el país ustedes no están.

La mediocre, bocona, apática y zángana población guatemalteca tiene lo que se merece.

Sigamos así, de come mierdas que chulos nos miramos.

Si usted va a compartir este texto en otro portal o red social, por favor colocar la fuente de información: https://cronicasdeunainquilina.com/2016/05/23/guatemala-siempre-apatica-e-hipocrita/

 Ilka Oliva Corado. @ilkaolivacorado contacto@cronicasdeunainquilina.com

23 de mayo de 2016.

Estados Unidos.

6 pensamientos en “Guatemala siempre apática e hipócrita

  1. Así es mi apreciable. La mara estaba alienada, esperando el mediocre juego de cremas y rojos. Y el próximo sábado estará peor la cosa: todos a la expectativa del juego de RM y AM. Como está próximo a fianaiizar el mes, algunos tendrán paga y otros se terminarán los últimos periquitos. Pero…habrá Campero y Gallo, ¡Desgracia!

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  2. Hola Ilka, sí que es lamentable! todo lo que usted expone en esta ocasión es totalmente cierto. Muchos se vertieron a las calles del centro a apoyar “el movimiento”, quiero pensar que muchos lo hicieron con las mejores intenciones pero tristemente así se quedó: en buenas intenciones… Pero como dice mi papá: de buenas intenciones está lleno el camino al infierno… justo en donde estamos! Sus palabras son exactas a lo que vivimos.

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  3. Ilka, como diría mi hermano, “tienes la trompa atorada de razón”.

    Te cuento que la realidad es TAL Y COMO LA PLASMAS. Las primeras manifestaciones de la Plaza Central fueron espontáneas y los chicos involucrados eran gente que de verdad quería un cambio en el país, liberarlo de mafias militares, de los politiqueros de siempre, lacayos de los empresuarios, y eran distantes a la basura de pseudo-izquierda de este país (Monsanto y Montes). ¿Que crees que pasó? Los malvaddos esbirros de Otto Pérez y Baldetti golpearon y “desaparecieron” a algunos de ellos.

    Luego pasó lo que pasó, pero ahora esa misma gente que iba a tomarse “selfies” a la plaza con OPM, es la misma que se rie de los 3-4 gatos que fueron a mostrarle apoyo al juez Miguel Angel Gálvez, un hombre de temple de acero y calidad humana infinita, un hombre valiente, un héroe entre tanto corrupto, igual que las Juezas Jazmine Barrios o la fiscal general. Los MALOS son poderosos, ahí están, aun sueñan con su PLAN MAESTRO, donde traerán de regreso a Serrano Elías, saldrá de su autoexilio de la escena pública el “Tatalapo” Ortega, sacarán de la carcel a Byron Lima y se regodearán los infelices de Pablo Monsanto y César Montes.

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