De nuevo “El Mito” Erick Barrondo.

Hace unos días fue Mirna Ortiz, con oro y batiendo récord, hoy es “El Mito” Erick Barrondo el que se impone, el que conquista el podio. Vaya pues, para que no les quede duda que fueron, son y serán los de pies descalzos los que le dan la gloria a Guatemala.

Fueron, son y serán las disciplinas individuales las que saquen la cara por el país. ¿Alguna duda de en qué deporte se debe invertir? No más chamuscas, no más haraganes jugando a ser futbolistas, primero que aprendan a respetar el deporte y luego si se fajan que se ganen el puesto a pulso no por compadrazgos.

Con estos triunfos nacionales solos nos emocionamos los de a pie. El resto le va al Barcelona y al Real Madrid.

Hace unos meses leí un texto que andaba circulando en las redes sociales en el que acusaban a Erick Barrondo de haberse negado a dar un autógrafo a una pobre familia que comía en un lujoso restaurante de la zona viva, contaban que lo vieron entrar con sus guardaespaldas y que arrogante llegó y se sentó en su mesa y cuando le fueron a pedir la fotografía y el autógrafo se negó porque dijo que estaba comiendo, que llegaran después.

Y por esta acción le llovían las maldiciones por aquellos humildes que le van al Barcelona y al Real Madrid. Le recordaban en el texto de dónde era, de dónde había salido. Déjenme decirles que los invisibles nunca olvidan de dónde vienen, lo tienen claro todos los días de su vida.

En primer lugar Erick no tiene ninguna obligación de dar autógrafos ni aceptar ser fotografiado con extraños. Nadie estuvo con él cuando era invisible, cuando no tenía zapatos, cuando corría veinte kilómetros de ida y 20 de regreso para ir a entrenar. Nadie le dijo: tené mirá, ayudáte con el pasaje. Tené mirá ponéte este par de zapatos para que entrenés. Por si se les olvida tomaba a escondidas los de su mamá.

Cuántas veces fue discriminado por indígena, por su lugar de origen, cuántas veces se le fueron negadas las oportunidades. Ahora resulta que cualquier hijo de vecina solo porque tiene saco fino quiere que el muchacho se fotografíe con él, pues fíjense que no tiene obligación alguna, y lo hace si le nace solamente, personas que crecieron siendo invisibles para el sistema y para la sociedad desarrollan un instinto bárbaro, saben quiénes se acercan de corazón y quiénes por utilizarlos de trampolín.

A “El Mito” tal vez nunca lo llegue a conocer en persona pero él está en cada niño que lustra zapatos. Mirna Ortiz está en cada niña que trabaja cortando café en las fincas, despenicando cáscaras de manías, pariendo a temprana edad. Está en las que no tienen oportunidad para ir a estudiar. Están en los niños que limpian parabrisas y tragan fuego en los semáforos. A ellos acérquenseles y pídanles un autógrafo y una fotografía, porque tienen la misma vena que Erick y Mirna. Vienen del mismo lugar, las mismas necesidades, las mismas humillaciones. Vayan y pidan amablemente una fotografía a los niños huele pega. A los que se pudren en las cárceles y están ahí por ser chivos expiatorios. Vayan y pidan un autógrafo a los mareros de las zonas rojas. A esos parias que se los llevará la limpieza social. Mirna y Erick vienen de ahí.

Decimos ¡Bravo, Erick, qué orgullo! ¡Bravo, Mirna! Pero ignoramos a los niños que hacen piruetas en los semáforos para ganarse diez centavos. Vamos a que nos lustren los zapatos los niños que trabajan en el parque central porque cobran más barato. Acosamos a las niñas que se ven obligadas a trabajar de vendedoras ambulantes y violamos a las que son obligadas a venderse en una casa de citas. A ellos digámosles, ¡bravo, qué orgullo! A ellos recriminémosles que no quieran firmarnos un autógrafo, que lleguen cansados a su alcantarilla, donde duermen bajo un techo agujerado, a ellas que duermen encadenadas para que no escapen. Digámosles que son unos arrogantes y que ya se les subieron los humos.

No nos olvidemos que Erick y Mirna son el reflejo de esa infancia que pretendemos no ver. Porque no hay cómo sacar ventaja de ellos, cómo lucirse con una fotografía a su lado, porque son parias, porque son lo más explotado de la sociedad guatemalteca.

Pidámosles una fotografía a las niñas que venden refacciones en La Terminal, a los niños que cargan bultos en El Guarda Viejo. Vamos, no tengamos pena y pidámosles un autógrafo a los niños que recogen basura en los vertederos y que corren en parvadas atrás de los camiones que llevan los desperdicios de los restaurantes.

A esos niños que están muriendo de desnutrición. Ajá, vamos, acerquémonos y pidámosles una fotografía a sus papás. Y si dicen que no también armemos un alboroto con textos que circulen en las redes sociales para que los lean y los aplaudan esos clase medieros que le van al Barcelona y al Real Madrid.

No señores, dejémonos de hipocresías, de andar queriendo lucirnos con sombrero ajeno. De tratar de descalificar a una persona porque no accede a nuestros deseos de oportunistas. Escuela vieja, por la gran puta.

Y no descalifiquemos a quiénes con esfuerzo propio han logrado subir al podio de los inolvidables. “El Mito” tiene todo el derecho de ir a comer al restaurante que se le ronque la gana, que para eso ha trabajado duro y se lo ha ganado a pulso, y si se le ronca la gana también firma autógrafos y si no lo hace no hay absolutamente nada qué recriminarle. No está obligado a asistir a eventos sociales, ni a andar dando conferencias de superación personal, (¡por favor!).

Si quieren recriminar háganlo con el gobierno que no invierte en educación, en salud, ni en deporte. Vayan y escriban textos y rólenlos en las redes sociales para que sus amigos clase medieros los repartan entre sus contactos que le van al Real Madrid y al Barcelona.

Y la próxima vez que vea a un niño lustrando zapatos piense que es Erick Barrondo.

Con amor de alcantarilla, para todos los Ericks Barrondo y Mirnas Ortiz que habitan el inframundo de mi terruño amado. Para todos “Los Mitos” que un día serán. Yo merita, la niña heladera.

Si le gustó el artículo rólelo y si no vaya a pedirle un autógrafo a cualquiera de los jugadores del Real Madrid o del Barcelona.

Ilka Oliva Corado.

Noviembre 29 de 2014.

Estados Unidos.

7 pensamientos en “De nuevo “El Mito” Erick Barrondo.

  1. excelente articulo le agradesco estas letras y siga adelante enviando mensajes valientes y claros exitos en cada uno de sus pasos que de en cada lugar que pise hagase sentir una chapina adelante

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