Estamos cagados como guatemaltecos.

Qué vulgar suena eso de “cagados” ¿verdad? Pero dejemos lo de vulgar por un lado, la verdad es que lo estamos. No se sienta ofendido, la autocrítica es necesaria y nos duele en el ego y en la arrogancia, -y ni qué decir en la doble moral- jamás en la dignidad y en la conciencia. Si la palabra cagado le parece demasiado pusilánime -….Uta ella hablando con clase- usted escoja otra que más o menos le dé la talla y que sea de su agrado y de su clase social.

Bueno, aquí entre nos, a mí me fascina ser vulgar y escribir con mi lenguaje de boca de carretera, tan mío, tan de mi periferia y tan de mi mercado amado. Podría escribir como docente y como universitaria, pero esos aires no van conmigo, prefiero el verbo que va pegadito a la tierra, campirano y ordinario: natural.

Volviendo a lo de cagados, lo estamos por haber dado nuestro voto a una cuadrilla de delincuentes que hoy en día nos mantiene a raya y con el Jesús en la boca, arralados. Con el miedo a flor de piel, con la violencia institucionalizada y paramilitar disfrazada de común.

Lo estamos si hacemos del regreso de un ex presidente ladrón confeso, el retorno de un grande, y lo volvemos comidilla y tema de conversación con alto grado de importancia. Importancia que no le damos al retorno de miles de indocumentados que por si fuera poco el abuso estadounidense, vuelven engrilletados y esposados como criminales y tristemente a darse en las narices con un sistema que los excluyó y los hizo migrar y que los sigue excluyendo como deportados.

Lo estamos si olvidamos adrede que hoy en el Día de la Dignidad de las Víctimas del Conflicto Armado; si hacemos todo lo posible por echarle tierra a la Memoria Histórica, dándole relevancia al retorno de un delincuente que les vio la cara a sus votantes y que se pasó por el arco del triunfo a todo un país, así como hoy en día lo hace Otto Pérez Molina y su pandilla. Si como pueblo no reconocemos que sí hubo genocidio. Si no exigimos que paguen los culpables y al contrario los ponemos en la presidencia, – o guardamos silencio orando- estamos más que cagados y no tenemos derecho a sentirnos ofendidos con una simple palabra cuando con nuestras acciones demostramos que lo estamos.

Estamos cagados como país si le seguimos el juego a los medios de comunicación que tergiversan y le cambian el rumbo a la realidad, y con esto benefician a la cúpula que nos mantiene con el agua al cuello.

Peor aún, si nos damos tres golpes de pecho rezando, yendo a la iglesia, fingiendo ser éticos, honestos, consecuentes e íntegros y estamos en contra del aborto. Si invisibilizamos con toda la saña de la doble moral y la mojigatería que nuestras niñas siguen siendo violadas y a consecuencia quedan embarazadas y nos negamos a que aborten, porque la imposición de la iglesia nos mantiene con el yugo impúdico que acatamos como ley de vida.

¿Qué tal si la niña violada es nuestra hija? ¿Orará o pedirá justicia? ¿Quiere ver a su hija embarazada a causa de una violación y convertida en madre o prefiere detener el embarazo? ¿Sabe las consecuencias emocionales y físicas que un embarazo y un hijo no deseado trae a la vida de una niña? Por dios, es una niña, con todo el derecho a jugar, a disfrutar su edad, a soñar. Una niña no es para convertirse en madre y mucho menos como producto de una violación.

Si a nosotros como sociedad la violación de una niña no nos inmuta y mucho menos su embarazo, estamos más que cagados.

Si nos importa más el regreso de un ex presidente delincuente y le hacemos bulla y chiste en lugar de evidenciar y exigir justicia en el abuso sexual de una niña, estamos pisados. La educación superior no nos sirvió de ni mierda. Ir a la escuela nos embruteció más. Leer la Biblia y cantar y rezar solo nos aletargó más. No sé, sentí repulsión y una cólera feroz cuando leí de la niña de 10 años que fue abusada por su padrastro y tiene 7 meses y días de embarazo a consecuencia. Y así como ella hay miles. ¿No nos causa siquiera indignación? ¿Esto no nos llama la movilización?

Tengamos la entereza de revelarnos al sistema, a esta imposición de la iglesia que no es más que un enorme tentáculo del poder oligárquico   que mantiene a los pueblos en sumisión. Seamos capaces de honrar esta esencia humana que nos diferencia del resto de los animales.

Yo podré vivir en otro país, podré sentirme ciudadana del mundo, amar profundamente a Cuba y a Suramérica y hermanarme con todas las causas que buscan justicia en nuestra humanidad, sin reparar en fronteras pero, ni por un segundo se me olvida que soy guatemalteca, dónde nací y dónde crecí y mucho menos mi razón de emigrar. Y tengo todo el derecho de expresarme –así como lo tiene usted si vive dentro del país- y repudiar la injusticia que aqueja Guatemala.

Si usted como todo punto de vista tiene señalarme  y buscar minuciosamente mis contradicciones para darme golpes bajos, está cagado. En lugar de eso busquemos con nuestros distintos puntos de vista, ideologías y clase social un camino que nos lleve a la hacer de Guatemala un país digno, que ya no obligue a sus hijos a migrar, que ofrezca la seguridad de caminar por la calle sin temor a ser asaltado, a recibir una bala perdida, a sufrir transgresiones. Un país que sea abono donde nosotros podamos ser esos jardines y esas montañas siempre verdes y esos ríos de aguas rebeldes.

Una Guatemala de oportunidades, eso nos corresponde a todos, cambiar el sistema es de todos, apartarnos y rezar es cosa de acomodados y vasallos. Pretender ignorar es una bajeza humana. Comprometámonos por la infancia que viene creciendo, ¿qué país les vamos a dejar a nuestros niños?

Por si se sintieron ofendidos, disculpen el tono, pero es mi estilo y no pretendo cambiarlo. Tampoco cambie el suyo, diferentes podemos engrandecer Guatemala. Por favor, no tiene que pensar como yo, sé que piensa por sí mismo, aportemos todos con las herramientas a nuestro alcance.

Postdata: para los lectores de mi bitácora que no son guatemaltecos, sé que se van a identificar porque no dista mucho de la realidad de sus países.

Ilka Oliva Corado. @ilkaolivacorado.

Febrero 25 de 2015.

Estados Unidos.

6 pensamientos en “Estamos cagados como guatemaltecos.

  1. Pues, a decir verdad: estamos literalmente zurrados porque Guatemala se ha convertido en una cloaca. Las dos noticias del dìa: Recibiràn a Portillo como un hèroe y rescatan a una niña de diez años con siete meses de gestaciòn. Hasta la tricentenaria Usac es una pocilga y descaradamente algunos cìnicos dicen que està asì porque es el reflejo de la sociedad. Se supone que en una casa de estudios superiores donde debe estar la èlite intelectual y moral de la sociedad. Aquì ya todo colapsò, de la crisis pasamos a la inmundicia. Sinceramente -y no es que sea pesimista; todo lo contrario: realista- no veo una luz al final del túnel.

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    • Todos hablamos de “ese” pais y parafraseando a tantos que dicen “paisito de mierda”, pero lo querramos o nó, nosotros mismos lo hemos construido o “destruido” pues estamos inmersos en él y con nuestro actuar o “dejar hacer”, este es el producto.

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  2. Si se tuviera el más mínimo indicio, por mínimo que fuera, que Guatemala iba a salir del vertedero donde está metida, yo regresaba mañana mismo. Lo triste y lamentable es que no hay ni siquiera una pequeña señal de mejora. Desde fuera solo podemos ver como nuestra patria, o lo que queda de ella, se termina de ir a la mierda, nuestros paisanos unos ven la puerta de salida con ganas de correr hacia ella (como un día yo mismo hice) y otros claman que se quedan porque, según ellos, están “luchando por levantar al país”, aunque ni ellos saben exactamente cómo es que lo están haciendo porque “sobrevivir en la jungla” no es precisamente aportar algo a la sociedad, es simplemente sobrevivir … en fin, que de Guatemala no pasamos a Guatepeor sino que directamente fuimos a Guatecaos.

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  3. Y al paso que vamos, seguiremos bien cagados IIka, las mismas caras de hace veinte años en los movimientos sociales, que de movimientos, solo es el nombre, ya que han hecho su modus vivendis de las aspiraciones del pueblo, se olvidaron de los principios que dicen defender, en cuanto a que todo debe de estar en movimiento, no dan espacio a las nuevas generaciones, lo que quedo de la sangre de los martires de la guerra, ahora es un partiducho electorero, que baila al son que le toquen, nos cagaron vos IIka, con la imposicion imperial del actual sistema electorero, clientelar y mafioso y la claudicacion en unos Acuerdos de Paz, que sirvieron unicamente para hacer ricos a unos cuantos y dejar mas hundido y cagado al pueblo, te felicito mano, escribis bien bonito y profundo.

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  4. Es cierto que hay dias en los que dan ganas de vomitar, al comprobar la podredumbre que nos rodea; pero también es cierto que hay actos de coraje, dignidad y valor que no llegan a los medios corporativos de prensa; como la resistencia de ayer, cuando un grupo de mujeres y hombre de La Puya se negó a permitir el paso de maquinaria por el saqueo y destrucción que las empresas mineras hacen de nuestros recursos; hechos como esos nos hacen pensar que Otra Guatemala es posible. Lo único que me parece difícil es eso de que ” busquemos con nuestros distintos puntos de vista, ideologías y clase social un camino que nos lleve a la hacer de Guatemala un país digno”. De veras crees que en la Guatemala de hoy podamos encontrar personas con ideologías y de clases sociales distintas que coincidan en hacer del nuestro un país digno? Cómo, si para empezar la concepción de dignidad es muy distinta. Para unos “dignidad” es no aceptar que “los países nórdicos financien a terroristas”; para otros Dignidad es respetar la Madre Tierra y no permitir que se le exprima por encima de vidas y derechos. Cuando los de Abajo no dejemos que nos dividan y nos unamos en un sueño común de país, entonces la Dignidad dejará de ser sueño y se convertirá en realidad. Que es difícil? Claro, lo bueno cuesto, pero hay luces como la respuesta que hace dos años dieron en San Francisco el Alto donde los de aquí y los de allá expresaron la opinión y voluntad de no permitir la minería en su municipio. Así, de cachitos de luz se construye el Amanecer.

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  5. Pues yo no creo haber llegado ya al conformismo que se supone produce el estoicismo de la inconformidad ante tanto desmadre y corruptismo de la sociedad que me tocó vivir. Tengo mis convicciones, me fajé, expuse mi vida por ellas y sobrevivo. Sé muy bien que los oídos sordos abundan, y el disimulo también. Terminé por convencerme que el intento de convencer a los demás es como arar en el mar. Por lo menos queda la satisfacción del intento y de lo hecho. En esa utopía nos mantenemos y no cejamos. Si no fuera así no fuéramos tan humanos…
    Carlos René García Escobar
    cargadorazo@gmail .com

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