A propósito de la Copa Oro y su relación con los migrantes indocumentados.

Torneos que la FIFA se saca de la manga como la Copa Oro, con el único ánimo de lucrar con el deporte más hermoso del mundo tienen como única finalidad enriquecer los bolsillos de las mafias, eso no es nada nuevo. Son torneos relámpago como las cuadrangulares de las fiestas patronales, y es sumamente triste que se le falte el respeto así al fútbol y a los millones que amamos el balompié. Son torneos que como pretexto tienen el fogueo y la preparación de árbitros y jugadores novatos pero el único propósito es aprovechar el dolor de los migrantes indocumentados que ven en las selecciones de sus países la representación de la tierra propia y abarrotan los estadios en júbilo de patria, también en el fútbol el indocumentado es utilizado. La pregunta sería, ¿quién no se aprovecha de los inmigrantes indocumentados?

Eventos como Premio Lo Nuestro, Premios Juventud, El Grammy Latino y los Premios Billboard en Español también desfilan por la misma línea de mediocridad y aprovechamiento que la Copa Oro. Son millones de espectadores por televisión y miles los que asisten a los recintos porque también para desgracia nuestra esos artistas de cartón y prefabricados representan a nuestros países y los vemos como íconos y cada vez que uno sube a recibir un premio lo sentimos nuestro y soñamos y ese lapsus de euforia nos hace olvidarnos por unos instantes de nuestra realidad. Los únicos beneficiados son ellos; la industria de la música, las cadenas televisivas y la fama de los prefabricados que sube como la espuma. Los perdedores siempre somos nosotros.

A la Copa Oro siempre van los jugadores lesionados, los novatos, los que están por retirarse, los que siempre son banca porque son haraganes y ese torneo representa la única oportunidad para tocar el pasto. Lo mismo sucede con los árbitros que en la mayoría es la primera salida internacional y el inicio del recorrido para llegar a un Mundial. Los árbitros que van a la Copa Oro son las promesas y la prueba de fuego es ese torneo. Lo que complica su trabajo es por lo regular que nunca juegan las selecciones oficiales y los jugadores titulares prefieren descansarlos para no lesionarlos, son juegos maltrechos desde su planificación y se ve reflejado en el campo. Conocer el engranaje desde dentro duele, en realidad ni a las Federaciones de Fútbol ni a la FIFA les interesa respetar a la afición como para brindarle un espectáculo de excelencia, lo ellos es ir a ese torneo para que vayan a pasear los jugadores novatos y a descansar los titulares.

Por cierto es tan triste que los hombres en torneos tan baratos como la Copa Oro tengan grama natural en los estadios y que a las mujeres en el Mundial Femenino de Fútbol las obligaran a jugar en grama artificial, ¿ equidad de género?

Los migrantes indocumentados pasan esperando la Copa Oro como aguacero de mayo, con aquella gran ilusión, trabajan horas extras para ajustar para pagar la entrada a los estadios, muchos pierden días de trabajo porque las distancias son largas y viajan desde otros Estados o ciudades para no perderse de ver en vivo a su selección. Para ellos su selección es una extensión de su país y el fútbol se convierte en el único canal para verlo de cerca, así de magnífica es la magia del deporte más hermoso del mundo. Para el indocumentado viajar a ver un juego de fútbol puede representar la deportación, porque las autoridades realizan redadas alrededor de los estadios, revisiones de tránsito con la única finalidad de verificar licencias y preguntar por documentos. (Por supuesto esto jamás saldrá en las noticias porque se les agua la fiesta a las mafias y a las autoridades migratorias de Estados Unidos). Siempre, siempre en todo el indocumentado sale perdiendo. ¿quién no se aprovecha del indocumentado? ES demasiado el riesgo que sufre un indocumentado para ir a ver un juego de su selección como para que estos haraganes ni siquiera se dignen a ser profesionales y a desempeñarse lo mejor posible como respeto a su afición. El 99% de los miles que llegan los estadios son indocumentados. En ningún momento se pensó en la Copa Oro como un torneo para engrandecer el fútbol, la gente de la FIFA se dio cuenta de que podía ganar millones brindándoles un espectáculo mediocre a los indocumentados y lo hizo: eso es la Copa Oro un espectáculo ruin que juega con el amor de la afición por el fútbol y por su país.

Lo peor de un juego de fútbol siempre son los narradores deportivos que nada entienden del deporte y mucho menos del reglamento, sus comentarios son vulgares y nefastos. Nada tienen de profesionales, carecen de sentido común, de responsabilidad y no respetan el espíritu del juego limpio. Como guatemalteca viviendo en Estados Unidos me toca ver por televisión en español cualquier juego de fútbol narrado por comentaristas mexicanos, y su trabajo deja mucho que desear, en el caso de la Copa Oro tienen el afán de menospreciar a las selecciones de países centroamericanos o caribeños. Ayer tuve que respirar profundo para que no se me picara el hígado escuchando los previos al partido donde subestimaban a la selección de Guatemala, a la pobre Cuba la hicieron añicos. El fútbol no es el fuerte en Cuba, sin embargo tiene a los deportistas más brillantes del mundo en otras disciplinas, en la liga de béisbol estadounidense los jugadores cubanos, dominicanos, venezolanos y puertorriqueños son las luminarias por excelencia. ¿Qué mexicano se les para a la par en otros deportes? Ninguno. Las cosas como son. Y esto no es parte del espectáculo esto es ir en contra del espíritu del juego limpio. Los primeros en irrespetarlo son los comentaristas deportivos.

No hay que olvidar que por televisión también los ven niños que sueñan en grande, que son como esponjitas que imprimen todo, hay que tener mucho tacto con lo que se dice en los micrófonos abiertos. Ya me infartaba cuando vi el especial de Guatemala por la cadena Univisión, donde mencionan que lo mejor del fútbol guatemalteco es El Pescado Ruiz, él no representa al fútbol guatemalteco, él no es el fútbol guatemalteco. Que los medios le hagan bulla es otra cosa. Un jugador tan indisciplinado, mediocre, arrogante, incitador y con poca habilidad deportiva no representa al fútbol guatemalteco. No a los niños que juegan en las calles, no al fútbol de los albañiles y los obreros. Representa por supuesto al fútbol federado y al de las mafias y los arreglos bajo de agua, pero jamás al fútbol guatemalteco, porque el fútbol guatemalteco es pueblo, es esencia, honestidad y amor.

La poca calidad deportiva de la selección guatemalteca siempre la lleva a recurrir a las faltas para detener a los jugadores adversarios, esto aunque digan que es estrategia se llama juego sucio, es mediocridad. A un jugador se le detiene con lo que se sabe de fútbol, cuerpo a cuerpo, con entradas limpias, eso nunca lo veremos en los seleccionados nacionales. Hablar de táctica y estrategia utilizando este tipo de infracciones y validarlas como parte del fútbol es una bajeza. Aceptarlas como parte del espectáculo también lo es.

Es el colmo tener que celebrar que a Guatemala no la goleen, estamos tan acostumbrados a perder que un empate a cero nos parece la gloria. No podemos ser tan mediocres, el fútbol guatemalteco tiene que ser reestructurado a todos los niveles, hay mafia, corrupción y mediocridad tanto de jugadores como directivos. Pero sabemos que el problema de fondo es mucho más complejo y tiene que ver con el sistema y, la falta de espacios deportivos y recreacionales, la carencia de una clase de Educación Física regular en las escuelas y que se termina en el ciclo básico, la clase de Educación Física y Deportes debería ser de diario hasta el nivel superior. Porque es ahí donde se descubren y se desarrollan las habilidades deportivas. Por esa razón en el fútbol solo están esos chambones hijos de papi y mami, haraganes e irrespetuosos con el deporte y el espíritu del juego limpio. El fútbol en Guatemala a nivel elite está coartado por los hampones. No es el pueblo el que juega, si el pueblo jugara la selección tendría otro nivel de rendimiento. El pueblo es excluido hasta en los deportes.

Un jugador tan visible para los medios como El Pescado Ruiz, y ya que se la lleva de ser talla internacional no puede ser tan estúpido de realizar faltas cuando está desesperado por el marcador, una falta de atacante y además hacer teatro merece una amarilla y si va con la insolencia de siempre ahí mismo la doble amarilla y la roja. El fútbol no puede ser irrespetado y sea quien sea no está por encima del reglamento.

Al árbitro le tembló el pulso para marcar esa mano clara de Guatemala se salvó la selección como siempre de panzazo. En la expulsión se fue con la finta porque nunca existió falta. Este tipo de errores arbitrales destrozan los partidos, porque al no marcar la mano se perdió una opción clara de gol y con la expulsión perjudicó a Guatemala dejándolos con 10 jugadores. Fue más mano la primera que la segunda, la segunda no tenía la intención, el balón va al jugador y claro retiene el balón pero no hay intención, en la primera el jugador tiene toda la intención de detener el balón. Pero aquí entra eso de lavarse las manos y no comprometerse porque de por medio está una futura salida a dirigir a nivel internacional y sucede mucho en los juegos de élite ahí nadie se quiere arriesgar y mucho menos los árbitros.

México no le ganó a Guatemala porque no entró con la selección titular, sus jugadores eran novatos de haber entrado la titular los zarandean y por seguro de ley la batalla campal como acostumbra Guatemala cuando va perdiendo. Cuando la selección nacional la conforme el pueblo entonces ahí veremos de qué lado masca la iguana.

Es triste, muy triste que se vengan a dar espectáculos tan pobres a nivel deportivo y se irrespete así a los miles de indocumentados que asisten a los estadios (en el juego Guatemala-México, habían más de 62,000) arriesgándolo todo por el amor al deporte y a su país.

Por supuesto que hay tanta tela por cortar respecto al fútbol, las mafias, la corrupción, la mediocridad y el aprovechamiento. El engañado en la Copa Oro siempre será el indocumentado que es quien llena los estadios, ¿quién no engaña al indocumentado? Qué increíble, ¿verdad? Que el fútbol siendo tan hermoso y tan vital como deporte para el desarrollo integral de un ser humano sea tan maltratado.

Siga siendo el fútbol la pasión de pasiones, a pesar de los pesares.

Nota: tan bonito que es hablar de fútbol pero hay que alistarse para ir a trabajar, buen inicio de semana, mis amores.

Ilka Oliva Corado. @ilkaolivacorado.

Julio 12 de 2015.

Estados Unidos.

Un pensamiento en “A propósito de la Copa Oro y su relación con los migrantes indocumentados.

  1. Iguanas, ranas y tepocates vos Ilka. (igualmente) Que buen articulo sobre el Futbol y sus mafias. Es lamentable de veras, como abusan de la inocencia de la gente. Imaginate vos, mas de 60,000 almas en ese estadio, consumiendo porquerias. (aqui podes evocar una de las pocas buenas canciones que compuso Arjona )

    La verdad es que pues como dicen: …a la plebe hay que darle Pan y Circo. Tu articulo lo ilustra muy bien, pues eso son estos espectaculos, puro circo. Aqui se confabulan todos los cretinos, miserables, usureros, inescrupulosos, crapulientos, y putridos, que representan los grandes miedos de desinformacion (medios de comunicacion para el que no sabe), asi como los conglomerados corporativos que si se llevan un buen caudal a su molino de las bolsas bursatiles.

    Mi esperanza es que aunque nos tengan borrachos de aturdimiento por tanta mentira convertida en verdad, que se cumpla aquel famoso dicho que dice:… ningun borrocho se come su propia….M.

    Cuidate mucho.

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