Acción ejecutiva de Obama es tibia.

Hace unos días fui a cenar con mi hermana pero antes pasamos comprando una botella de vino, quien nos atendió en la caja era un afro estadounidense, me pidió mi identificación y le mostré mi pasaporte guatemalteco, me dijo con ese tono racista que tienen los estadounidenses contra los inmigrantes latinoamericanos: ésta no es una identificación oficial . Claro que sí, le dije, es identificación válida en cualquier lugar del mundo. Pero saqué mi identificación consular y se la mostré, tampoco era válida para él, estuvo tentado de llamar a emigración. Pero llamó  a su jefe que casualmente era latino y este le dijo que cobrara la botella de vino. Le di las gracias en español y no me contestó. Salimos del lugar, y le dije a mi hermana: ya viste por qué insisto tanto en escribir lo que escribo, y en el tono en que lo hago, porque aunque no parezca, hasta en lo más mínimo nos discriminan a los indocumentados. Y hay quienes no lo quieren ver, o hacen como que no lo ven porque es más fácil, duele menos y es más cómodo, pero el racismo y la discriminación existe y se pronuncia segundo a segundo donde uno menos lo espera.

Escrita esta breve anécdota como introducción, entro de lleno al tema principal de este artículo, la afamada acción ejecutiva de Obama, que para nada fue lo que se esperaba, quedó tibia. Anoche la comunidad latinoamericana en Estados Unidos se paralizó, muchos soñaron, construyeron castillos en el aire, confiaron, hasta compraron cena especial para celebrar porque creían que Obama haría algo histórico y beneficiaría a la mayoría con su acción ejecutiva. Yo que soy agria para esas cosas esperé el discurso con la cabeza fría. Hubo quienes encendieron veladoras desde el día lunes, le rezaban a sus santos, imploraban una buena noticia. Horas antes del discurso se sentía el pulso acelerado.

Es sabido que más del 73% de la población estadounidense no apoya una reforma migratoria y por ende la acción ejecutiva, es más que claro; se benefician de la mano de obra barata y explotan a sus empleados, con una reforma migratoria tendríamos acceso a beneficios laborales y de salud, saldríamos de las sombras.

La acción ejecutiva beneficia a una minoría, Obama realizó un colador, quedan fuera los trabajadores agrícolas que dejan el lomo en los campos de cultivo, donde se siembran las frutas y verduras que esta noche de Acción de Gracias adornarán las mesas de los estadounidenses. Quedan fuera quienes no tengan hijos estadounidenses o residentes legales. Quedan fuera entonces, los millones que dejaron a sus hijos en sus países de origen y llevan décadas trabajando honradamente en este país y pagando impuestos. Se incrementan las redadas, oficialmente. ¿Qué clase de acción ejecutiva es esa? Continúa el plan de comunidades seguras. Se incrementa la vigilancia en la frontera.

No nos engañemos, es un paso sí, tenemos que tener claro que el hombre dio un paso, pero un paso tibio, quedan muchas preguntas en el aire. ¿Es una puerta de acceso para una reforma migratoria integral? ¿Se realizará la reforma antes de que termine su mandato? ¿Por qué no detiene las redadas masivas en su acción ejecutiva? ¿Por qué dejar fuera a los trabajadores más explotados de la masa indocumentada? ¿Por qué dejar en el limbo a quienes no tienen hijos estadounidenses?

La reacción en la comunidad migrante es agridulce, no, no es la que muestran los medios de comunicación, la comunidad no está celebrando eufórica, unos lloran de alegría (pocos) y otros lloran de tristeza. Unos de emoción y otros de desencanto. La reacción generalizada es de descontento.

Quienes viven fuera y no caminan en los zapatos de los indocumentados, ni sienten el dolor en sus espaldas, de días enteros bajo el sol abrasador en los campos de cultivo, quienes no son humillados y explotados por sus empleadores en las grandes ciudades, verán a través de los medios de comunicación que Obama realizó un acto heroico, como para ponerlo en un pedestal, besarle los pies y agradecerle la misericordia.

Aquí abajo en la alcantarilla la reacción es distinta. Aquí donde no llegan los medios de comunicación ni la información mediática, se vive la noticia de distinta forma. Hoy millones se levantaron con la alegría de salir de las sombras indocumentadas, pero la mayoría vive la amargura de ser siempre el comodín y el objeto, de ser la masa que lleva décadas en el limbo migratorio. De ser siempre el residuo de un colador.

Pensando “positivamente con el corazón agradecido por tremenda hazaña”, queda la ilusión de que este primer paso sea la llave que abra la puerta a una reforma migratoria integral, que sea el impulso para que Republicanos y Demócratas se sienten a conversar sobre el sistema migratorio de este país.

Con la reacción republicana, lo más seguro es que la famosa acción ejecutiva que no es ley, que puede ser bloqueada por el Congreso, o revocada por el siguiente presidente, atice pero no para una reforma migratoria integral, sino para despertar el racismo extremo en las leyes de este país que se jacta de ser el del sueño americano. Las apuestas están abiertas, algunas cartas sobre la mesa, el futuro es de nubarrón, ya veremos si nos toca guarnecernos de la tormenta o ver pasar la nube.

Pero total, quién soy yo para andar fumando deducciones, tan solo una indocumentada más que como columnista independiente tiene el privilegio de expresar el verdadero sentir de lo que ocultan los medios de comunicación. Esta letra es mía pero aquí también está inmerso el sentir, la realidad y la opinión de las espaldas mojadas que veo todos los días trabajar con honestidad en esta jaula de oro, a donde vienen a perecer los sueños que fueron libres alas de golondrinas migrantes.

No quita que pensando con la cabeza fría y objetivamente el tema de la acción ejecutiva, mi corazón no salte de alegría por los que se benefician, mi abrazo sincero a ellos y también mi abrazo sincero a los que lloran la amargura de haber quedado fuera. Queda entonces no decaer, continuar exigiendo la reforma migratoria integral, que si éste fue un paso, puede ser en falso pero también el empuje para lograrla.

Veremos si aquellos “defensores de migrantes indocumentados” que salieron beneficiados con esta acción ejecutiva, continúan su lucha por la reforma migratoria, o si solo fueron agua de calcetín.

Por mi parte sigo echando punta: reportando para ustedes una espalda mojada más, aquí en el corazón del capitalismo.

 

Ilka Oliva Corado.

Noviembre 21 de 2014.

Estados Unidos.

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