De nuevo en Bolivia, en la edición impresa 

Estos últimos días me he llevado sinsabores del mundo del periodismo y las traducciones. Aunque no me han dolido tanto pues he regido mi vida con el pensamiento de no esperar nada de nadie, así las decepciones rebotan en mi coraza y no entran al torbellino de mis emociones. Y así cuando alguien realiza lo inesperado me regocijo con la alegría de una niña suelta en la arada, pastoreando sus cabritas. 

Estoy en el trabajo y escribo este texto al pedalazo, porque no tengo tiempo de aire. Después escribiré largo y tendido respecto al tema que les mencioné al inicio de este texto. Porque no me lo guardaré para que se me vuelva hiel.

Hoy nuevamente les quiero compartir que otro de mis artículos fue publicado en Bolivia, en el periódico del Estado Plurinacional de Bolivia. Es decir, el periódico del gobierno de mi presiente Evo.  En el Sur de mis amores.

¿Por qué me emociona tanto? Debería estar acostumbrada ya que mis textos vuelan por el mundo y  he tenido el privilegio  de que varios han traducidos a otros idiomas. Para ser sincera no sé por qué me emociona hasta las lágrimas, tal vez será por el ahínco con el que he defendido mis convicciones. Tal vez será porque ver mis letras en un periódico impreso de uno de los gobiernos que tanto amo y defiendo me hace sentir honrada y sumamente agradecida en estos tiempos en que nos llueven buitres en el continente. 

Sin lugar a dudas es agridulce, porque en Brasil los buitres están atacando con todo a Lula y a Dilma, quieren acabar con nosotros y exterminarnos. Es una alegría personal que se compagina con el dolor de ver a Latinoamérica desangrandose. 

Para mí significa mucho ver mis letras publicadas en un periódico de los gobiernos progresistas. Es el retumbar mi voz de paria invisible que tiene eco en mi amada Suramérica. Es existir allá más que en ningún otro lugar del continente. 

Bueno, demasiada bulla dirán. Y que no es la gran cosa. Para mí sí lo es. Cada uno de mis textos, cada letra que sale de mi vena hirviente, se la dedico siempre a los parias, a los vendedores de mercado y a los migrantes indocumentados del mundo entero. Aquí está este pecho de arrabal, para los pijazos que sean. 

Con amor. 

Aquí está el enlace, está en la página 2. Es un estracto del artículo “De América, yo soy”.  Quienes han escuchado las música de mis adorados los Tigres del Norte comprenderán. 

Besos, mis amores. Seguimos. 

https://issuu.com/cambio2020/docs/edicion_impresa_4_3_2016/1?e=10973632/33892351

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