El averno de mi emoción

Me niego rotundamente a abandonar el vacío para afianzarme en la seguridad del equilibro racional. A no ahogarme en el caos. A no rasguñar la oscuridad. A esconderme en la coraza de la cordura. Me niego a abandonar la locura para aparentar lucidez.

Me niego a caminar al compás del cortejo. A decir sí a todo. Al disimulo. Me niego a la indulgencia de ocultar mi frustración; mi cólera, mi ansiedad, mi paranoia, mi inconsistencia. Me niego a inventarme victorias, a aceptar la burla y a no admitir el dolor. Me niego rotundamente a dejar de ser emocional. A ofrecer mi intensidad a cambio de consentimiento. De adulación. Me niego  a suplicar migajas. Me niego a seducir.

Me niego a dejar de ser yo misma. A lanzar a la calle el delirio que me desborda para dejar entrar en mis poros la placidez del sosiego. Me niego a no encarar mis miedos por vivir de fachadas. Me niego a huir de la aprensión. Me niego a que mi voz se ahogue subastada, desdichada en la traición. Me niego a ser del tropel de los subyugados, de los de la mesura, de los vasallos: de los encubridores. Me niego a que mi vena se vuelva embustera.

Me niego a dejar de soñar con irrealizables. A dejar de acariciar la utopía, a dejar de amar la alucinación. Me niego a la imposición de dogmas confinados al disimulo y a la alevosía. Me niego a las letanías. Me niego a deshonrar mi trastorno a cambio aceptación. Me niego a fingir alegría para alardear de satisfacción.

Me niego a que mi corazón se invente ritmos innecesarios y que le falte a su origen de proletario para presumir de triunfador. A que aborrezca el corredor y lo cambie por claraboyas. Me niego a escupir mi color. Me niego a buscar la sombra de la comodidad prejuiciosa. A hacer de la infamia una diosa y de la deslealtad una oda.

Me niego a que mi sexo entibie camas por miedo a la melancolía de la ausencia y al destierro. Por el temor a la soledad y a los años afilados. Me niego a todas horas a formar parte de la concurrencia de idólatras; prefiero el abandono, el rechazo, la desolación. Prefiero de compañía: la esterilidad del anhelo, la libertad de un suspiro, la transparencia  del asombro. El ardor de la impotencia. La hiel amarga del vacío. La herida viva. La ira fecunda.   La soledad de mi anarquía. El averno de mi emoción. El sincero y fiel averno de mi emoción.

Ilka Oliva Corado. @ilkaolivacorado contacto@cronicasdeunainquilina.com

Noviembre 27 de 2015.

Estados Unidos.

3 pensamientos en “El averno de mi emoción

  1. Gracias Ilka, por sostener y respaldar tu autenticidad, y darnos sorbos de claridez al origen de nuestro ser.

    Ésta declaración de libertad y autenticidad la suscribo y la ratifico absolutamente.

    Muchas gracias!!!

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  2. Frederich Nietzche, Jose Maria Vargas Vila, etc. Misoginos, desencantados de la vida. Cada uno con un ideario o filosofia similar. Negadores fecundos, destructores de todo lo que huele a neftalina, a idolos, creencias religiosas, ya la corrupcion politiquera de todos los tiempos. Vargas VIla dijo: Cuando la vida es un martirio, el suicidio es un deber. Pero no se suicido. Nietzche por igual, aunque termino abrazando su quimera. Loco segun dicen, yo mas creo que murio no siendo entendido y vilipendiado por su epoca.

    Vargas Vila decia: el ser solitario no es sinonimo de soledad. El ser solitario segun el se alimentaba de ese jardin de la soledad, en donde crecian sus flores de la inspiracion y la rebeldia. Y asi murio, siendo un solitario, desterrado e incomprendido por su epoca. Vilipendiado tambien por los buitres de la iglesia y de la politiqueria parroquial, de selva, segun decia el.

    Los y las incomprendidas de la vida somos asi, vivimos y morimos abrazados a nuestras utopias o quimeras. A nuestros suenyos, reales solo para nosotros-tras. Tal el idealismo de Socrates, el incomprendido tambien, corruptor de mentes jovenes, segun sus enemigos eponimos. La cicuta, ante la que exclamo: Solo se que no se nada. O como Jesus, el hombre, el revolucionario, no dios, ni hijo unico de lo que llaman dios: Perdonadlos porque no saben lo que hacen. O como el Che Guevara dijera en la carta postuma a sus hijos-jas y companyera de vida: No les dejo nada material, el estado sabra proveerles para cubrir sus necesidades basicas. Y asi, la lista de incomprendidos e incomprendidas de la historia es larga como ignorada por razones obvias. Para mencionar algunas de las mujeres rebeldes: Sor Juana Ines, Juana de Arco, Celia Sanchez, Alaide Foppa, Simone de Beauvoir, Rigoberta Menchu,Ilka Oliva, etc.

    Solo queria derramar este racimo de ideas ante el estremecimiento que me ocasiono tu articulo. No soy Nietzchiano ni Vargas Viliano, solo he leido algo de ellos y comparto muchas de sus ideas o postulados pero nada mas. Si los recomiendo para aquel o aquella que le guste la literatura.

    Cuidate mucho, vos patoja.

    Benjamin Villagran

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