¿ A aquella niña quién la mancilló?

¿Confinada al silencio?
¿A ocultar la verdad?
¿A tragarse la rabia?
¿La impotencia y la impunidad?
 
¿A arrancarse la vida a tirones?
¿A fingir que nunca pasó?
¿A beberse a sorbos lentos la frustración?
¿A esconderse de la ansiedad?
¿A intentar huir de las paranoias?

 
¿A aquella niña quién la violó?
¿A aquella niña quién la golpeó?
¿A aquella niña quién la acusó de culpable?
¿A aquella niña quién la olvidó?
 
Y aquella niña que podés ser vos
En alguna esquina, en cualquier salón
En el campo abierto, en su habitación
En la agonía de la desolación
 
¿Hace cuánto tiempo que te abusó?
¿Lo gritaste fuerte, alguien te escuchó?
¿Guardaron silencio, nadie denunció?
 
¿Y aquella niña en dónde está hoy?
En alguna esquina, en cualquier salón
En el campo abierto, en su habitación
Ya no es una niña es autodestrucción
 
¿A aquella niña quién la mató?
¿Fue feminicidio porque se negó?
¿Porque iba de paso, porque no sonrió?
¿Porque era tan bella como una flor?
¿Porque era tan libre como el amor?
¿Porque su ropa lo provocó?
 
 
¿A aquella niña quién la desapareció?
¿Y aquella niña que podés ser vos?
¿Y la alegría quién se la quitó?
¿Y sus ilusiones quién se las robó?
 
Y aquella, qué podés ser vos
En alguna esquina, es cualquier salón
En el campo abierto, en su habitación
En el verso de un poema que te abraza hoy.
 
Ilka Oliva Corado. @ilkaolivacorado contacto@cronicasdeunainquilina.wordpress.com
Noviembre 25 de 2015
Estados Unidos

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