César Chávez, la película.

Para los últimos días de marzo del 2014, se estrenó la película César Chávez, que relata la vida del líder campesino y sus luchas en pro de los derechos laborales de los jornaleros en los campos de Estados Unidos. Semanas antes yo había realizado una entrevista al sacerdote Pedro Pantoja y me comentó que había conocido a César Chávez y la raíz de sus luchas, aprendí mucho de aquella conversación con el sacerdote que defiende los derechos de los migrantes en tránsito en Saltillo, Coahuila, México. Ciertamente yo había leído poco acerca de César Chávez y de la legendaria Dolores Huerta, la cátedra me la dio el sacerdote que despertó mi curiosidad y esto hizo que yo pasara días leyendo acerca de los dos líderes.

No soy de ir al cine, es rarísimo cuando eso sucede y tiene que ser una película que realmente despierte en mí el interés, prefiero utilizar ese tiempo para mis paseos en bicicleta, nadar o mis caminatas en las reservas forestales; pero saber que se estrenaría la película César Chávez me llenó de ilusión y la esperé como aguacero de mayo.

La presentaron en pocas salas de cine, porque el cine que se hace para exaltar las historias de latinos honrados sigue siendo invisible tal y como los somos los indocumentados cuando de derechos humanos y laborales se trata. El cine que pega es el que nos muestra narcotraficantes y a las mujeres como el objeto sexual entrado en carnes y que se humilla a cambio de unos cuantos dólares.

Ese día fuimos con mi hermana al estreno y no me sorprendió para nada ver solamente tres personas en la sala, al final fuimos cinco las que vimos el estreno por los lares donde vivo. No tengo idea cómo estaría el movimiento los días que duró en las carteleras pero no creo que haya variado mucho, una película basada en la vida de un campesino honrado no atrae como la de una carrera de automóviles o la de un franco tirador que asesina personas inocentes.

Entramos y en el corredor donde se compran los boletos estaba una especie de mural gigante que ocupaba toda la pared, se veía a César Chávez –el actor que lo interpreta- con el puño levantado. Se me erizó la piel y se me aguaron los ojos, el orgullo campesino me salió por los poros, como típica patoja de arrabal salté de alegría y  le dije a mi hermana que me tomara una foto ahí, y la tengo de recuerdo.

Es una película que me tocó muy de cerca porque tengo la experiencia de haber trabajo en mi infancia en una finca cortando fresas que exportaban a Estados Unidos. Sé lo que es el maltrato de un caporal, el descaro de los finqueros que como a los campesinos de California en las luchas de Chávez, también nos robaban en el peso de la fruta cortada. Que también nos quedaron debiendo salario que nunca pagaron. Las mismas horas extenuantes de trabajo extra sin remuneración. Los mismo insultos: indios patas rajadas, huevones, brutos…

Los guardias con sus pistolas y sus rifles por si acaso se daba un motín para exigir los derechos laborales, o en último caso el peso correcto de la fruta cortada.

La diferencia: que los campesinos de la película eran migrantes indocumentados en su mayoría, y nosotros estábamos en nuestro propio país. La injusticia no entiende de fronteras y no respeta edades.

También porque tengo la experiencia de indocumentada, no dista mucho el trato de los caporales a los campesinos en los campos estadounidenses, al que dan los “patrones” en las fábricas en las grandes ciudades industrializadas.

¿Por qué estoy escribiendo un año después? Porque quise esperar y ver las reacciones de la comunidad inmigrante indocumentada, de los jornaleros, de los luchadores sociales, de toda aquella persona involucrada en la defensa de los Derechos Humanos y laborales de los indocumentados.

No se le puede pedir mucho a una comunidad que vive atemorizada y bajo las sombras. Con un mínimo de educación formal. Que ha salido huyendo de sus países de origen para llegar a encerrarse a una cárcel de brillantina por fuera y de moho por dentro. A una comunidad que aún no sabe que tiene derechos y que los debe exigir sí o sí. A esa multitud de parias que llegamos a este país a morir lentamente entre el olvido y la explotación.

Respecto a los “líderes” fue como siempre: el traje planchado para la foto en la alfombra el día del entreno, alabar a la producción y al director y de ahí pal real vénganos en tu reino a utilizar el lomo de los indocumentados para el ascenso personal.

Esos “luchadores sociales” no le llegan ni a la sombra del zapato a César Chávez, salieron azadones. Es imposible no comparar. La película presenta cómo el líder fundó la Unidad de los Trabajadores Agrícolas de América. Cómo a finales de los años 60 formó un boicot nacional contra los productores de uva en California y lograr con esto un convenio que otorgara los derechos laborales a los jornaleros.

Tantos años han pasado ya de aquellos movimientos y el boicot que cambió el rumbo de la historia en los campos agrícolas de California que, es necesario no olvidarlos, tienen que ser nuestra luz de candil. La guía. Si antes se pudo también se puede hoy.

La película César Chávez, es la reverencia a un hombre que muy bien pudo voltear la cara y dejar que la injusticia doblegara a los miles de jornaleros. Es una deferencia a un ser que sintió la necesidad moral y humana de involucrarse para ser parte del cambio.

Pero como no todo es color de rosa y aún tratándose de reverencias a seres excepcionales existe la invisibilidad a las luchas de las mujeres, en el guión de la película –menos mal que leí antes de ir a verla- se cambia mucho la realidad, se le atribuyen reuniones, firmas y acuerdos a César Chávez cuando la que puso la cara fue la legendaria Dolores Huerta.

En la película a ella se le ve como sombra del líder cuando en la vida real fue la lucha de hombro a hombro. Y esto es inaceptable. No se puede honrar la trayectoria de un líder opacando el esfuerzo de otro. Cierto que la película de César Chávez está basada en su vida, pero tenían que respetar la incidencia muy importante de Dolores Huerta en la formación de la Unidad de los Trabajadores Agrícolas de América, y en la firma final que acredita los acuerdos de los finqueros con los agrícolas, en esta solo tuvo que ver Dolores Huerta y en la película se la acreditan a Chávez. Mala información para las generaciones nuevas que no sabemos del andar de ambos líderes.

Y por último el famoso, “sí se puede,” que hasta el propio Obama utilizó para su campaña presidencial, en la película se le acredita a Chávez, y así la han memorizado las nuevas generaciones de líderes campesinos y obreros, cuando en realidad quién la dijo fue la gran Dolores Huerta. No se puede invisibilizar la lucha de una mujer como ella para darle luz a otro líder. Eso es discriminación de género. No se puede hablar de humanidad y de conciencia si a quién se está honrando se le atribuyen méritos de otros. A César Chávez no es necesario atribuirle méritos de Dolores Huerta, es un hombre entero por sí solo. Es injusto ensombrecerla cuando ella tiene luz propia.

Las movilizaciones de campesinos, las firmas y acuerdos, los sacrificios fueron de ambos como líderes y de todos los involucrados porque solo cuando las masas se sublevan se logran cambios reales.

El 29 de marzo de este año, ambos fueron inmortalizados con un monumento en Napa Valley. En Estados Unidos el 31 de marzo es el día de César Chávez. ¿Por qué no existe un día para Dolores Huerta si tuvo que ver en todos los logros de La Asociación de Trabajadores Agrícolas? ¿Por qué se sigue invisibilizando de tal manera a la mujer? No podemos andar por vida hablando de Derechos Humanos y laborales ni de equidad si en esta no se incluye la equidad de género.

La película César Chávez debe ser presentada en centros comunitarios, en escuelas, en universidades, debe llegar al corazón de la población migrante, al alma de los estadounidenses.

Loor a César Chávez y a la legendaria Dolores Huerta. Gracias por el legado. Gracias por la entrega y la luz.

Nota: Como mujer espero que también hagan una película basada en la vida de la gran Dolores Huerta, muchos se sorprenderían con lo que el patriarcado esconde de esta mujer extraordinaria.

¿Y usted ha escuchado de César Chávez y Dolores Huerta? Yo apenitas el año pasado por primera vez.

Ilka Oliva Corado. @ilkaolivacorado.

Abril 07 de 2015.

Estados Unidos.

5 pensamientos en “César Chávez, la película.

  1. Hace como unos 7 u 8 años, un conocido me comentó sobre los grandes logros de César Chávez, y yo al principio pensaba que me estaba hablando del boxeador, hasta que la conversación llegó al punto donde quedaba claro que no estaba hablando del boxeador, jajaja. Y si, yo también tuve que correr a informarme bien de quien era ese tal César Chavez, porque no podía ser que desconociera a semejante personaje.

    La película también la vi hace unos meses, descargada de Internet, claro, no solo por tener afán “pirata” sino porque en los cines de por aquí de las europas, ni siquiera hicieron el mate de estrenarla. Y pues si, basicamente resume la historia pero, se come demasiado también, Imagino que será muy dificil hacer una pelicula biográfica y condensar toooda la vida y milagros del protagonista en menos de dos horas.

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      • Sí claro, al fin de cuentas hay que tener siempre claro que es una película “made in gringolandia”, a quienes recordemos que les gusta mucho esa onda del super-héroe que a lo mucho solo necesita un “asistente”, tipo Batman y Robin, y en este caso la “tapada” fue Dolores Huerta, no solo por ser la “compañera” del protagonista sino también por ser mujer. Cuando se ven estas peliculas es mejor verlas ya informado para que no se lo baboseen a uno con tanta escena bonita pero inventada.

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  2. Muchas gracias a Ilka y a Javier por sus comentarios. Yo, por ser cinèfilo, la vi el año pasado. La pelìcula la adquirì en una de las famosas ventas de piraterìa de Guatemala. No vayan a creer que en una de las salas cinematogràficas. Me pareciò aceptable porque me motivò a saber sobre la vida y obra de Cèsar Chàvez, el sindicalista. Debe tambièn decir que me sucediò lo mismo que a Javier: En mi imaginario està màs metido el boxeador.

    Muchas pelìculas al igual que muchos libros alteran la realidad por motivos de mercado.

    Saludos a ambos.

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