Los migrantes centroamericanos no se van, los expulsan.

Por esa razón la migración indocumentada es forzada, porque las políticas de Estado de sus países de origen no permiten que esta parte de la población tenga oportunidades de desarrollo y acceso a los servicios básicos de salud, educación y beneficios laborales; por mencionar algunos.

Visto desde cualquier punto ése desarraigo debe ser tema de agenda para los gobiernos, buscar solucionar no momentáneamente la movilidad indocumentada, es trabajar desde los cimientos que expulsan   a niños, adolescentes y adultos por igual. Es reestructurar el sistema.

La migración centroamericana hacia Estados Unidos ha tomado el sentido más estricto que es el del desplazamiento a causa de: escapar de la violencia común, -que es la violencia de gobierno- de la persecución, del conflicto –como ha sucedido con el terrorismo de Estado perpetrado que viene de décadas atrás- la represión, los desastres naturales.

Existen muchas razones por las cuales el pueblo centroamericano se ha segmentado, las intentan ocultar los gobiernos de los países de origen, de traslado y de llegada. Pero existen: se palpan, se respiran y se viven cada segundo del día.

Retrocediendo en el tiempo y reparando en la memoria histórica, veremos comunidades completas escapando hacia México y Estados Unidos en un intento por salvar sus vidas, de la represión de Estado a causa de la guerra interna. -Incitada, patrocinada, llevada a cabo y pulverizada por Estados Unidos, que ha dejado a la población con insondables secuelas-.

Si hablamos de desastres naturales ahí está el huracán Mitch que dejó a países como Honduras, El Salvador y Guatemala con miles de muertos, casas destruidas, plantaciones arrasadas, socavó pueblos enteros eliminándolos del mapa. Ese huracán también obligó a la migración indocumentada.

Si vamos a años más recientes diríamos que los carteles de la droga que trabajan en conjunto con los gobiernos de turno, la impunidad ante el nivel de violencia, la limpieza social que acaba con la semilla, la pobreza extrema. Cada año empeora, se dificulta con el cambio de gobierno porque no hay esperanza en que el que entra pueda realizar cambios estructurales, debido a los altos niveles que ha tomado la corrupción en la política; con bandas criminales minuciosamente organizadas que abarcan los tres poderes del estado: Ejecutivo, Legislativo y Judicial.

Negocian con la vida de las personas, firman contratos que garantizan seguridad a las mafias que operan en el tráfico de personas con fines de explotación sexual, laboral y tráfico de órganos.

Tráfico de influencias, feminicidios constantes, tráfico de drogas y lavado de dinero; todo autorizado y cubierto por los gobiernos de turno.

No, la migración centroamericana no es eventual, ha sido una constante desde décadas atrás, ha crecido a un tamaño y velocidad   exorbitantes que ha vaciado pueblos completos. Se van los padres y se van los hijos.

Lo más triste de todo no es el desarraigo sino el horror que se vive en el trayecto a Estados Unidos, la desesperanza de cruzar la frontera y darse cuenta que el país y el sistema no son como los pintan, que no hay oportunidad de desarrollo para el indocumentado y que contrario a todo lo que venden en televisión; llega a un corral, a una jaula de brillantina, discriminación, opresión y racismo.

Por eso es necesario recalcar una y otra vez que la migración no es voluntaria, es forzada. Que las causas tienen raíces profundas y que con abonos quincenales que ofrece el gobierno de Estados Unidos a los gobiernos centroamericanos no solucionan el problema. Ésta es una crisis humanitaria atemporal, hay que tratarla como tal. ¿Cómo? Dejando la doble moral y la desvergüenza, también de solapar la intromisión del gobierno Estadounidense en la fragmentada democracia de la región.

Lo escribo porque hay que subrayar que los que se van merecen respeto, y ser tratados con dignidad. Queda la pregunta en el aire, -que se contesta sola-   ¿qué hacen los países de origen con los deportados? ¿Los espera con mejores oportunidades de desarrollo que cuando emigraron? Después se preguntan, por qué los deportados emprenden travesía nuevamente hacia Estados Unidos, desde los mismos aeropuertos donde los bajan como delincuentes las autoridades del país que algún bribón afirmó, es donde los sueños se hacen realidad.

No, los emigrantes centroamericanos no se van, los expulsan.

 

Ilka Oliva Corado. @ilkaolivacorado

13 de noviembre de 2014.

Estados Unidos.

 

2 pensamientos en “Los migrantes centroamericanos no se van, los expulsan.

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