Obama aplaza medidas sobre reforma migratoria.

Ya es cuento viejo.

Dice que las avista hasta para noviembre, cuando el hombre ya había prometido que para el final del verano tomaría acción desde su poder presidencial. Cierto es que él no puede solo y que los republicanos son los que en su mayoría están deteniendo a que avance el proceso porque nos quieren fuera del país. Para qué promete cosas que no puede y no quiere cumplir, para inicios del verano cuando salió con sus once ovejas en noticia de emergencia nacional se le escuchaba bien confiado y decidido, con ese carácter y entereza que da la conciencia social, (el tipo es un orador por excelencia, tiene poder de convencimiento y el carisma es su soporte) decía entonces que para finales del verano anunciaría las medidas ejecutivas, sí o sí. Ahora sale con la cola entre las patas agarrándose de la excusa de la oleada de niños migrantes que llegó el país y que según él las cortes federales estadounidenses les están dando prioridad a esa situación. Bah, pero patadas en el culo, diría tío Lilo.

Política, todo es política y protagonismo. Si no son unos son los otros, hasta después de las elecciones legislativas de noviembre dice don Obama que hablará de la reforma y de las medidas ejecutivas que tomará. ¿Por qué hasta después de las elecciones? Mucho se comenta que los demócratas tienen miedo de que si Obama actúa antes les pueden dar baje en cámara alta, por eso la espera. Aunque el presidente lo niega puede ser razón fundamental pero tampoco la única, pretextos sobran y el principal es que nos quieren fuera del país.

Sigue siendo la política migratoria de Obama la más funesta en la historia del país, solo en los primeros tres años deportó a un millón y medio de indocumentados. Las redadas masivas de la historia han sido en su mandato. Ha autorizado a la policía para que reporte con migración a cualquier indocumentado, de eso toman ventaja cuantos racistas visten uniforme azul y tienen el poder de una pistola y de un gafete, han aumentado alarmantemente los retenes donde piden al conductor la licencia de conducir y quien no la tenga ya está ahí la camioneta de la migra y la grúa, se llevan el vehículo y esposado en autobús directo a la deportación al conductor y acompañantes. ¿Qué clase de política migratoria es esta? ¿La de doble moral? Sí, la de doble moral. Sale el hombre con su cara lavada en cadena nacional y por la espalda clava las puñaladas, si en verdad quisiera arreglar algo comenzaría por detener las redadas, dejar de separar familias, de desgraciarle la vida a la gente que ya de por sí.

Debería quitar de la silla a personajes abusadores como Joe Arpaio que de cínico ahora se ofrece para impartir clases y técnicas –de tortura- a Peña Nieto para combatir indocumentados, pero cuando él va el Gobierno mexicano y su mafia ya vienen, ahí nomás la muestra de la corrupción, el abuso y la impunidad que existe en el Instituto Nacional de Migración. Iluso le quiere ir a dar clases al papá de los pollitos. Personajes como Arpaio que autorizan a cuando civil racista y asesino guste tomar un arma e internarse en el desierto para matar indocumentados. El Kukuxklán de siempre.

No, lo de la reforma migratoria es solo un tema del que todos se aprovechan, hasta el más estúpido que logra utilizarlo como plataforma y lanzarse a la fama solo es necesario ser indiferente para lograr sacar tajada. La crisis de los niños migrantes que viajan no acompañados por un adulto siempre ha estado ahí, son miles los que entran a Estados Unidos todos los años, lo que sucede es que de pronto y por estrategia que favorece a unos cuantos lo toman como tema coyuntural, un poco de luz, maquillaje, dos o tres oratorias, dos o tres sesiones con fotógrafos incluidos en las que participen los presidentes títeres del patio trasero y listo, dinero sobre la mesa y debajo de ella y el clavo está resuelto, sin embargo la crisis, la necesidad, esa turba que emigra sigue ahí avanzando por pura inercia, respirando por no dejar. Porque la verdadera dificultad no es la de la tribulación de cruzar México sin documentos sino la de padecer en el país de origen todas las agresiones que el sistema tiene para los más desamparados del estrato social. Es bregar con la violencia: institucional que el sistema y la impunidad se encargan de validar como común. Vienen buscando refugio para salvar sus vidas, ya quisiera ver a estos gringos saliendo como ratas buscando refugio en otros países, a ese 73% de la población anglosajona que aprueba una deportación masiva, que nos quiere a todos los indocumentados fuera de sus fronteras. Es que el presidente es el reflejo de esta sociedad tan fría y acomodada, sobre todo egoísta. Ahora dicen que temen presencia del Estado Islámico en la frontera, el pretexto adecuado para matar a cuando indocumentado intente cruzar.

Las cortes federales ya comenzaron a emitir orden de deportación a niños de esa misma crisis migratoria que, asistieron a corte para iniciar su proceso de refugio, para denunciar las transgresiones de las que fueron víctimas en la frontera y en los refugios por las mismas autoridades y trabajadores de la Patrulla Fronteriza, ¿y sabe qué pasó? Qué cree usted que está sucediendo, lo esperado: no les creen. No creen en sus testimonios de violación sexual. El golpe de las cortes, de este sistema podrido es certero, en la moral, en la autoestima de esos niños que vinieron huyendo para salvar sus vidas. No les creen y ahí la orden de deportación inmediata. Por si alguien de iluso creía que iba a funcionar y que era cierto lo de este Gobierno que ofrecía involucrarse y tratar con dignidad a esos miles de niños, de verdad que cayó por inocente.

El 13 de agosto la corte de Manhattan autorizó por lo menos 12 deportaciones de menores que llegaron con la famosa oleada de la que los más aviesos han sacado ventaja. Los niños no se presentaron en corte y con toda razón es comprensible el temor, ¿para qué presentarse si de ahí mismo los deportan? Mejor que la orden sea en ausencia y tratar de alargar el tiempo, la necesidad de esos niños la entenderán muy pocos, tal vez los abogados de migración que sin cobrar un centavo están ahí poniendo el pecho en las cortes para que estos niños logren quedarse y así salvar sus vidas, ofrecerles la oportunidad de un futuro no tan desgraciado como la deportación. Por otro lado ya salieron de sus cloacas las escorias de siempre que se aprovechan de temas así para recaudar fondos, salir en televisión en nombre de los migrantes, con sus etiquetas de cívicas, de organizaciones sin fines de lucro, ay dios, apestan. Son vergüenza para nosotros los migrantes indocumentados, aprovecharse así de la urgencia y de la necesidad de otros para llenarse las bolsas con dinero ajeno es una perversidad.

Es tan complejo el tema de la reforma migratoria y tanto que pasa dentro y fuera del mismo. Ahí están los bufetes de abogados ya ofreciendo los documentos con leyes inventadas solo para estafar a quien se deje. Oportunistas que se dicen defensores de los derechos humanos de los migrantes bien saben que obtendrán su tajada si se suben en un tarima y hablan del tema de los indocumentados, muchos nos utilizan para escalar en puestos de gobierno, ya los he visto desfilar primero disfrazados de justicia y luego cual catrines apestando a impunidad. Uno los ve venir y pasar, son cientos.

Han decidido militarizar la frontera pensarán que con eso nos detendrán, se les olvida dónde y cómo crecimos, un muro no nos detendrá, la adversidad es nuestro pan de cada día, podrán llenarla de soldados, de toda la tecnología que pueda existir para detectar nuestros pasos, pero somos seres indomables y el desierto, el río, la montaña, el cerco de alambrado, esa muralla de acero, no son nada comparado con bregar el día a día entre la inmundicia de la miseria, de la violencia –institucional- de la agresión física y emocional de todo un sistema de clases, de nuestros propios hermanos desechándonos. No, podrán militarizarla y no lograrán detenernos, porque cruzar o morir es nuestro lema.

Somos los niños que siempre están en crisis, somos los adolescentes que huimos de la muerte que toca a nuestra puerta, somos la madres, los padres, los hijos, somos los abuelos y los ancestros, somos la historia eterna de la migración forzada, podrán venir mil Obamas y terminar sus mandatos sin cumplir la promesa y deportarnos a quienes ya estamos aquí pero esa frontera con todo y sus militares no nos detendrá, vendrán los hijos de los hijos y plantarán sus semillas y en este país seguirá floreciendo la sangre latinoamericana, y nuestro color barro, y nuestro idioma materno y nuestra cultura y tradiciones. Este país dejará de ser el poderío Kukuxklán, la supremacía blanca que se cree la excelencia de la raza humana.

A eso que tanto le temen nunca dejará de florecer, porque somos campo, somos llano, y somos primavera, la primavera que se viste de colores. Somos flores de desierto. Ahí nomás.

Cierren filas anglosajones que todas las murallas que osen construir serán derribadas por la voluntad de la vida que renuncia a desistir.

Ilka Oliva Corado.

Septiembre 09 de 2014.

Estados Unidos.

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