Marta, la “Pelé mujer.”

Cuando la futbolista brasileña Marta Vieira da Silva, saltó a la fama internacional por su habilidad en el fútbol, a algún soplado se le ocurrió bautizarla como la “Pelé mujer” y así hasta el sol de hoy cuando se menciona la “Pelé mujer” se sabe que se refieren a la mejor futbolista que tuvo, ha tenido y tendrá la historia del fútbol femenino en el mundo entero.

La “Pelé con falda” la llama el propio Pelé. Me apasiona leer biografías de mujeres deportistas, de hecho son ellas mi fascinación. En la mayoría las circunstancias de vida han sido de luchar contra la invisibilidad de la mujer en el deporte, desde niñas, tachadas como “raras” por practicar deportes que son –dicta la sociedad patriarcal- estrictamente para varones. Para las niñas están las muñecas y el ballet, aprender a bordar y a cocinar. Y a cómo servir –en la cama y en la casa- a su hombre. Y no hay exageración, a la niñas aún se les prepara para que sean esposas y tengan hijos. Solo hay que ver los índices de embarazos a temprana edad y los matrimonios de hombres adultos con niñas y adolescentes.

La historia de vida de Marta no es particular, representa a la mayoría de niñas a quienes se les ha castigado y señalado por practicar balompié, las etiquetas nunca faltan, los estereotipos tampoco. Poco femeninas, homosexuales, recias, quieren imitar a los hombres. Sí, en el deporte como en todos lados hay mujeres homosexuales y en todos lados hay mujeres que su feminidad no la tienen a flor de piel. No sé de dónde se sacan que las mujeres queremos imitar a los hombres, creo que les sorprende que a pesar de la etiqueta de “sexo débil” seamos todo lo contrario.

Pero este artículo no es para hablar de la vida de Marta, para eso usted busque su biografía que le aseguro le fascinará. Este texto es para manifestar –y lujo sería que ustedes lectores y yo formáramos una mesa redonda para hablar del tema, con café y pan incluido, de pronto también una bebida espirituosa que ayude con los reumas…, ¿se imaginan qué hermoso sería?- esta forma burda en que el patriarcado en todos sus niveles invisibiliza la individualidad del género.

Marta es Marta, no se parece a nadie, es ella y como ser individual y único se le tiene que valorar su habilidad deportiva. ¿Por qué referirse a ella bajo la sombra de un hombre? Así éste sea el mejor futbolista de la historia. Pelé es Pelé y Marta es Marta. Tomo a Marta por ejemplo porque es la más conocida, pero eso sucede con otras futbolistas en otros países.

Cuando estudiaba magisterio de Educación Física también practiqué fútbol profesional, los patojos del salón me pusieron de apodo, Seedorf, por el futbolista holandés Clarence Seedorf. Y Karembeu por el futbolista francés. Los dos negros. Hasta el sol de hoy ellos no me llaman por mi nombre, si no es Seedorf es Karembeu. Aunque es de cariño y en cierta forma un halago por mi habilidad deportiva, dejé de ser Ilka, desaparecí del mapa para ellos y me moriré así, siendo Seedor y Karembeu. Como es tan habitual que dependiendo el país y le generación también a otras mujeres las etiqueten: Ronaldinha, Cafu, Cristiana Ronalda, por ahí alguna Romaria.

No faltará a quien le digan la Messi. La Maradona. La Rivalda.

Nunca he escuchado que a un jugador de fútbol lo comparen con la habilidad deportiva de Marta o Mia Hamm. Que demostrado está no tienen nada que envidiarle en habilidad deportiva a ningún hombre. Como anécdota   una situación que sucedió con Mia Hamm cuando entrenaba, su entrenador le gritó: “corres como niña” y ella le contestó “si corres un poco más rápido tú también podrías lograrlo.” Esa forma de querer inferiorizar a las personas al compararlas con el género femenino: lloras como niña, corres como nena, bailas como niña, débil como niña.

Por ejemplo y para terminar este texto, Marta ha ganado más Balones de Oro que cualquier jugador hombre en la historia de la FIFA. ¿Quién lo aplaude, quién lo menciona? ¿Quién le da su lugar como ser humano sin etiquetarla? No, esto no lo mencionan los medios, porque vende más, porque continúa con la línea patriarcal compararla bajo la sombra de un hombre: la “Pelé mujer.” Marta es Marta.

Le digo a usted lector que el día que vea que comparan a una mujer con la habilidad de un hombre, pronúnciese y deje en claro que cada ser es individual y único y que se le debe respetar por eso. Lo mismo cuando vea que a un niño le dicen “lloras como niña” pronúnciese y dígale a esa persona que los niños también lloran y tienen el derecho a hacerlo con toda la libertad. También hay niños que practican ballet, delicados, y que en lugar de carritos prefieren las muñecas, no tiene nada malo, son. A las personas hay que dejarlas ser sin estereotiparlas.

Y como punto y final, sépase que Magnolia Pérez fue, es y será la mejor futbolista que ha tenido Guatemala, que por ser de arrabal no dejaran que brillara en todo su esplendor es cosa aparte. Quien lea que entienda. Loor a las grandes, ¡siempre!

¿Qué tal, nos echamos una chamusca? Al gol la camisa y quien pierda invita las aguas.

Ilka Oliva Corado.

Diciembre 05 de 2014.

Estados Unidos.

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