Salú.

Por los ausentes, por los recuerdos latentes. Por las ancestras que han vencido la inmortalidad. Salú, por las crías de vientres tiernos a quienes invadieron en perversidad. Las invisibles, las silenciadas que ninguna justicia defenderá. Salú, por la denuncia que digna y justa busca el camino de la verdad.
Salú compañeras, mentoras, campesinas, alfareras, obreras, proletarias: hermanas almas amadas unificadas en sororidad.
Un brindis dedicado a los emigrados que nunca van a retornar. Los que se largaron buscando sustento y oportunidad. Los que nunca llegaron a la frontera de la publicidad. Los hoy difuntos que de ninguna fosa van a sacar. Salú por las deportadas que nada robaron y las expropiaron de su libertad.
Salú por las mujeres transgredidas, las desaparecidas en la desmemoria, en las fronteras de la deshonra. Un brindis por ellas que gritan sin que nadie las pueda escuchar.
Brindemos pues es justo, hay que celebrar fallece el año viejo y el nuevo está por llegar. No nos amarguemos, no lloremos, festejemos la alegría de evocar.
Salú por la desdicha de quien avaro es. Por quien traiciona al hermano que defiende la tierra con su lozanía y su vejez. Por quien camina descalzo porque no tiene que comer.
Salú por la cría que morirá, la que agoniza en los poblados de la invisibilidad, la de la miseria, la del descaro mismo de un sistema que la niega, que la ignora y que la utilizará, para saquear en nombre suyo y de la infancia las marmajas que los enriquecerán.
Brindemos también, porque es justo: por la identidad, la lealtad, por la solidaridad. Por el abrazo amigo, por el abrigo y por la ingenuidad que aun sorprende y que embellece este mundo de infidelidad.
Salú por los avances, por los triunfos, por la justicia, por la dicha de caminar y de perforar las aristas encrespadas de la impunidad.
Por la alegría sin ningún afán, por las trincheras de fraternidad. Por la mirada justa, por el hombro amigo, por el gesto digno y la voz honrada, por la palabra clara y por la ventura de soñar.
Por las quimeras y las laderas, por las antorchas y por las norias. Por las cipotas y los patojos que su ilusión abrazaran. Por quienes van a claudicar.
Por los instintos y el ímpetu de continuar. Por las voces de años idos, por el agrado de invocar.
Por la justicia, por la equidad. Por la nostalgia de un abrazo que se quedó sin dar. Por las miradas dignas y honradas que son capaces de transformar.
Por los exilios, por las querencias, por la raíces que se niegan a renunciar, la esencia misma de esta vida, la que anida cuando frío hay.
Por los desiertos, los descampados, por los techos agujerados, las chozas viejas y la decencia del arrabal.
Por quienes lejos se niegan a renunciar, a sus memorias que son las historias que un día escribirán.
Salú, por el delirio que es capaz de revolucionar. Por la rebeldía que puede liberar. Por la transparencia de unificar. Por el amor mismo de la humanidad que no entiende fronteras, credos y trincheras, el que es capaz de emancipar.
Un brindis yo propongo por la ventura de expresar. Por abrazar, por amar, por continuar. Un brindis que se nos haga sangre y roja para nunca, nunca claudicar, para hablar de frente y continuar abriendo caminos, en la creatividad, en la pericia de denunciar, en el atrevimiento de buscar: la equidad, la libertad, la vida justa que no se inventa, que no sustenta, que se llama realidad.
Un brindis por ustedes: mis amores, mis amoras, gracias por estar. Gracias por abrazarme desde sus trincheras, desde sus países, desde sus latitudes, desde sus corazones, aquí en esta lejanía desde donde migrante soy, las y los abrazo con amor: su siempre cipota de arrabal.
¡Qué los nuevos augurios del año venidero nos nutra con la vid!
Ilka Oliva Corado.
Diciembre 27 de 2013.
En mi tabuco.

2 comentarios

  1. Vicente Antonio Vásquez Bonilla

    Salú por ti, negrita linda. Besos, Chente.

Deja un comentario